Barcelona repitió título de Champions dos años después de ganar el triplete

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Moisés Llorens analizó en la mesa de Jorge Ramos y Su Banda los movimientos que puede hacer el Barcelona con sus jugadores para aliviar su nómina. (2:27)

BARCELONA -- El Barcelona del triplete, que alcanzó la eternidad en 2009 con la conquista de todos los títulos en la primera temporada de Pep Guardiola en el banquillo, repitió éxito continental dos años después. Se quedó a un paso de lograr un póker de trofeos (comenzó el curso ganando la Supercopa de España) tras perder la final de la Copa del Rey ante el Real Madrid, pero el 28 de mayo de 2011, en el remodelado Wembley, consiguió la cuarta Champions de su historia, derrotando al Manchester United en un partido que el entrenador escocés despidió reconociendo que “nos ha ganado el mejor equipo de la historia”.

La final de 2011, de la que se cumplen nueve años, significó en opinión de muchos el punto culminante del Barça de Guardiola, que dos semanas antes había sumado su tercer título de Liga consecutivo superando al primer proyecto de Mourinho en el Real Madrid, en una rivalidad que aquella campaña alcanzó el cénit de la polémica entre los dos clubes y sus entrenadores.

Cuatro veces, entre el 16 de abril y el 3 de mayo, se enfrentaron los dos gigantes del futbol español para dilucidar su mando. La primera, jornada 32 de Liga, empataron en el Bernabéu en un empuje, casi definitivo, para los catalanes; cuatro días después en Mestalla un cabezazo de Cristiano Ronaldo le dio el título de Copa a los merengues; el 27 de abril, en un ambiente cargado como no se recordaba desde la víspera a cuenta de una explosiva rueda de prensa de Guardiola, el Barça venció 0-2 en la ida de las semifinales de Champions, eliminatoria que se decidió con el 1-1 de la vuelta jugada el tres de mayo, ocho días antes de que el equipo azulgrana lograse matemáticamente el título de Liga, preparando ya el asalto final a la Champions.

IGUAL, DISTINTO, MEJOR
Entre el Barça campeón de Europa de 2009 y el campeón de 2011 hubo mínimas diferencias, mejoradas, en cuanto a juego. Sergio Busquets, Xavi y Andrés Iniesta repitieron en el centro del campo; como Lionel Messi arriba, Gerard Piqué en la zaga y el enorme (nunca suficientemente valorado) Víctor Valdés en la portería. Pero el once titular entre una y otra final tuvo cinco cambios significativos.

El XI de 2009 lo formaron Valdés, Carles Puyol, Yaya Touré, Piqué, Silvinho, Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, Samuel Eto’o y Thierry Henry. Seidou Keita y Pedro jugaron en la parte final del encuentro en lugar de Henry e Iniesta.

El XI de 2011 fue Valdés, Alves, Javier Mascherano, Piqué, Abidal, Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, David Villa y Pedro. Keita, Puyol e Ibrahim Afellay entraron en los minutos finales sustituyendo a Villa, Dani Alves y Pedro.

Sancionados Alves y Eric Abidal y lesionado Rafael Márquez en 2009, su puesto en la final de Roma lo ocuparon Yaya Touré (jugando de central y desplazando a Puyol al lateral) y Silvinho en la defensa. En la delantera Samuel Eto’o y Henry acompañaron a Messi en 2009, ocupando sus puestos dos años después David Villa y Pedro (quien jugó como suplente en la primera). Puyol, titular en Roma, fue, en precarias condiciones físicas, suplente de Mascherano en Wembley, donde también fueron titulares Alves (innegociable) y Abidal (recuperado del cáncer que sufrió un año antes y que levantó, homenajeado por sus compañeros) el trofeo.

Touré y Silvinho ya no estaban en el club (marcharon ambos al Manchester City), como tampoco Eto’o, intercambiado por Zlatan Ibrahimovic y que en 2010 repitió triplete con el cuadro italiano. Henry también dejó el club tras la final de Roma, fichando por el New York Red Bulls. Quienes no eran azulgranas en 2009 y sí en 2011, protagonistas en la final, fueron Mascherano, llegado desde el Liverpool, y Villa, fichado al Valencia.

“El Barça nos dio una auténtica lección de futbol” reveló Rio Ferdinand años después, en una entrevista al Daily Mail. “Hemos perdido ante el mejor equipo del mundo, no tenemos nada que reprocharnos y sí tener ese orgullo”, reconoció en el mismo césped de Wembley Paul Scholes, minutos antes de que en la sala de prensa Alex Ferguson lanzase una definición absoluta: “Este Barcelona es el mejor equipo que he visto nunca. Nadie antes nos dio una paliza así”.

La paliza no fue tal en el marcador, 3-1 con goles de Pedro, Messi y Villa, y Rooney para los ingleses en el que fue empate del primer tiempo. En fútbol no hubo, como advirtió Ferguson, color. El Barça remató 19 veces a puerta por solo 4 el Manchester United, que apenas alcanzó un 37 por ciento de posesión ante la avalancha culé, que solamente cometió 5 faltas, por 16 de los diablos rojos. Números evidentes para explicar qué sucedió aquella noche.

Nueve años después Piqué, Busquets y Messi permanecen, intocables aún, en la plantilla azulgrana, siendo los tres protagonistas de la última conquista, en 2015, y soñando con alcanzar la gloria en Estambul.