Miguel Ángel Cuello, campeón fugaz

Fue un festejo muy especial. La victoria de Miguel Angel Cuello sobre Jesse Burnett no significaba solamente un campeonato mundial para la Argentina.

Carlos Monzón, campeón mundial de los medianos, se había separado de Juan Carlos “Tito” Lectoure y, por ende, del Luna Park. Guiado por José “Cacho” Steinberg, Monzón era la cara más visible y notoria de “Primera Fila”, una empresa nueva que salió a competir directamente contra Lectoure.

Pero… para que la empresa funcionara, hacía falta tener en sus filas a una figura fuerte. Monzón ya tenía pensado el retiro, cosa que hizo en julio de ese año, luego de vencer Rodrigo Valdés.

Fue entonces cuando se logró la firma del santafecino Miguel Angel Cuello: campeón argentino medio pesado, exrepresentante olímpico en Munich y poseedor de una pegada tremenda.

No solamente marchaba invicto en 20 peleas, sino que había ganado 19 antes del límite. Sólo Juan “Mendoza” Aguilar había logrado llegar a los 10 rounds de pie en 1973.

Cuello era manejado por Osvaldo “Pato” Nogueira, un joven empresario que compró su contrato. Es por eso que, aunque hizo casi toda su campaña en el Luna Park, nunca fue manejado internacionalmente por Lectoure. Nogueira lo puso en manos de Umberto Branchini y así hizo exitosas presentaciones en Francia, Italia y Alemania entre 1975 y 1976. Fue una gran idea buscar nuevos horizontes.

Desde 1974, la Argentina tenía su campeón medio pesado, Víctor Emilio Galíndez, titular de la Asociación Mundial.

Aunque los aficionados siempre soñaron con verlos frente a frente, el sueño no se hizo realidad.

Cuello pasó a “Primera Fila”. Gracias a los contactos de Monzón y Amilcar Brusa con el Consejo Mundial, se consiguió la pelea por la corona con el británico John Conteh.

Sin embargo, y apenas un par de días antes de que la pelea con Cuello, Conteh no viajó. El Consejo, entonces, proclamó vacante la corona y ordenó el combate entre Cuello y Jesse Burnett.

Este hombre –que había sido vencido por Víctor Galíndez en pelea de campeonato mundial- llegó con el tiempo justo como para cumplir con el pesaje. Los dos tenían 31 años y similar cantidad de combates, ya que el norteamericano sumaba 17 victorias con 8 nocauts, 3 derrotas y un empate.

Boxeador de muy buena línea Burnett era además mucho más alto con su metro 82 sobre 1,75m que medía el argentino. Según se supo después, desde el tercer asalto debió combatir con una costilla fisurada. Sin embargo, no solamente lo complicó a Cuello, sino que hasta lo tuvo por el suelo en el cuarto round.

Cuello era un hombre de ataque, y aunque no tenía grandes recursos técnicos, compensaba todo con un formidable poder de nocaut en las manos.

Aunque la pelea fue muy dura para ambos, fue el santafecino el que pareció que, por momentos, iba a sucumbir. Sin embargo, no fue así, ya que se llegó a un final electrizante cuando, en el noveno asalto, no solamente lo conmovió a Burnett sino que lo tuvo por el suelo, tras cruzarlo varias veces de izquierda a la cabeza-

El referí mexicano Ray Solís proclamó el nocaut, tras un cuenta muy rápida (reviendo el tape, había llegado a 6 segundos) con Burnett de pie y de espaldas al árbitro. Y pese a que luego hubo quejas del equipo norteamericano, todo quedó asi. Victoria por nocaut técnico y nuevo campeón mundial.

Cuello era el comienzo de una nueva etapa.

No fue así. Entrenando en la Federación Argentina de Box –el Luna Park era terreno prohibido para Cuello, Monzón, Brusa y todo lo que significara “Primera Fila”-, Cuello sufrió una lesión en un gemelo.

Entrenado por su técnico y amigo José Batista, fue a Milán, donde debía pelear con Mate Parlov. Justamente, había perdido en los Juegos de Berlín ante Parlov, pero no en el ring: llegó tarde al estadio y fue declarado perdedor por no presentarse en tiempo y forma.

Esta vez, Parlov le ganó con los guantes puestos, en una pelea opaca, celebrada en Milán el 7 de enero de 1978. Cayó nocaut en el noveno asalto, sin reservas físicas ni anímicas. “Luego de esa pelea, se abrazó llorando a Amílcar Brusa, pidiéndole perdón por su actuación, que había sido muy pobre”, evoca el colega e historiador santafecino Sergio Ferrer.

Fue también su última pelea.

Dejó una marca de 21 victorias, 20 antes del límite y una sola derrota. Impresionante.

Cuello prácticamente desapareció del ambiente boxístico. En 1979, cuando Muhammad Alí viajó a la Argentina, invitado por la revista El Gráfico, Cuello estuvo en el ring del Luna Park junto a Galíndez, Accavallo, Corro y Locche, para darle la bienvenida.

De su breve reinado –apenas ocho meses- quedó entre otros testimonios, una foto de él junto a Galíndez, ambos vestidos con túnicas y coronas, como reyes que fueron, al mismo tiempo, del Consejo y la Asociación Mundial de Boxeo. Un período del boxeo argentino que hoy ya está en la leyenda: ¡Dos campeones mundiales al mismo tiempo y en la misma categoría!

Había nacido en Elortondo, Santa Fe, el 2 de julio de 1946. Murió en el Día del Boxeador en Argentina, un 14 de septiembre de 1999 en Venado Tuerto, Santa Fe, a los 53 años, tras un ataque cardiaco.

Cuello, el de la pegada fulminante, formó parte de una época en la que el boxeo argentino era sinónimo de triunfo y espectáculo en el horizonte mundial.