Draft 2021: Justin Fields y el doble estándar para quarterbacks afroamericanos

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Justin Fields, una combinación de velocidad y potencia como quarterback (1:45)

El producto de Ohio State llega al Draft 2021 como uno de los mariscales más codiciados por sus aptitudes físicas. (1:45)

Después de enero, ya sin partidos por jugarse ni pases por lanzarse, Justin Fields pasó de ser el segundo mejor prospecto de quarterback para el Draft 2021 a verse saltado por otros pasadores

A finales de septiembre del 2018, cuando Justin Fields y el equipo de fútbol americano de Georgia estaban jugando en casa ante Tennessee, el entonces jugador de béisbol de los Bulldogs, Adam Sasser, estaba sentado en las gradas de Sanford Stadium. En algún punto del cuarto periodo, con Georgia habiendo construido una ventaja comandante, Sasser comenzó a gritar para que el head coach head coach Kirby Smart reemplazara al quarterback titular Jake Fromm con el freshman de alto perfil, Fields, una estrella de dos deportes que también sería compañero futuro de Sasser en el equipo de béisbol.

De acuerdo a otro estudiante que estaba presente en la tribuna, Sasser continuamente gritó "pongan a ese n—– en el juego", en referencia a Fields.

A pesar de que Sasser se disculpó y más tarde fue echado del programa de béisbol, el incidente es apenas uno entre muchos que ocurren en el ambiente racista que hombres afroamericanos como Fields viven cuando deciden jugar como quarterback. Hay instancias muy evidentes como el incidente con Sasser. Pero también, en el caso del proceso previo al Draft 2021, formas encubiertas de racismo en el proceso de evaluación tienden a favorecer a los caucásicos.

No se equivoquen, Fields será uno de los primeros cinco quarterbacks seleccionados en el Draft 2021. Pero, el hecho de que comenzó la temporada colegial como el segundo mejor prospecto de quarterback consensuado, antes de inexplicablemente caer hasta el quinto puesto en múltiples mock drafts –detrás d dos pasadores caucásicos con currículos menores– es evidencia de un sistema anticuado en lo que se refiere a quarterbacks afroamericanos.

No tiene caso poner demasiado énfasis en estadísticas colegiales y premios cuando se trata de prospectos de draft. Nombres como Johnny Manziel, Tim Tebow y Eric Crouch quebraron marcas nacionales y de conferencia, y ganaron el Heisman Trophy, después de todo. Pero, para Fields, y en este Draft 2021 en particular, vale la pena mencionar la clase de jugador que estamos discutiendo. Después de transferir de Georgia pocos meses después de los comentarios de Sasser, Fields aterrizó en Ohio State, donde se dedicó a:

  • Convertirse en el primer jugador de la Big Ten en lanzar para 40 pases de touchdowns y correr para 10 más en una temporada (2019).

  • Liderar a la nación en tasa touchdowns-a-intercepciones (2019).

  • Conquistar dos campeonatos de la Big Ten.

  • Jugar en dos partidos de semifinal de College Football Playoff (imponiendo marca de escuela para un tazón con seis touchdowns en la semifinal del 2020) y un campeonato nacional.

  • Tirar 63 pases de touchdown contra apenas nueve intercepciones (68.3 por ciento de pases completos) y correr para 15 anotaciones en 22 juegos, en que su equipo tuvo una marca de 20-2, con las únicas derrotas llegando en postemporada.

  • Ganar el premio al Jugador Más Valioso del Juego de Campeonato de la Big Ten (2019) y Sugar Bowl (2020), y colocarse tercero en la votación del Heisman Trophy (2019).

Después de jugar mejor que el consensuado primer recluta global, Trevor Lawrence, en el Sugar Bowl, Fields pareció haber cimentado su lugar en el Draft 2021: El analista de NFL Draft para ESPN, Mel Kiper Jr., lo ranqueó como el segundo mejor prospecto de quarterback para cuando Fields se declaró para el reclutamiento a mediados de enero. Luego, no se jugaron más partidos, ni se lanzaron más pases.

Debido a la pandemia de coronavirus, la NFL prohibió cronometrar en persona, y someter a pruebas o entrevistas, a prospectos hasta los pro days oficiales, en marzo. Por dos meses, opiniones respecto a los prospectos del Draft 2021 se mantendrían sin un motivo para cambiar. Hasta que lo hicieron.

Aquí es donde entraron Zach Wilson de BYU y Mac Jones de Alabama.

De acuerdo al NFL Draft Day Predictor de ESPN, que pronostica una serie de resultados de draft para prospectos (con base en mock drafts, necesidades de equipo y calificaciones de Scouts Inc.), Fields tiene un 25.1 por ciento de posibilidad de seguir disponible en el turno N° 9, en comparación a menos de 1 por ciento para Jones. Wilson, quien se espera se vaya con el segundo turno global a los New York Jets, está en 0 por ciento.

Podemos dejar la evaluación para el draft a los expertos, pero sin explicación, dos quarterbacks caucásicos con currículos comparables o menores que Fields, repentinamente son éxito asegurado. Sea o no que ello sea cierto, es irrelevante; se trata más de lo que sucedió a Fields desde que se declarara para el Draft 2021 lo que deja al descubierto el proceso entero --y todo el complejo industrial del fútbol americano-- para, digamos, la institución racial que es.

De acuerdo a numerosos reportes mediáticos, son dos cosas las que actualmente se reprochan a Fields: inteligencia y actitud.

Algunos equipos de la NFL dijeron al analista de Pro Football Network, Tony Pauline, en febrero que "pese a que [Fields] es un gran espécimen físico y posee tremenda potencia en el brazo, piensan que hay preocupación respecto a no quitarle los ojos a su objetivo primario y no ser capaz de procesar rápidamente".

Semanas más tarde, el analista de NFL para ESPN, Dan Orlovsky, retransmitió información que se le había brindado, también, acerca de la supuesta carencia de cualidades de liderazgo de Fields: "Es del tipo de quarterback, último en llegar y primero en irse. Como, no la ética de trabajo maniática. Incluso lo he escuchado comparado a Justin Herbert, donde era como, hombre, cuando [el caucásico pasador de Los Angeles Chargers] Justin Herbert se apareció, era como un sicópata cuando se trataba de trabajar y prepararse y alistarse para el draft. O, incluso en la escuela, como, 'Denme más, quiero trabajar sin parar'. Y he escuchado que hay problemas con la ética de trabajo de Justin Fields".

De acuerdos a estos empleados anónimos, Fields, un quarterback afroamericano, tiene problemas para "procesar cosas", y es tanto egoísta como carente de la ética de trabajo de un pasador caucásico. El silbato es ensordecedor.

Pero, nadie que haya estado siguiendo al fútbol americano profesional, debe sentirse sorprendido por esto. La raza siempre ha servido de justificación para impedir que afroamericanos se desempeñen en ciertas posiciones, sean coaches, o sirvan en puestos gerenciales, o incluso, practicar el deporte, en general. Los propietarios de la NFL impusieron un "pacto de caballeros" entre los 1930s y 1946 que marginó a jugadores afroamericanos de la posibilidad de jugar en la liga.

Cuando se trata de quarterbacks afroamericanos, en particular, la NFL ha hecho un esfuerzo adicional por mantener la posición tan blanca como las líneas que marcan las yardas sobre el campo. Se espera que los quarterbacks sean inteligentes, racionales en su toma de decisiones, y que comanden al equipo como un coach de facto, sobre el campo. La precisión y la potencia en el brazo son un plus, pero sobre todo se reduce a lo que está entre tus orejas, más que cualquier otro atributo físico. Como les harían creer los autores de The Bell Curve, pocos afroamericanos poseen esos atributos.

Investigación académica, como el trabajo de Lawrence A. Wenner y John Girdwood, ha demostrado que afroamericanos son percibidos como ignorantes, perezosos e incapaces de ser líderes de un equipo o coaches debido a la carencia de inteligencia suficiente para prosperar en esas posiciones. Marlin Briscoe fue el primer quarterback afroamericano en iniciar en la era moderna de la NFL, imponiendo una marca para novato con los Denver Broncos de 14 touchdowns, un récord que se mantiene todavía, pero fue removido de la posición después de una temporada. Warren Moon, único quarterback afroamericano que ha sido ingresado al Salón de la Fama, pasó sus primeras seis temporadas profesionales en la Canadian Football League porque los equipos no creían que sus habilidades se trasladarían del colegial al profesional. Estamos muy conscientes de lo que se ha dicho en torno al quarterback de los Baltimore Ravens, Lamar Jackson.

Estos estereotipos se manifiestan en el modo en cómo los quarterbacks son evaluados. Tomen como ejemplo los perfiles de draft de los primeros cuatro quarterbacks reclutados en el 2020, dos caucásicos y dos afroamericanos. Joe Burrow y Herbert, caucásicos, tenían "un coeficiente intelectual de fútbol americano que sale de la gráfica", y podían "recorrer todas las progresiones en el campo sin pánico", respectivamente. Pero Jordan Love tenía "toma de decisiones por debajo del promedio ante coberturas de zona", y Jalen Hurts sufría "lento reconocimiento de oportunidades para pases rápidos".

Así que, cuando se dice que Fields no puede "procesar las cosas tan rápidamente", sea intencional o no, eso, 1) no solamente recae en un estereotipo racial, sino también, 2) es fácticamente incorrecto.

Benjamin Solak de The Draft Network halló que cuando a Fields se le obliga a "procesar rápidamente", no es malo en ello. Lo mismo ocurre con Steven Ruiz de USA TODAY. Y los de Pro Football Focus. Los hombres mienten. Las mujeres mienten. Los números no.

Ron Veal, un ex quarterback para Arizona y tutor de Fields desde que estaba en el sexto grado, dice que se sentó en un cuarto con el quarterback por ocho semanas durante el receso de temporada, y nada acerca de aquella evaluación es precisa, para él.

Veal, quien también ha entrenado a Lawrence, compara leer defensivas a aprender a manejar un automóvil. Con un permiso de conducir, cosas tan simples como cambiar de carril, o conducir por un camino de dos vías puede parecer atemorizante. Pero, entre más relajado y familiarizado estás con el camino, en algún punto te sentirás lo suficientemente cómo para empujar los límites.

"Simplemente, no puedes hacer lo que él hizo y salir a jugar por capricho", declaró Veal.

Uno tampoco puede hacer lo que hizo Fields en sus dos años en Ohio State, siendo alguien que no trabaja duro.

El primer estereotipo en lo que respecta a atletas masculinos de raza negra, es que son nacidos con un atleticismo "natural", y que no necesitan trabajar tanto como sus contrapartes caucásicas para ser exitosos.

Scott Brooks, director asociado del Global Sport Institute en la Arizona State University, se refiere a ello como un "juego de suma cero", donde los atletas solamente pueden poseer una cualidad: cerebro o músculo.

Así que, en el caso de Fields, aprovecha sus habilidades naturales en lugar de invertir el esfuerzo y trabajo duro para ser la mejor versión posible de sí mismo, como Herbert o Drew Brees o Tom Brady.

Pero, de nuevo, los hechos no lo respaldan.

Cuando Fields estaba en la preparatoria, hizo esta declaración: "Podré no ser el más talentoso, pero trabajaré más fuerte que el siguiente y emplearé mis brazos y piernas y mente para extender las jugadas, y hacer que suceda algo".

Eso sí quedó respaldado, a nivel colegial.

Mientras que, por un lado, jugar pese a lesiones es un componente de la explotación laboral del deporte universitario, Fields recibió un golpe a las costillas en el Sugar Bowl de este año que, más tarde dijo "hasta lanzar 10 yardas dolía", pero se quedó en el partido, y se uniformó a la semana siguiente para el duelo por el título nacional. El verano pasado, Fields, junto con otros jugadores de las conferencias Big Ten y Southeastern, peticionaron jugar pese a la pandemia de coronavirus, a pesar de que ya era considerado un prospecto alto para el Draft 2021, y no tenía motivos para arriesgar su salud.

Es la personificación de lo que la cultura del fútbol americano considera como dureza y liderazgo, pero una persona anónima del fútbol americano describe a Fields diciendo que solo le importa él mismo.

"Estas nociones de los quarterbacks y el liderazgo", explicó Brooks, "solamente se verá de un modo, un modo privilegiado de cómo pensar y cómo verse".

Cómo Fields o cualquier otro de los prospectos de quarterbacks se desempeñen, de hecho, en la NFL, es una apuesta: algunos reclutas altos fracasan antes de ganarse el derecho a cobrar una pensión, mientras que reclutas de sexta ronda se embolsan siete anillos de Super Bowl. Pero, Fields –y hasta cierto grado, Trey Lance de North Dakota State-- ilustran el doble estándar que enfrenta el quarterback afroamericano cuando intenta conseguir un empleo de NFL.

Aparte de un tweet aquí y allá sobre temas de justicia social, Fields parece haber hecho todo lo posible por ser simplemente un quarterback, no un quarterback afroamericano. Habla constantemente de lo duro que ha trabajado. Arriesgó su seguridad para jugar en una temporada que, al final resultó, ni siquiera le benefició. Él, a diferencia de Lawrence, no declaró a Sports Illustrated que ganar no lo es todo para él. Es porque él no puede darse ese lujo.

Pese a todo eso, la inteligencia y dedicación de Fields se mantienen como cuestionamientos. Fields ha sido considerado uno de los mejores quarterbacks desde que era un junior en la preparatoria, y ha cumplido toda expectativa que se ha puesto sobre él, y a pesar de ello, aquí estamos, con Wilson y Jones saltándolo.

Lo que Fields pudo haber aprendido a lo largo de estos tres meses últimos, es lo que casi cualquier persona afroamericana en este país vive en la sociedad americana: no importa lo que hagas, lo único que verán es que eres afroamericano.