La razón de los apodos más llamativos del fútbol argentino

Los apodos en Argentina son moneda corriente y la creatividad para ponerlos parece no agotarse. En el fútbol esto se aplica a rajatabla y el torneo local actual tiene algunos sobrenombres más que llamativos, pero ¿de dónde vienen ‘Guayo’, ‘Mugre’, ‘Príncipe’, ‘Uvita’, ‘Fatura’, ‘Sabandija’ y tantos otros?

Antes de comenzar vale aclarar que de manera arbitraria no se tendrán en cuenta los motes que hagan referencia a cuestiones físicas o de origen, ya que cuentan con una lógica que no necesita demasiada explicación.

Cuando todavía no había podido mostrar con regularidad la velocidad que posee para cerrar y la firmeza en la marca, Robert Rojas ya se había instalado en el fútbol argentino por ser el Sicario. “La verdad que el apodo lo tengo muy al ped… porque no soy de pegar mucho", aclaró el defensor en una de sus primeras entrevistas en River, pero tuvo que explicar el porqué: "Me lo puso un compañero de Guaraní, cuando fui por primera vez a la pretemporada. Me iban a pelar y estaba serio yo, y dijeron 'este tiene cara de sicario'".

"Sólo en el documento soy Guillermo. Soy Pol desde que tengo uso de razón. Para mi familia y para mis amigos soy Pol. En mi barrio soy Pol. Lo apropié como un nombre. Yo decidí escribirlo así pe-o-ele", relató Guillermo Fernández, a quien su padre intentó anotarlo con el segundo nombre de Claudio Paul Caniggia, justo un año después del mítico Mundial 90, que tuvo el Pájaro como figura, pero no se lo aceptaron.

Uno de los más originales es el de Claudio Corvalán, futbolista de Unión de Santa Fe. “De chiquito, cuando terminaba de jugar en los clubes de barrio, todos mis compañeros se iban limpitos, menos yo: siempre llegaba sucio a mi casa. Y después me costaba bañarme... Por eso mi apodo es Mugre”, confesó el lateral por izquierda.

En Racing hay uno que se destaca por lo curioso y es el de Mauricio Martínez, que explicó el origen simple del mismo: "Me pusieron Caramelo porque en las concentraciones siempre tenía muchas golosinas y todos me pedían, je".

“Me lo pusieron en el baby de Newell's, a los 7 años, mis primeros entrenadores, Mingo y Becerra. Decían que entraba a la cancha y no paraba de correr. ‘Este chico es una fiera’, comentaban. Y quedó”, contó el legendario Maxi Rodríguez.

Jorge Broun tiene uno que es único, pero que tiene un nacimiento familiar. “Me lo pusieron por mi papá, a él le decían “Fatura” en todo Rosario y luego eso pasó a mí. Él trabajaba en una panadería y hacia las medias lunas y las facturas”, explicó alguna vez el hoy arquero de Gimnasia y Esgrima La Plata, que al igual que el Burrito Ortega heredó seudónimo del padre.

Algún mal pensado habrá creído que Nicolás Fernández tiene el sobrenombre Uvita por algún tipo de bebida alcohólica, pero el delantero de San Lorenzo en encargó de aclararlo hace un tiempo: “De chiquito me lo decían por ser bajito y morocho. Es un apodo con algo de humor”, bromeó el menor de los hermanos.

"Es una historia bastante larga, fue en una pretemporada de Lanús, cuando estábamos en una concentración con Fabián Moyano y Agustín Marchesín. Justo estábamos viendo un video en el que un chico estaba haciendo cosas malas y aparece la abuela y le dice: '¿Qué hacés, Sabandija? Y bueno, me acuerdo que esa noche Marche hizo algo y le dijimos: '¿Qué hacés, Sabandija?'. Y ahí quedó Sabandija, por eso salió. Cuando yo veo a alguno de ellos le digo Saba o Sabandija y ahí me quedó Sabandija", detalló Esteban Andrada, una de las figuras del Boca campeón. En el mismo club le compiten en originalidad Ramón Ábila, con su Wanchope por el gran delantero de Costa Rica, y Emanuel Reynoso, que es Bebelo simplemente porque así le gustaba decirle a su hermano mayor cuando era un bebé.

Por el juego de palabras con Raniero III, miembro de la realeza de Mónaco fallecido en 2005, fue que a Nicolás Reniero comenzaron a decirle Príncipe. El delantero de Racing confesó hace un tiempo que estuvo mucho tiempo de niño sin saber el motivo por el que todos los entrenadores le decían así.

La ternura de un niño al que no le salía decir “eh, guacho” como a sus amigos más grandes hizo que a Thiago Almada comiencen a llamarlo Guayo. El joven de Vélez comparte la razón de su alias con Sergio Agüero, que miraba un dibujo animado llamado Kum Kum y lo pedía al grito de “¡kun!”.

Son muchos los apodos originales de la Superliga y aún quedan por repasar la de las grandes estrellas que tiene el fútbol albiceleste por el mundo. La razón de Papu, Toro, Lavandina, Cholo y demás… quedará para otra ocasión.