Estêvão le ganó el duelo estelar a Lamine Yamal y fue figura en la goleada de Chelsea vs. Barcelona

Estêvão, el nuevo astro brasileño de 18 años, le ganó claramente la pulseada a Lamine Yamal, el español de la misma edad, en un mano a mano de jóvenes y fulgurantes estrellas de la UEFA Champions League 2025-2026. El exjugador de Palmeiras confirmó que atraviesa un momento excepcional y fue clave para Chelsea, en la goleada 3-0 del equipo inglés sobre Barcelona. El cotejo se puede volver a ver por el Plan Premium Disney+ (solo para Sudamérica).

En una noche inolvidable, el brasileño mostró las cualidades estelares que llevaron al campeón del Mundial de Clubes a ficharlo por una de las cifras más altas del último mercado de pases: derrochó talento, se mostró inspirado y anotó un golazo que encendió a todo el estadio en Stamford Bridge.

Explosivo y con características técnicas de alto vuelo, Estêvão fue una de las grandes figuras en la goleada de los ingleses y contrastó con la decepción de Barcelona y Lamine Yamal. De hecho, las cámaras de TV mostraron al astro del equipo culé plenamente desencantado mientras el brasileño lanzaba besos a los aficionados de Chelsea luego de anotar el 2-0 del partido por la quinta fecha de la fase liga de la Champions.

Estêvão recibió por derecha, encaró a su defensor, controló y dominó el balón con ambas piernas para dejarlo en el camino y, desde un ángulo cerrado, sacó un derechazo que pareció un misil y dejó al arquero Joan García casi como un espectador.

Con esta nueva anotación, el delantero brasileño marcó goles en los últimos tres partidos de Chelsea en la Champions 2025-2026: frente a Ajax (5-1), Qarabag (2-2) y Barcelona (3-0).

Así como Estêvão jugó un partidazo, también lo hicieron Enzo Fernández y Moisés Caicedo. Sin embargo, hubo otra figura que brilló con luz propia: Marc Cucurella. El lateral español comenzó preocupado por Lamine Yamal y terminó anulando absolutamente a la figura de Barcelona con una demostración descomunal de recursos defensivos.

En un contraste evidente frente a Estêvão y empequeñecido por la marca de Cucurella, el desencantado Lamine Yamal fue todo un símbolo de un Barcelona que aún trata de enderezar su rumbo zigzagueante en la Champions.