La derrota en el final contra Nacional en Medellín dejó al América como el equipo más flojo de los cuadrangulares del fútbol colombiano. También comprometió opción de clasificar a Conmebol Libertadores.
Estuvo 14 partidos sin perder. Desde la fecha siete su técnico Lucas González empezó un torneo aparte. El de la supervivencia por un comienzo en contra. Su dogmatismo en la idea de juego tropezó con malos resultados y eliminación en Copa Colombia.
Esa misma determinación en su fútbol atrevido consolidó el invicto que lo puso segundo del torneo con varios bonus track: goleada a Deportivo Cali, paliza a Nacional y valoración de su estilo valiente.
Le faltó más madurez en los momentos definitivos. Se le escapó el punto invisible para un grupo muy apretado por la derrota ante el eliminado Bucaramanga en el Pascual Guerrero. Repitió los errores defensivos que sembraron desconfianza apenas asumió en el equipo. Hizo penales inocentes, frente al Medellín; poca autoridad para sostener la ventaja ante Millonarios y posesión sin sentido del 61 por ciento en la derrota agónica contra Nacional.
Ajustó cuatro partidos sin ganar. Es el único de las semifinales que no tiene puntos. Está eliminado y complicado para Libertadores. Cada tropezón lo sumió en la angustia. Sufrió cada vez que perdió la pelota con muchos de sus jugadores en campo rival, demoró en activar esa recuperación rápida. Dejó descubierta la defensa con un portero inseguro.
DIM y Millonarios encontraron muchos espacios para lanzar contras en las que le quitaron puntos en el Pascual y en El Campín. ¡Le remontaron dos veces! Frente a los verdolagas mantuvo el control del balón. Sin embargo, jugó sin profundidad, apático y volvió a perder frente a un rival liviano.
"Nos ha tocado perder, nos duele muchísimo. Hemos cometido errores que tenemos que corregir y estamos en un proceso, lógicamente, en construcción. Es el primer semestre que estamos nosotros liderando este proyecto con el equipo y desafortunadamente estamos muy lejos de que esto sea lo que queremos. La autocrítica hay que hacerla toda evaluando qué es lo que estamos haciendo en el desarrollo de juego y evaluar el rendimiento de los jugadores”, reconoció el técnico Lucas González.
Los ahorros del Todos contra Todos aún le permiten aspirar a copas internacionales por la Reclasificación. Más cerca de Sudamericana que de Libertadores. Para ir al máximo torneo continental depende de un título de Millonarios en liga (ya clasificado) que libere un cupo y mantener la diferencia de tres puntos con Medellín, su escolta en esa tabla.
"Lo que sí está muy tangente es la posibilidad de clasificar a Copa Libertadores, creo que, si no estoy mal, la Copa Sudamericana la tenemos asegurada, pero Copa Libertadores también está ahí. En caso de que definitivamente no podamos llegar a la final por mérito propio, los nueve puntos que quedan son fundamentales porque en caso de que Millonarios fuese campeón, evitaría otro cupo por reclasificación y por eso nosotros sentimos la máxima responsabilidad", añadió.
Superó su primera crisis por el respaldo de los jugadores. Hizo más autocrítica. Tiene plantel. Lo espera una segunda vuelta de semifinales para salvar el honor de uno de los grandes.
