Fueron años de frustración y espera para que se concretara su fichaje, y cuando se dio, el despegue no fue inmediato; sin embargo, Mbappé ya ofreció la noche soñada, la que se desea sea la primera de muchas.
Durante años, Mbappé y el madridismo soñaron con la noche perfecta. Se demoró, pero finalmente llegó.
Con un Bernabéu pletórico, en un juego de Champions League y ante un rival comandado por Pep Guardiola, el francés vestido de blanco brindó la mejor actuación desde su incorporación al equipo… La que se espera sea la primera de muchas.
Tres goles, cada uno con un gesto de calidad insuperable, enmarcaron el momento tan deseado por el protagonista y el público: abandonar el campo en medio de una emotiva ovación. El trabajo estaba hecho.
A estas alturas nadie va a descubrir que Mbappé es un futbolista fantástico, lleno de recursos, en ocasiones hasta imparable; sin embargo, lejos de lo que se esperaba, su irrupción en el Real Madrid no fue inmediata.
Una nueva liga, encontrar acomodo en una maquinaria casi perfecta y evitar la lucha de egos, llevó su tiempo, pero todo apunta a que el despegue inició, y este viaje está llamado a ofrecer mayores emociones que lo vivido ante el Manchester City.
Lo ficharon para ejercer de héroe en las citas históricas, aunque para su descargo, está rodeado de otras estrellas que también pueden hacerlo. Lo que no puede ni debe permitirse nunca es el anonimato.
El rey de la Liga de Campeones dio un golpe sobre la mesa para avisar que la etiqueta de máximo favorito sigue tatuada en su camiseta. Ya lo era sin Mbappé, el fichaje que tanto se anhelaba y que tardó años en llegar… Hoy lo es más tras la noche que tanto soñaron el madridismo y el francés.
