Jon Gruden 2.0 será recordado como un repugnante fracaso monumental con Raiders

El head coach se va por la puerta de atrás en Las Vegas en uno de los episodios más vergonzoso en la NFL reciente

Un fracaso monumental.

Un repugnante fracaso monumental.

Así será recordado el segundo mandato de Jon Gruden al frente de Las Vegas Raiders, un equipo por el que el propio coach profesa, supuestamente, gran amor, y el que le ayudó a crear su identidad personal dentro y fuera de la liga.

Los Raiders sorprendieron a muchos cuando lograron convencer a Gruden de bajarse del palco de transmisiones de "Monday Night Football" con ESPN para retornar al equipo, a cambio de un contrato insólito de 100 millones de dólares y 10 temporadas. Incluso, se creó el sitio de internet 'isgrudengoneyet', donde se llevaba una cuenta regresiva de cuánto tiempo le faltaba a Gruden para cumplir sus 10 años de contrato y se sumaba el dinero que se le había pagado al momento.

En su momento, la movida generó emoción entre los fieles a los Raiders, pero fue recibida con incredulidad alrededor de la liga. Después de todo, ¿Cuántos head coaches en la NFL duran 10 años con un equipo? ¿Cuántos logran el éxito después de una ausencia tan prolongada de los emparrillados?

Encima de todo, los Raiders despidieron a Jack Del Rio --el único head coach en lo que va del siglo que tuvo marca ganadora al frente de la organización-- para acomodar a Gruden. Por si fuera poco, Del Rio condujo a los Raiders a su única aparición de postemporada en casi dos décadas.

Entonces, ¿qué consiguieron los Raiders con Gruden 2.0? Un porcentaje de victorias de .415 a lo largo de tres temporadas y fracción, cero apariciones en playoffs, y uno de los episodios más bochornosos en la historia de la franquicia.

De Super Bowls, ni hablamos.

El episodio final en la segunda entrega de Gruden duele especialmente para los Raiders. Su ex head coach y eventual propietario mayoritario, Al Davis, siempre estuvo a favor de las protestas contra la desigualdad e injusticia racial, un rasgo que heredó su hijo Mark Davis, actual dueño. Davis fue el único de los propietarios de la NFL que se abstuvo de votar a favor de una resolución sobre cómo lidiar con los jugadores que se hincaban como señal de protesta por las injusticias raciales durante el himno nacional hace unos años.

De 1997 al 2011, Amy Trask fungió como CEO de la organización, convirtiéndola en la mujer más poderosa de la liga en su momento, trabajando al lado de Davis padre.

Por lo mismo, son particularmente dolorosos los comentarios racistas, anti-gays y misóginos de un Gruden que, se pensó, representaba todo lo que tenía que ver con ser un miembro de los Raiders. Resultó todo lo contrario.

Los Raiders deberían estar viviendo una época de bonanza deportiva, gracias a su reciente mudanza al lujoso Allegiant Stadium en Las Vegas como el inicio de una nueva era. En lugar de eso, están hundidos en uno de los mayores escándalos que la liga ha visto recientemente, y Gruden se ha marchado por la puerta de atrás.

Los aficionados de los Raiders tienen todo el derecho de sentirse traicionados. No solamente el equipo no camina como se prometió cuando regresó Gruden para la campaña del 2018, sino que ahora se va dejando al equipo en un 'Hoyo Negro' de caos.

No hay otro modo de describirlo: Promesa incumplida, y un repugnante fracaso monumental.