Bayern vs. Dortmund: ¿Por qué este clásico no lo pueden perder?

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El Bayern necesita mantener a raya al Leverkusen en la carrera por el título, mientras que el Dortmund necesitará muchos puntos para acceder a cualquier competición europea


Escribo la columna de esta semana mientras atravieso a toda velocidad el valle de 'Baden-Württemberg' en el 'Deutsche Bahn', la red nacional de ferrocarriles alemanes. Las hojas verdes llenan los árboles y hay signos perceptibles de floración primaveral a donde mires.

Es mi época favorita de la temporada futbolística alemana. 'Der Endspurt' (el sprint final hacia la línea de meta) jugado con mejor tiempo en medio de días deliciosamente largos es lo que todos anhelamos en los oscuros días del invierno.

El Bayern Múnich contra el Borussia de Dortmund -el 'Klassiker', como se le conoce- suele ser uno de los partidos del mes de abril en el calendario de la Bundesliga.

Se puede argumentar que, al menos temporalmente, ha sido superado en importancia por los enfrentamientos entre el Bayern y el Bayer Leverkusen en los dos últimos años, tanto a nivel nacional como en la Liga de Campeones de la UEFA. Pero aún hay algo evocador en el hecho de que los dos equipos más seguidos y exitosos de Alemania salten simultáneamente al terreno de juego con sus colores distintivos. Rot (rojo) contra schwarz-gelb (negro y amarillo).

A pesar de que esta temporada no se trata de un encuentro de altos vuelos, el encuentro tiene un significado considerable tanto para el Bayern como para el BVB y puede calificarse como un partido de prestigio.

De camino a la estación de tren, tomé el último número de la revista especializada en futbol Kicker, una biblia para muchos de los que vivimos el futbol alemán a tiempo completo. Me gustó el titular de la portada, 'Verlieren verboten' (Prohibido perder), que se explica por sí mismo.

La derrota de cualquiera de los dos equipos tendrá consecuencias, y el empate también abre la puerta a un estresante 'Endspurt' (sprint final) en ambos casos.

El Bayern necesita mantener a raya al Leverkusen en la carrera por el 'Meisterschale' (trofeo del campeonato alemán), mientras que el Dortmund necesitará todos los puntos posibles para acceder a cualquier competición europea, por no hablar de su máxima competición.

El hecho de que esta 112ª edición del 'Klassiker' de la Bundesliga se celebre entre dos partidos de cuartos de final de la Liga de Campeones añade una dinámica adicional.

El Dortmund sabe ahora que el partido del sábado en Múnich tiene mucho más peso que el de vuelta del martes contra el Barcelona, después del 4-0 sufrido en la capital catalana el miércoles. El Bayern corre más peligro de verse atrapado en 'der Zwickmühle' (el dilema) con el partido de vuelta contra el Inter de Milán todavía salvable tras la derrota por 2-1 del martes por la noche en casa, pero sabiendo que hará falta una actuación colosal en Milán contra la mejor defensa de la Liga de Campeones.

El entrenador del Bayern, Vincent Kompany, ha declarado que está seguro de que el Leverkusen, el más inmediato perseguidor de los bávaros (a seis puntos), ganará todos los partidos que le quedan. De ser así, el Bayern tendría que dejar de ganar tres veces de aquí al final de la campaña, y una de esas tres sería una derrota, para ceder su liderato en la tabla. ¿Podría llegar este fin de semana?

Durante años, el peso del escenario en los enfrentamientos Bayern-Dortmund parecía pasar factura a 'die Schwarz-Gelben' (aficionados del BVB), pero al vencer al Bayern por 2-0 en el Allianz Arena la temporada pasada, y poner fin así a una década de penurias en la Bundesliga para ellos en Múnich, fue como si los jugadores del Borussia Dortmund se hubieran dado un importante golpe de moral a sí mismos. En noviembre, en un partido muy entretenido contra el Bayern (1-1), los jugadores del Borussia Dortmund estuvieron a la altura del Bayern Munich durante gran parte del encuentro.

Desde entonces, las cosas han cambiado mucho para ambos clubes.

Para empezar, el Dortmund tiene un nuevo entrenador, el exjugador y exentrenador del Bayern, Niko Kovač, que sucedió a Nuri Şahin.

Ha habido muchos tropiezos, pero las constelaciones 3-5-2 que Kovač utilizó con buenos resultados en las recientes victorias en la Bundesliga contra rivales directos como el Mainz y el SC Freiburg parecen jugar a favor de los puntos fuertes de su plantilla. Es cierto que esta configuración mantiene a Jamie Gittens -su héroe del 'Klassiker' de noviembre- fuera del equipo debido a la falta de espacio para los extremos, pero en general proporciona al equipo una base más sólida para operar.

No tener a Nico Schlotterbeck disponible debido a un desgarro de menisco representa una gran pérdida para Kovač, pero si Ramy Bensebaini puede mantener tranquilo a Michael Olise (un gran sí), es razonable pensar que Karim Adeyemi y Maximilian Beier, con su velocidad, darán a Kim Min-Jae y Eric Dier algo en que pensar.

La lista de lesionados del Bayern es mucho más larga y quizás haya contribuido a la falta de Leichtigkeit (soltura, comodidad) últimamente. No contar con Dayot Upamecano, Alphonso Davies, el polivalente defensa Hiroki Ito ni Manuel Neuer significa lucir un aspecto menos que óptimo en la retaguardia. Sin ese cuarteto, es una defensa a la que se puede llegar, y no se puede evitar tener la sensación de que realmente no hay alternativas, como demostró el titubeante cameo del pocas veces utilizado Sacha Boey contra el Inter.

A esto se añade la ausencia de Jamal Musiala.

Kompany trató de llenar el vacío dejado por el jugador de 22 años cediendo el papel de mediapunta al desafortunado Raphaël Guerreiro, un futbolista talentoso y polivalente, pero cuya utilidad para el Bayern quizás haya caducado. Pero, ¿qué otra cosa se puede hacer? No hay un Musiala Ersatz (sustituto) igual, así que Kompany se debate entre soluciones titulares imperfectas como Guerreiro, el legendario Thomas Müller o desplazar a Leroy Sané al centro.

Suelo tener un presentimiento instintivo sobre quién se llevará el botín en el 'Klassiker', pero no tanto en esta ocasión.

El calendario del Bayern está plagado de posibles dificultades: Heidenheim a domicilio -contra el que el Leverkusen necesitó una victoria en el último suspiro-, Mainz, RB Leipzig y Borussia Mönchengladbach en semanas sucesivas, todos con aspiraciones de Liga de Campeones, antes de viajar a TSG Hoffenheim en la última jornada.

El Dortmund puede ser en cierto modo el Königsmacher (hacedor de reyes) teniendo en cuenta que todavía tiene que ir a Leverkusen en la penúltima jornada, pero el BVB está más preocupado por su propia situación, y si juega con el brío y la energía de las dos últimas semanas de Bundesliga (superó considerablemente al Friburgo), todavía tiene posibilidades de llevarse algo de una temporada por lo demás turbulenta.

Así que olvídense de que no es primero contra segundo. Unos 75,000 aficionados aguardan en Múnich, en una tarde de sábado gloriosa desde el punto de vista meteorológico, con la certeza de que esto aún significa mucho, lo que confiere a la ocasión muchos ingredientes apetecibles.