Toto Wolff no sólo restó importancia al incidente de la coladera y Carlos Sainz, sino que también habría sido el único que se opusiera a que el español no fuera sancionado por reparar su auto.
LAS VEGAS.—“Lo importante no es ganar, es lo único”, es una frase que se atribuye a Vince Lombardi y que el jefe de Mercedes, Toto Wolff parece aplicar con el agregado de ‘a cualquier precio y de cualquier manera’.
Así lo demostró entre la noche del jueves y la madrugada del viernes cuando no sólo le restó importancia al peligroso accidente que sufrió Carlos Sainz, sino que luego se habría opuesto a que el español no fuera castigado por el cambio de elementos de su coche, producto del percance.
Para poner en contexto, debemos recapitular. El jueves no fue un buen día para Carlos Sainz. Primero, sufrió un muy peligroso accidente en la Primera Práctica Libre del Gran Premio Las Vegas cuando la tapa de una ‘coladera’ se desprendió del piso en la recta del circuito callejero.
El accidente pudo haber tenido consecuencias funestas para él y otros pilotos, ya que cualquier objeto contundente suelto en la pista es un proyectil que pone en riesgo la vida de pilotos, marshals y aficionados.
Afortunadamente, la tapa de esa coladera (que en realidad era una válvula de agua) sólo causó daños en tres monoplazas, daños graves, pero no lesionó a nadie.
Esa pieza de la alcantarilla que se desprendió del concreto por la succión que producen los autos de Fórmula 1 cuya aerodinámica está basada en el ‘efecto suelo’, destruyó en el Ferrari de Carlos Sainz la cápsula de supervivencia, el motor de combustión interna, la batería de recolección de energía y controles electrónicos.
Luego, en su camino errante también golpeó el Alpine de Estaban Ocon y le rompió la célula de supervivencia, pero en el caso del auto 55 de Sainz, además de costosos, los desperfectos ameritaron sustituir piezas, que a esta altura de la temporada ya son vistas como sancionables con 10 lugares en la parrilla de salida para carrera.
Los marshals no podían brincarse el reglamento, pero Ferrari hizo una solicitud de dispensar la sanción por el hecho de que los daños fueron causados por la pista y es algo no imputable al piloto o al equipo. Un elemento externo más atribuible al promotor de la carrera, que es Liberty Media, dueña de la F1.
Según reportó el reportero de Sky Sports TV, David Croft los jefes de todos los equipos de la F1 no tuvieron empacho en apoyar la petición de Ferrari, pero la decisión no admite mayorías, debía ser unánime, pero no se autorizó porque un equipo “con el que compite por el segundo lugar” del Campeonato de Constructores, obviamente se refería a Mercedes.
En la transmisión de Sky de la Práctica Libre 2, Simon Lazenby tocó el tema en la entrevista en vivo que hizo con el CEO de McLaren, Zak Brown.
El narrador le preguntó si él apoyaría la petición de Ferrari y Brown contestó que sí, pero que desafortunadamente el equipo que compite directamente con los italianos vetó la moción.
Ahí es donde vale la pena preguntarse, ¿Toto Wolff es un frío y despiadado directivo de equipo que tomó una decisión de negocios e hizo bien no tentarse el corazón o actuó con un mezquino y mal competidor, antideportivo?
Seguramente hay quien defienda la posición del austriaco que dirige los destinos de Mercedes, basado en que ahora el equipo pelea con Ferrari el segundo puesto entre los Constructores y la diferencia entre ellos es solamente de 20 puntos.
Cabe señalar que la diferencia entre terminar segundo o tercero en el campeonato por equipos es recibir entre 6 y 10 millones de dólares como premio, así que dejar que el reglamento corriera sin piedad puede ayudarle a cumplir su objetivo deportivo y financiero, más cuando los Ferrari fueron los autos más veloces en la FP2.
La disyuntiva es ¿vale la pena ganar de cualquier manera? Las formas cuentan mucho, el fairplay tan ignorado distingue entre los ganan y los que son grandes en la victoria o la derrota.
Toto Wolff perdió la oportunidad de verse como un competidor excelso, como caballero y optó por patear al perro cuando lo vio amarrado.
No sólo fue votar en contra de la petición. En la conferencia de prensa de jefes de equipo que se llevó a cabo luego de los incidentes de la ‘coladera’ se atrevió a decir que eso no importaba que al otro día nadie se iba a acordar de la “p***a alcantarilla” y que lo importante era el gran show y los estándares de espectáculo que ha elevado el GP de Las Vegas.
Actuar como un cretino no te hace mejor, sólo te hace un oportunista y te muestra como un tipo al que las formas no importan, lo mismo da ganar por la buena que por la mala.
Es cierto que él se apegó al reglamento y eso está escrito, pero las circunstancias que orillaron a Ferrari a cambiar esa batería y ese motor tendrían que haber generado una total solidaridad dentro del gremio de los constructores.
Equivale lo hecho por Toto Wolff a anotar un gol cuando los 11 jugadores del equipo rival están lesionados y tirados en el suelo.
También hay que agregar que los otros 8 equipos no pelean nada como Ferrari y así es más sencillo ser magnánimo, pero lo fueron y lo que cuenta es la acción.
Cuando se recuerda que Felipe Massa casi murió por un objeto que se desprendió de un auto o que Helmut Marko perdió un ojo por una piedra o incluso se han dado tragedias como la del piloto brasileño Berci Schlesinger, quien murió en 2001 en Cancún cuando su auto pasó por una coladera que se abrió en una carrera de la extinta Fórmula 3 Mexicana.
Hay momentos para tirar el penal afuera y este era uno de ellos, no creo que Toto Wolff se arrepienta de ello, pero fue una oportunidad de oro para pasar a la historia como un príncipe y cuando se recuerde esto pasará como un méndigo, así con tilde en la “e”.
