Boca y River rumbo a los octavos de final: por qué otra vez son los grandes candidatos al título

Boca Juniors y River Plate vuelven a posarse en los lugares de siempre. Ambos llegan a la recta final del torneo como protagonistas, con argumentos que los sostienen en la pelea y la expectativa de volver a definir un campeonato.

Aun así, el contexto marca que no están solos en la discusión: Independiente Rivadavia lidera la Zona B, mientras que Estudiantes de La Plata y Vélez Sarsfield se mantienen firmes en el Grupo A. Además, equipos grandes como San Lorenzo, Independiente y Racing Club pueden transformarse en rivales peligrosos en cruces mano a mano.

Un escenario que recuerda a lo ocurrido el semestre pasado, cuando el Pincha se metió por la ventana en la fase final y terminó consagrándose campeón. En torneos cortos, llegar en ritmo puede pesar tanto como el rendimiento acumulado.

Después del último cruce en el Superclásico, el panorama empieza a aclararse. La victoria de Boca en el Monumental marcó un punto de inflexión: reforzó su confianza y dejó a River con aspectos a revisar. Sin embargo, más allá de ese resultado, ambos siguen teniendo argumentos sólidos para pelear el campeonato.

Boca, un equipo en crecimiento que se afirma desde el resultado

El presente de Boca Juniors sigue mostrando señales positivas más allá de algunos tropiezos recientes. Tras quedarse con el Superclásico en el Monumental, el equipo ratificó su momento con una contundente goleada 4-0 ante Defensa y Justicia, una actuación donde combinó funcionamiento, solidez y eficacia.

Si bien luego cayó ante Cruzeiro por la Copa Libertadores y dejó atrás un invicto de 14 partidos, ese resultado no modifica la tendencia: Boca continúa en una curva de crecimiento sostenida, especialmente en el torneo local, donde acumula 11 encuentros sin derrotas.

La evolución se explica, en gran parte, por la consolidación de una idea. El equipo muestra mayor convicción, mejores respuestas colectivas y una estructura que empieza a repetirse. La mitad de la cancha se afianzó como el eje, tanto por presencia como por capacidad de adaptarse a distintos contextos de juego.

En ese proceso, el rol de Claudio Ubeda resulta determinante. Cuestionado en el inicio, logró construir una base competitiva que hoy le permite sostener rendimientos y competir en escenarios exigentes.

El factor anímico y una racha que respalda

Boca mostró carácter en un partido como fue el Superclásico en un contexto adverso y eso fortaleció una mentalidad competitiva clave en el tramo decisivo del torneo.

Los números también acompañan ese proceso. Si bien la derrota ante Cruzeiro cortó una racha de 14 partidos sin derrotas, el equipo mantiene su solidez en el plano local, donde acumula 11 encuentros sin perder.

En ese recorrido aparecen triunfos importantes como el logrado ante River Plate como visitante, además de empates en escenarios complejos frente a Independiente, San Lorenzo y Unión de Santa Fe.

Más allá de los resultados, Boca construyó una base competitiva sólida, con orden defensivo y un mediocampo confiable, que le permite sostenerse como un equipo difícil de superar.

Virtudes claras en un ataque que empezó a mostrar mejoras

El equipo encuentra en su mediocampo su principal fortaleza. Desde ahí sostiene el equilibrio incluso en partidos cerrados y marca el ritmo de juego.

En defensa, el rendimiento reciente dejó señales positivas, con firmeza en los duelos y capacidad para sostener el arco en cero en escenarios exigentes.

En ataque aparece el principal punto a ajustar. Boca genera situaciones, pero necesita mayor contundencia. Jugadores como Miguel Merentiel y Adam Bareiro aportan desde el juego y el desgaste. También los aportes de Exequiel Zeballos, Alan Velasco o Milton Giménez le puede dar al Xeneize un valor agregado en momentos decisivos.

River, entre el golpe del clásico y las vueltas que ilusionan

La derrota en el Superclásico dejó a River Plate sin respuestas claras y con un rendimiento por debajo de lo esperado. Fue un retroceso en la imagen de un equipo que venía sumando triunfos.

Para Eduardo Coudet, el desafío ahora es doble: recuperar lo anímico y rearmar el equipo con la vuelta de jugadores clave.

Antes del clásico, River había logrado levantar a un plantel golpeado tras la salida de Marcelo Gallardo. Más allá del juego, se valoraba la capacidad de competir. Por eso, la caída impacta especialmente en la confianza.

En ese contexto, el mensaje interno apunta a no perder el foco. Facundo Colidio fue claro: “Lo que pasó, pasó. No se puede volver el tiempo atrás. Uno como jugador quiere ganar todos los partidos y sobre todo esa clase de partidos. Lamentablemente no pudimos, pero esto sigue. Como dijo el Chino (Martínez Quarta) tenemos que salir campeones y vamos por eso”.

En la misma línea, el Chahco también asumió el desafío sin rodeos: “River está para pelear el torneo. No evado la responsabilidad. Tenemos que pelear el torneo, es muy simple”.

En paralelo, el equipo mostró carácter a nivel internacional: viene de lograr un triunfo agónico ante Bragantino por la Copa Sudamericana, resultado que le permitió quedar como líder de su grupo y sostener su protagonismo también fuera del ámbito local.

Los regresos, una oportunidad para potenciarse

En este contexto, las recuperaciones son clave. Franco Armani está cerca de volver y puede aportar liderazgo en un momento decisivo, más allá del buen rendimiento de Santiago Beltrán.

También se espera el regreso de Fausto Vera y Juan Fernando Quintero para los cruces de eliminación directa, dos futbolistas que pueden elevar el nivel del equipo. A su vez, Maximiliano Meza ya está recuperado físicamente y podría sumar minutos en el corto plazo.

La tabla, la localía y el argumento de candidato

Más allá de las dudas, River mantiene argumentos fuertes para ilusionarse. Uno de ellos es su capacidad goleadora, que le permitió sostenerse competitivo incluso en partidos incómodos.

Además, tanto River como Boca se encaminan a terminar en los primeros puestos, lo que les permitiría definir como local en los cruces decisivos. Ese factor puede ser determinante. En torneos parejos, la localía suele inclinar la balanza y convertirse en un respaldo clave.

Una pelea abierta en la recta final

Boca y River llegan desde lugares distintos, pero con razones válidas para ser considerados candidatos. Uno, desde el crecimiento y la solidez reciente. El otro, desde una idea que necesita estabilidad pero que ya mostró su potencial.

En un torneo donde varios equipos se ilusionan, los dos gigantes vuelven a estar en el centro de la escena. Y como tantas veces, todo indica que tendrán mucho que decir en la definición.