Un penal enviado por encima del travesaño fue lo único que separó a Arsenal de una temporada de gran éxito y la mejor de su historia. La memoria de obtener su primera Premier League en 22 años ciertamente perdurará en el tiempo. Pero también lo hará la herida de haber quedado a las puertas de por fin agregar la Champions League a su vitrina, tras caer ante PSG en la tanda luego de empatar 1-1.
La reconquista de la liga inglesa había sido la obsesión del entrenador Mikel Arteta en los últimos años al frente de los Gunners, que previamente habían encadenado tres subcampeonatos. Pero una vez alcanzada esa meta, el siguiente desafío consistirá en sumar el gran trofeo europeo que le falta al conjunto londinense y que tan cerca estuvo de obtener. Hacia ahí apunta su preparación de la temporada.
Arsenal y la necesidad de reducir los márgenes
El Arsenal que se hizo con la Premier League en el último curso no puede ser más distinto del que comenzó a competir por ella allá por 2022. Un equipo que antes se caracterizaba por su dinamismo y voracidad ofensiva, a veces en desmedro de solidez defensiva y con un plantel algo vulnerable, se convirtió en una absoluta fortaleza inquebrantable, que se impone físicamente sobre sus rivales, pero al que le costó generar un gran número de oportunidades en ataque.
Arteta, descrito por quienes lo conocen como un auténtico obsesivo del deporte, aprendió de los traspiés que lo marginaron del título en el pasado, y el resultado quedó a la vista. Pero ese campeonato se obtuvo a pesar de que ninguno de sus futbolistas ofensivos haya dado una actuación destacada: solo Viktor Gyökeres superó los 10 goles en liga. Sus grandes estrellas, como su capitán Martin Odegaard, Bukayo Saka, Gabriel Martinelli y Kai Havertz, atravesaron problemas constantes de lesiones, rendimiento o ambos.
Como consecuencia, los partidos del curso se caracterizaron como trámites especialmente arduos, con resultados cortos y mucho dramatismo, que en varias ocasiones hizo que los esfuerzos físicos y mentales del plantel fueran llevados al límite.
Ambición en el mercado para ir por la Champions
La misión para la actual temporada, por lo tanto, consiste en ampliar el dominio y la expresión ofensiva para pasar al siguiente nivel. Esa ambición se hizo aparente en cómo afrontó el mercado de pases, donde primero intentó dar el golpe por Vinícius Júnior, y cuando él eligió renovar con Real Madrid cambió su enfoque para buscar ofrecerle una salida a Julián Álvarez de Atlético de Madrid.
Más allá de los potenciales objetivos que podrían transformar el ataque Gunner, los refuerzos que sí se materializaron ya demuestran mejoras en las herramientas a disposición de Arteta. La más rutilante hasta el momento ha sido Bruno Guimaraes, capitán de Newcastle que aporta aún más fortaleza física en un mediocampo que ya cuenta con Declan Rice, Martín Zubimendi, Mikel Merino y Myles Lewis-Skelly como opciones, pero la más importante quizá sea Christos Tzolis, que llegó sin demasiados focos desde Brujas.
Así lo demostró en los primeros partidos oficiales de Arsenal. Titular por la banda izquierda que antes ocupó Martinelli, el griego demostró una conexión telepática con Odegaard, Lewis-Skelly y el lateral Riccardo Calafior, y provocaron estragos en las defensas de Manchester City y Coventry City. Su interpretación de la jugada, su desparpajo y su voluntad para buscar el arco constantemente son cualidades que los londinenses extrañaron de sus atacantes en el curso anterior.
Recuperar el nivel de sus líderes, el gran desafío de Arteta
En esas goleadas por Community Shield y Premier League respectivamente, ambas por 3-0, también se vieron señales muy positivas en cuanto a jugadores que habían quedado en deuda en la 2025/26. Se vio, por ejemplo, a un Odegaard mucho más inspirado, veloz en sus movimientos e incisivo en sus pases, y el noruego reconoció que el pasado Mundial 2026, donde firmó la mejor campaña de la historia de su país al llegar a cuartos de final, fue clave para reencontrarse con su mejor fútbol.
Para el regreso de esta versión de Odegaard será clave también que Ben White, ausente de la Copa del Mundo por lesión, sostenga el nivel mostrado en este arranque, donde volvió a desbordar constantemente por el lateral derecho como solía hacerlo hace tres años. Y aún más importante será que Bukayo Saka se pueda mantener sano y en forma tras un año de grandes dificultades, para volver a ser el líder futbolístico del equipo y cumplir un rol fundamental como el que desarrolló en pos de devolver al club a las primeras planas.
El quiebre de 22 años de sequía en la liga, y la culminación del extenso proceso que Arteta comenzó en 2019, provocó que más de un millón de hinchas salieran a las calles de Londres a celebrar. Pero el ansiado título llegó con la noción de que hubo que hacer concesiones en el estilo que caracterizó a Arsenal en el pasado para romper esa barrera psicológica. Las expectativas para este año ahora serán otras, y el objetivo es claro: no tener que depender de un penal tras 120 minutos para por fin coronarse campeón de Europa.
