Miller firmó un contrato de un año por un valor base de 5.5 millones de dólares, con posibilidad de llegar a los 7.5 millones.
OXNARD, California — Los primeros recuerdos de Von Miller relacionados con el fútbol americano se remontan a cuando tenía 5 años y escuchaba a su padre gritar de alegría mientras veía a los Dallas Cowboys. Más de 30 años después, Miller forma parte del equipo de su tierra natal.
"Los Cowboys han estado entrelazados con mi carrera en el fútbol americano y nunca pensé que tendría esta oportunidad", aseguró Miller, quien firmó un contrato de un año por un valor base de 5.5 millones de dólares, con posibilidad de llegar a los 7.5 millones. "Insistí durante mucho tiempo, pero que realmente se haga realidad... es, sin duda, un sueño dentro de un sueño".
Ahora, el sueño definitivo es poner fin a la sequía de 30 años de la franquicia sin ganar el Super Bowl. Miller ganó el Super Bowl con los Denver Broncos y con Los Angeles Rams. ¿Qué significaría para él llevar un Super Bowl a Dallas?
"Creo que esa pregunta se responde sola: son los Dallas Cowboys", dijo Miller. "Ganamos el Super Bowl con los Broncos y hubo un millón de personas allí. Cuando ganamos el Super Bowl con los Rams, no hubo tanta gente; en el desfile, nos deteníamos en los semáforos en rojo y cosas así. Aun así ganamos el Super Bowl, y sigue siendo emocionante y genial, pero la sensación es distinta con esas dos organizaciones. Estuve con los Buffalo Bills y, si hubiéramos ganado el Super Bowl, habría sido un día de fiesta en Orchard Park. Habría sido un día de fiesta en Buffalo. Habría estatuas para todos.
"Ese es el tipo de organización que tienen, el tipo de aficionados que tienen. Los aficionados de los Dallas Cowboys están en esa misma línea. No son iguales; la 'Bills Mafia' y la 'Cowboys Nation' son cosas totalmente distintas, pero los aficionados de aquí son incondicionales. Y si logramos eso, si tenemos una temporada exitosa y ganamos el Super Bowl, también sería un día de fiesta en Dallas.
"La gente ama a los Dallas Cowboys. O los aman o los odian, pero al final del día, todos apoyan a los Dallas Cowboys. Y si lográramos ganar un Super Bowl, sería una locura en Dallas".
Miller llega a los Cowboys para formar parte de la rotación de presión al mariscal de campo, no como el jugador dominante que fue con los Broncos entre 2011 y 2021. El entrenador Brian Schottenheimer señaló que los Cowboys no esperan que Miller juegue 40 snaps por partido, pero su impacto puede notarse en la presión al pasador, especialmente en los momentos finales de los encuentros.
Miller, de 37 años, registró nueve capturas el año pasado con los Washington Commanders. A lo largo de su carrera acumula 138.5 capturas, la mayor cantidad entre los jugadores en activo y empatado en el puesto 13 de la historia con su excompañero y miembro del Salón de la Fama, DeMarcus Ware.
Los Cowboys integrarán a Miller a los entrenamientos de forma gradual para darle tiempo a adaptarse, aunque él ha estado ejercitándose en Frisco, Texas, para mantenerse en forma.
"Cuando se trata de jugar al fútbol americano y conseguir capturas, podría hacerlo casi sin esfuerzo, incluso recién levantado de la cama", afirmó Miller. "Hay cosas que hacen los especialistas en presión que requieren gran capacidad atlética, pero otras dependen totalmente de la mentalidad y la inteligencia: saber dónde encajo en la estrategia de presión, con quién trabajo, el momento del partido, el cuarto, contra qué coordinador ofensivo me enfrento, las tendencias de los linieros ofensivos... ¿Voy a salir ahí a machacar a alguien durante 60 jugadas por partido? Probablemente no, pero la capacidad sigue ahí. Sigo teniéndolo dentro y puedo ganar muchos de estos duelos, especialmente en los momentos decisivos".
Miller aún no sabe qué número usará. Le ha hecho una oferta de pollo de por vida al fullback Hunter Luepke —quien lleva el número 40 desde 2023—, ya que él es dueño de una granja avícola. Descartó el número 58 porque fue el que usó con los Broncos. El número 24 lo ocupa el safety Malik Hooker. Tampoco usará el 94 por respeto a Ware.
"Hunter, ya hemos empezado con buen pie. Soy un jugador que antepone el equipo a todo", comentó Miller. "Sea lo que sea necesario para lograrlo, estoy seguro de que encontraremos la manera. Incluso si no sale bien, es porque así tenía que ser. No voy a obsesionarme con las cifras... Tanto si funciona como si no, estoy aquí para ganar partidos. Estoy aquí para ganar un Super Bowl".
Hace aproximadamente un mes, Miller se encontró con el mariscal de campo Dak Prescott en Las Vegas y entabló conversación con él.
"Le dije: 'Oye, ya es hora, Dak. Ya va siendo hora. Tienes que dar el gran salto algún año de estos. Creo que este año podrás lograrlo. Tienes todo lo necesario para conseguirlo'", agregó Miller. "Y no tenía ni idea de que acabaría siendo un Dallas Cowboy; eso surgió de forma natural. Luego los Cowboys se pusieron en contacto conmigo y pensé: 'Hermano, esto es una señal. Es una señal para mí'. Trabajamos en ello y hablé con otros equipos, pero, a fin de cuentas, mi amor por los Dallas Cowboys —mi granja de pollos está aquí, mi familia está aquí—, el hecho de ser un Dallas Cowboy y llevar esa estrella era algo beneficioso para mí y para mi familia; eso fue lo que finalmente determinó mi decisión".
