Los Rangers cambian de planes y abren chequera

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Los Rangers salen de compras (1:48)

Carlos Nava analiza a fondo las contrataciones del equipo texano. (1:48)

DALLAS - Es un hecho que aún tienen muchos aspectos que resolver en el terreno de juego, pero gastar 567 millones de dólares el fin de semana en la contratación de cuatro agentes libres de primer nivel siempre será un buen paso para comenzar a construir de manera seria.

Los Texas Rangers gastaron y contrataron más talento del que se pueda recordar incluyendo las mejores épocas de la organización entre 2010 y 2011 o de manera combinada en el equipo completo durante las últimas cinco temporadas perdedoras.

Los Rangers acordaron contrato con el parador en corto Corey Seager, por 10 temporadas y 325 millones de dólares; el segunda base Marcus Semien, siete años y 175 millones de dólares; el jardinero Kole Calhoun, cuatro campañas y 5.2 millones de dólares, y el lanzador Jon Gray, por cuatro años y 56 millones de dólares.

Y aún es probable que la cuenta siga subiendo. El manager Chris Woodward ha declarado en repetidas ocasiones de manera pública que están haciendo todo lo posible para que el tres veces ganador del Trofeo Cy Young e "hijo pródigo" de Dallas-Fort Worth, Clayton Kershaw, acepte jugar para el equipo que creció idolatrando, los Rangers.

El grupo propietario que compró a los Rangers hace una década parece que por fin se convenció de que el supuesto proyecto de reconstrucción con base en sus granjas, que dio cambios y tumbos cada año desde al menos hace seis, ha sido un fracaso por completo.

Durante los últimos tres años, el manager Woodward ha tenido que lidiar con peloteros que distan de estar listos para Grandes Ligas o veteranos que ya no tienen nada más que ofrecer en el máximo nivel del béisbol.

Los dueños, encabezados por Davis, van a gastar en este receso de temporada más de los 593 millones de dólares que pagaron por la franquicia en el 2010, con tal de frenar la caída libre que ha vivido este equipo y que tocó fondo en el 2021 con 102 derrotas, la mayor cantidad que se recuerda desde que se mudaron a Arlington, Texas, en 1971.

Quizá es la presión de una afición que se acostumbró a ganar entre el 2008 y 2015. Pero es más probable que sea provocado también por la exigencia de desquitar un parque de pelota nuevo, espectacular, de máxima tecnología y sobre todo, muy costoso, que ha sido pagado en parte por los votantes de la región a través de sus impuestos.

Ha sido una lástima la manera en que los Rangers han jugado béisbol y los resultados en las primeras dos temporadas de historia de su Globe Life Field y donde los únicos que se han coronado ahí son Los Angeles Dodgers, en el 2020, cuando precisamente Corey Seager fue el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial y de la Serie de Campeonato, y donde Kershaw, que vive a menos de 30 millas de distancia, bien pudo serlo.

Los 325 millones de dólares del contrato de Seager representan la mayor cantidad que los Rangers han gastado en un pelotero, por encima de los 252 millones del contrato por 10 temporadas de Alex Rodríguez entre el 2000 y 2001, y que en su momento provocó histeria.

Es el sexto contrato más caro en la historia de las Grandes Ligas para cualquier equipo, que sumados al contrato de Semien resulta en 500 millones de dólares, la cifra más alta de la historia entre parador en corto y segunda base, y que podría convertir a la parte media del cuadro de los Rangers en el mejor a la defensiva y ofensiva de todo el béisbol.

Ya están los cimientos, pero Texas necesita más que esos cuatro peloteros y tomar decisiones con algunos que se había comprometido en los últimos años, a falta de jugadores de alto perfil, como el jugador de cuadro Guante de Oro, Isiah Kiner-Falefa, quien es poco probable que tenga cabida en la titularidad. El principal prospecto de los Rangers, Josh Jung, juega tercera base.

También falta mayor velocidad y bateo en los jardines, a pesar de la reciente firma de Calhoun, y pitcheo en rotación y bullpen, independiente de que Kershaw se decida o no por los Rangers.

Es obvio que un equipo que terminó a 35 juegos de distancia del líder de su división, necesita prácticamente todo. Pero un paso a la vez...

La principal motivación para sus muy escépticos aficionados debe ser que Chris Young en su segundo receso de temporada como gerente general, parece que por fin toma el control y la credibilidad ante los propietarios que parece que Jon Daniels, presidente de operaciones de béisbol, ha perdido por completo.