Pobre ofensiva y decisiones dirigenciales cuestionables le cuestan partidos a República Dominicana

La ofensiva dominicana no ha podido generar carreras en Tokio 2020. COLIMDO - Ernesto Beltré

La República Dominicana volvió a dejar escapar un partido en el que su ofensiva estuvo ausente y en que las decisiones tomadas por el cuerpo dirigencial causaron más dudas que respuestas

En medio de dos derrotas en las que el relevo dominicano no pudo contener a Japón ni a Corea del Sur, se ha perdido el hecho de que el combinado caribeño no ha podido batear durante Tokio 2020. Ciertamente, las dos derrotas dominicanas en la competencia olímpica son responsabilidad (en parte) de los cerradores Jairo Asencio y Luis Felipe Castillo, pero no es menos cierto que la selección dominicana no se parece en nada a lo visto durante la etapa preolímpica.

La principal diferencia que ha demostrado el equipo dominicano es su incapacidad de sostener ofensiva. Durante el partido en contra Corea del Sur los caribeños tuvieron ocho oportunidades de batear con corredores en posición de anotar y no pudieron disparar un solo hit. La alineación del día de hoy tiene un promedio de bateo colectivo de .202 con tres bateadores buscando su primer hit.

El porcentaje de embasarse (OBP) del conjunto es de apenas .274, mientras que el slugging (SLG) colectivo es de .273. Las únicas dos excepciones honorables como bateadores del equipo son Juan Francisco y Erick Mejía.

Ciertamente, la ausencia de un bate tan dinámico como el de Diego Goris (suspendido por uso de cannabis) le ha hecho un daño importante a la alineación dominicana, pero es ahí donde entran las decisiones dirigenciales.

Ante la ausencia de Goris, la dirigencia del equipo dominicano ha creado una alineación con el talento que tiene, sin embargo, en la misma ha habido poco movimiento. Es incomprensible que el primer bateador tenga un promedio de bateo de .091 con un OPS de .312 y se mantenga en esa posición dentro del lineup. Del mismo modo, tres bateadores sin hits han jugado en tres partidos hasta el momento, lo cual poderosamente llama la atención y hace preguntarse por qué no se ha decidido utilizar la banca.

Si a esto le sumamos la pasividad con la que se han comportado el dirigente y los entrenadores en medio de los fallos de sus cerradores, en donde a pesar de permitir el empate, ni siquiera el coach de pitcheo sale a conversar con el lanzador, es imposible no cuestionarse sobre el trabajo que está realizando el conjunto en ese departamento.

Del mismo modo, es cuestionable la decisión tomada de lanzarle al bateador más caliente del partido contra Corea del Sur con la carrera de la victoria en tercera base y dos outs. Resulta difícil de procesar el hecho de que desde la "cueva" dominicana no se eligiera enfrentar a un bateador que había hecho menos daño a lo largo del partido que K. Hyun-soo, quien llevaba tres hits en cuatro turnos antes de pararse a batear en la novena entrada.

En otras ocasiones, dejar un lanzador por más tiempo del debido, enfrentado bateadores que quizás no debió ver como fue el caso de Cristopher Mercedes en el primer juego, llaman particularmente la atención.

En términos simples, el equipo dominicano que está jugando en Tokio 2020 no ha sido ni la sombra que fue durante el proceso preolímpico, ni a nivel ofensivo ni a nivel dirigencial. Queda ver si durante el repechaje los caribeños podrán sacudirse de lo que está ocurriendo, pero ya no tienen espacio para fallar.