Después de su salida como técnico de Rosario Central, Cristian González charló en exclusiva con Equipo F: contó que fue despedido por la dirigencia y admitió que fue "una sensación horrible" haber sido repudiado por los hinchas del club del que es fanático tras la derrota en el clásico ante Newell's Old Boys.
A continuación, las mejores frases del Kily en el programa de ESPN:
LOS INSULTOS DE LA GENTE
"La verdad es que fue una sensación horrible desde lo que uno siempre anheló hacer las cosas bien para el club del que uno es hincha, donde nací futbolísticamente y cumplir este sueño de ser entrenador. Las emociones son fuertes. Pero más allá de eso, como hombre de fútbol entiendo que el fusible más rápido para quitar es el entrenador".
"La sensación es de tristeza y dolor, ojalá que pase pronto. Sigo dolido, enojado con muchas situaciones que he vivido. Central es un club en el que el corazón le gana a la razón. Esa situación me llevó a permitir cosas que en otro club no lo hacés".
"Lamentablemente no pudimos conseguir los resultados para poder seguir".
"Estamos acostumbrados a estas situaciones, es normal que la gente se manifieste de X manera, para bien y para mal. Está naturalizado. La gente tiene su derecho, pero siendo del club recibir eso de la gente fue un momento que no tengo palabras para describirlo".
"Solo quería estar cerca de los jugadores, mirarlos a la cara y poner la cabeza por ellos. Para mí los jugadores son los protagonistas y uno los acompaña".
"El Gigante habla y los primeros que son puteados son los entrenadores".
"Más allá de la bronca de haber perdido el partido, solo quería juntarme con los jugadores y protegerlos. La gente sacó esa bronca y quería que fuera conmigo y no con ellos. Fue durísimo, un golpe en el corazón".
"Sé que todavía hay gente de Central que me quiera y me respeta".
"A veces se pretende que uno venda humo para quedar bien con la gente, pero no es mi estilo. Yo morí con la mía. Nadie puede cuestionar el amor que tengo por la camiseta. Es lo más importante que me enseñó mi viejo. La voy a amar hasta el día que me muera".
DESPIDO Y NO RENUNCIA
"A las 3 horas del clásico me llamaron los dirigentes para despedirme. Es diferente a uno no tener las fuerzas para seguir. Yo no me hubiera ido después de Newell's. No le hubiera dado esa trascendencia. Yo estaba más fuerte que nunca. En mi vida siempre fue todo muy difícil. Siempre me caracterizó el carácter y la rebeldía para revertir situaciones. No es vida o muerte. Pero hoy los resultados son los que mandan".
"Es una sensación horrible que te echan después de perder un clásico. Es triste. Pero son decisiones, como dice el gran Miguel (Russo). Por más que no lo comparta, hay que aceptarlo y mirar para adelante".
"Yo nací en esta casa. Merecía un poco de respeto. Si no ganaba el próximo partido, me iba solo. Puse el pecho cuando nadie lo quiso poner".
UN DOLOR MUY PROFUNDO
"Desde que pasó, no salí de mi cabeza. Estoy con mi gente, recibo los mensajes de los jugadores para saber cómo estoy. Durará lo que tenga que durar y esto me tiene que dar más fuerza para tener otra posibilidad para trabajar".
"Hoy veo todo malo, todo oscuro. Tengo mucho dolor y tristeza. Espero que cicatrice cuanto antes".
"Seguiré siendo Kily González, en mi vida tengo muchos sueños por delante y mucha fuerza. Me gustan los desafíos, la adrenalina y esto me movilizó en mi carrera".
"Los referentes me dijeron: 'Lamentablemente no te pudimos respaldar en este partido'. La despedida con los jugadores y los empleados fue increíble. Fue la paz y la tranquilidad que tengo".
"Le puse el corazón a esta camiseta. Pero esto es fútbol, a veces sale bien, a veces sale mal. No me arrepiento de nada. Estoy muy tranquilo con el trabajo que hemos hecho".
"Hay que estar preparados para esta locura que vivimos, si no hay que trabajar de otra cosa".
