San Cayetano, Firpo y Monzón, un santo y dos referentes del boxeo argentino

El 7 de agosto de 1942 nació Carlos Monzón y el 7 de agosto de 1960, murió Luis Angel Firpo. Dos referentes del boxeo argentino.

San Cayetano es el Santo Patrono del Trabajo y cuando se celebra el Día de su Santo, 7 de agosto, suelen concurrir muchos fieles a su Iglesia en busca, justamente, de pan trabajo.

El 7 de agosto es también una fecha que unifica nacimiento y muerte de dos grandes del boxeo argentino.

Alguna vez en un reportaje, efectuado por el maestro Ulises Barrera, Luis Angel Firpo manifestó: “Sé que en un momento habrá quien seguirá mis pasos de conquista. Será del Interior, será fuerte, será determinado, será un gran campeón. Ojalá pueda llegar a conocerlo…”.

¿Estaría imaginando a un Carlos Monzón?

Cuando Firpo falleció, el 7 de agosto de 1960, Carlos Monzón –nacido el 7 de agosto de 1942- cumplía 18 años. Era, por entonces, un amateur en pleno proceso de desarrollo, que recién iba a debutar como rentado tres años más tarde, el 6 de febrero de 1963.

Luis Angel Firpo es el Padre del Boxeo Argentino. Nacido en Junín, provincia de Buenos Aires, el 11 de octubre de 1894, debutó como boxeador en 1917. Hizo su primera combate ante Frank Hagney cuando el boxeo todavía no estaba permitido en la Argentina, por lo que tuvo que emigrar. Anduvo por Chile y Uruguay, pero su destino final fueron los Estados Unidos.

No es el momento de comparar las carreras de Firpo y Monzón, ni detallar sus historias.

Es, simplemente, el ejercicio de recordarlos a ambos, unidos por una fecha en común, fecha de nacimiento y muerte.

Bautizado como “El Toro Salvaje de Las Pampas” por ese excelente periodista y escritor que fue Damon Runyon, Firpo se fue abriendo camino hasta llegar a enfrentar a Jack Dempsey por el campeonato mundial de los pesos pesados.

Aquel 14 de septiembre de 1923, en el Polo Grounds de Nueva York, el argentino cayó nueve veces. Pero pasó a la historia cuando, de un furibundo derechazo, lanzó a Dempsey afuera del ring. Todavía hoy se discute si Jack fue o no ayudado a trepar al ring. Pero lo que se mantiene intacto es que esa pelea fue una de las más salvajes en la historia del boxeo neoyorquino. A los 28 años, Firpo se metió de prepo en la leyenda y la admiración popular en la Argentina, aunque perdió por nocaut en el segundo asalto. De hecho, el 14 de septiembre es el Día del Boxeador en la Argentina.

Convertido en celebridad, Firpo continuó en la actividad y a la vez, fue un próspero comerciante y estanciero. A los 41 años enfrentó en el Luna Park al chileno Arturo Godoy, en una noche que volvió a quedar demostrado que no se puede contra el Padre Tiempo. Perdió por abandono en el tercer asalto y ese 11 de julio de 1936, cerró su campaña con 31 ganadas, 26 por nocaut, y 4 derrotas.

Carlos Monzón también sacudió al mundo del boxeo peleando afuera del país, aunque en otras circunstancias. También él le debió su apodo de “Escopeta” a un gran periodista, el santafecino Julio Cantero, que también fue el árbitro de sus primeras peleas rentadas.

Gracias a Firpo, el boxeo fue admitido en Argentina: él fue el gran pionero. Su encuentro con Dempsey, cuando la radio era apenas un privilegio de pocos, paralizó al país. Y su derrota provocó indignación colectiva, pues los aficionados sintieron que Dempsey debería haber sido declarado perdedor por nocaut.

Gracias a Pascual Pérez, campeón olímpico en Londres y luego campeón del mundo en Tokio ante Yoshio Shirai en 1954, el pugilismo argentino tuvo a su primer campeón mundial profesional.

Pero lo de Monzón fue otra cosa. Tiempos de transmisiones de televisión en “Vivo y en Directo”, y de vacas no muy gordas para el deporte argentino.

Monzón noqueó a Nino Benvenuti un día 7, pero de noviembre de 1970 contra todos los pronósticos y se convirtió en campeón mundial mediano. Con el tiempo, fue una celebridad como Firpo.

Ambos llegaron al cine. Firpo en “Nace un campeón”, estrenada en 1952. Monzón debutó en “La Mary”, junto a Susana Giménez (1974).

Firpo se convirtió en estanciero y representante en Argentina de los automóviles Stutz; fue famoso por su gran olfato comercial. Era invitado especial de grandes momentos del cine y espectáculo de Buenos Aires.

Monzón, además de rodar varias películas en Argentina y Europa, formó parte del “Jet Set “de Buenos Aires.

Firpo quedó inmortalizado por el pintor Wesley Bellows en su obra “Dempsey and Firpo”, de 1924.

Pero mientras Monzón fue protagonista de una sórdida historia policial luego de haber matado a su esposa, Alicia Muñiz, Firpo siempre mantuvo su perfil bajo y positivo.

Ambos tienen sus estatuas; Firpo en Junín, Monzón en Santa Fe.

Monzón murió en un accidente el 8 de enero de 1995, cuando todavía faltaba un tiempo para cumplir su condena por homicidio.

A Firpo le falló el corazón un 7 de agosto de 1960, a los 65 años.

Tal vez esté bueno cerrar esta página de recuerdos con una anécdota de Firpo. Cuando Pascual Pérez regresó a la Argentina, tras haber obtenido su campeonato mundial en Tokio, El Toro Salvaje fue a recibirlo y le dijo:

-Desde ahora vas a tener que cuidar el peso de tu bolso. Porque como sos campeón, todos van a querer llevártelo. Pero el día que dejes de serlo, no va a haber mucha gente a tu alrededor …Y deberás llevarlo vos mismo.

Firpo tenía razón.