Santa Fe goleó 3-0 a Junior en Bogotá y ganó la Superliga 2026. Su ferocidad en el mediocampo le aseguró el nuevo título en el fútbol colombiano.
En Barranquilla se vieron las primeras señales de lo quiere el técnico Pablo Repetto. Un mediocentro con dos interiores intensos, dinámicos y de movimientos en bloque en ataque y defensa. Confundió a Junior, lo desafió en su campo. Después aguantó para traer el empate 1-1 a la segunda final.
El plan maduró en El Campín con la misma disposición en la mitad. Daniel Torres de cinco y Yilmar Velásquez y Ewil Murillo a su lado. A los cinco minutos desarrolló su mejor expresión. Murillo le quitó la pelota a Juan David Ríos, tocó con el capitán Hugo Rodallega y este con Velásquez. Ese movimiento compacto terminó con Ewil definiendo el 1-0 en el área.
Presión, recuperación y efectividad. Sello del técnico uruguayo ejecutado con criterio.
“Los 11 tienen que trabajar para el equipo, sea en la parte ofensiva como defensiva, el fútbol tiene esas dos facetas. Buscamos eso. El premio a todo lo que se había logrado, porque esta final se jugó por el título del primer semestre, los que ya no están también son parte importante de este logro”, explicó.
Siete veces le quitó el balón al tiburón en su campo. Allá lo buscó. Sin tanta salida de los laterales complicó con esos tres mediocampistas. Torres certificó su madurez pues jugó amonestado desde el arranque del partido.
Cedió la posesión. Fue del 30 por ciento. A cambio tuvo efectividad. Convirtió tres goles en siete remates al arco.
"El equipo jugó dos buenas finales. No es fácil tener un fútbol vistoso, pero hicimos un partido acorde a lo que es una final”, añadió el entrenador.
Los hinchas reconocieron el compromiso ante el campeón de Colombia. Lo que promete en esta temporada se identifica con los valores de garra y corazón. Muy Santa Fe.
