Senegal, el equipo de las estrellas de África: así se formaron los cracks que quieren brillar en el Mundial 2026

Hay equipos que en los Mundiales no pasan desapercibidos y Senegal es uno de ellos. Quedó claro desde su debut, cuando en 2002 rompió todos los pronósticos y le ganó 1-0 a aquella Francia que venía de ser campeona cuatro años antes. Lo ratificó con lo que siguió en ese mismo torneo, en el que se quedó con el segundo lugar del grupo desplazando a Uruguay, eliminó en octavos al local Japón y se transformó en el segundo seleccionado africano de la historia (luego de la hazaña de Camerún en 1990) en meterse entre los ocho mejores. Más acá en el tiempo, también en Qatar 2022 dejó en claro que algo de aquella magia estaba presente, al meterse en octavos de final con otra sólida actuación.

Los Leones de Teranga -palabra que viene del wolof, idioma nativo de Senegal, y significa “solidaridad”-, recientemente despojados por la CAF en un escritorio del título de campeones de África que habían obtenido dentro del campo de juego ante Marruecos en enero de este año, reaparecieron en 2018 en la escena grande del fútbol mundial. Fue el momento en que en el seleccionado lograron volver a transformar en una gran fuerza colectiva a las muy buenas individualidades que desde hace tiempo surgían en el país. Pero ¿cuál es la razón de que tanto talento surja de un lugar particular del mundo?

Es difícil que haya una sola causa a la hora de explicar un fenómeno como el de Senegal. A la vez, está claro el impulso que dan academias como Generation Foot, que fundó en 2000 Mady Touré, ex futbolista senegalés que había pasado entre otros equipos por Brest, en Francia. El club tiene sede en Sangalkam, dentro de la región de Dakar, ciudad capital del país, y en 2003 selló una sociedad con Metz que se mantiene hasta hoy y que garantiza la proyección europea para los jugadores destacados de la academia.

Senegal, cunas de cracks

Cerca de 2007, a la sede de Generation Foot llegó un chico que venía de la extrema pobreza y ni siquiera tenía un short adecuado para un futbolista. Eso sí: jugaba como los dioses. Se llamaba Sadio Mané y le alcanzaron 15 minutos para mostrar sus condiciones y convencer al reclutador de talentos. “Jugué descalzo en la calle hasta los 15 años y era el mejor del pueblo, aunque nadie en mi familia quería que fuera futbolista. Yo estaba totalmente convencido de que cuando me fuera podría serlo. Lo único que me preocupaba era cómo", contó Mané en el documental Made in Senegal. Ese “cómo” llegó luego de esa prueba que le abrió las puertas al fútbol profesional.

Una historia parecida a la de Generation Foot es la de Diambars, de la ciudad de Saly, fundado en 2003 junto a otros socios por Patrick Vieira, que representó a Francia como futbolista pero nació en Senegal. Ambos clubes, que a la vez compiten en la liga del país, lograron que encontrara su cauce el talento que muchas veces se perdía en el camino. Redujeron de este modo, al menos un poco, la brecha económica de la mayor parte de África con zonas mucho más favorecidas del planeta.

En medio de una realidad que deja a la gran mayoría de los chicos senegaleses afuera de cualquier posibilidad de progreso, estas academias, de las cuales Generation Foot y Diambars son apenas dos ejemplos, les dan a algunos la estructura y los fundamentos técnicos que necesitan para dar el salto a una vida mejor. Así fue con Mané y con otros cracks que ayudaron a instalar al seleccionado como una de las potencias del continente. Tanto es así que del elenco estable de las convocatorias actuales de Los Leones de Teranga, cerca de una decena de jugadores surgió de uno de esos dos proyectos. Entre ellos, Mané, Pape Matar Sarr, Ismaila Sarr e Idrissa Gana Gueye.

En el camino del referente

Además de los futbolistas consolidados en la elite, están los proyectos de cracks que no paran de surgir. Uno de los más recientes es Lamine Camara. Cuando tenía 15 años, en 2019, se sumó a las divisiones juveniles de Generation Foot. Pasó a Metz en 2023, cuando ya se había completado su formación y era mayor de edad, condición necesaria para que se diera el traspaso a Europa. Ya consolidado en la primera división a sus 22 años, hoy es el dueño del mediocampo de Mónaco y uno de los jóvenes a los que habrá que mirar con más atención en la próxima Copa del Mundo.

"Una vez que entrás en Génération Foot, ya empezás a escuchar sobre la posibilidad de ir a Metz. Y es nuestro primer objetivo, andar bien en el equipo para ir a Europa”, explicó Camara en 2024 en una entrevista para el canal oficial de la Ligue 1. En ese momento empezaron a señalarlo como el posible heredero del sitio de referente de Senegal en el mundo, que empezaba a abandonar Mané. El delantero, hoy en Al-Nassr de Arabia Saudita en el tramo final de su carrera, dio en 2011 sus primeros pasos en Europa también en Metz, para luego saltar a Red Bull Salzburgo en Austria, más tarde a Southampton en la Premier League y finalmente a Liverpool. “Sadio Mané es una leyenda del fútbol. Me inspiro mucho en él: su estilo de vida, cómo gestiona su carrera", contó en ese momento Camara. Así, dejó claro que el efecto contagio, junto a la imitación de los cracks que vinieron antes, es otra de las armas que tiene Senegal para crecer en el fútbol.

Hay presente y hay futuro para Senegal en el Mundial 2026

Amara Diouf es uno de los últimos grandes proyectos de Generation Foot. Lo sufrió Argentina en el Mundial Sub 17 de 2023, cuando convirtió un doblete para la victoria 2-1 de los africanos en la fase de grupos. El paso lógico para seguir en junio, cuando cumpla los 18 años, es Metz. Aunque ya algunas versiones hablan de un interés de Real Madrid en él. En el medio, estará el Mundial, y probablemente buena parte de su destino inmediato tendrá que ver con lo que pueda hacer allí.

Aunque resulte una obviedad, Senegal no sólo se nutre de lo que generan las academias. De hecho, una de sus grandes figuras en la actualidad es Nicolas Jackson, surgido del tradicional Casa Sports. El delantero de 24 años llegó para esta temporada a Bayern Munich luego de dos años en Chelsea y, aunque todavía le cuesta hacer pie en el equipo bávaro en medio de la dura competencia interna con una gloria como Harry Kane, es una de las grandes esperanzas del seleccionado para la Copa del Mundo.

Los Leones de Teranga tienen en su plantel el material necesario para volver a pisar fuerte en el Mundial y plantarle cara a cualquiera de los equipos más tradicionales. Apuntan bien alto y ya nadie debería sorprenderse, aunque integran uno de los grupos a priori más parejos del Mundial: debut -otra vez- ante Francia, segunda presentación frente a Noruega y un cierre ante el ganador del repechaje entre Irak, Bolivia y Surinam. Veinticuatro años después de su presentación en sociedad, los hijos de aquel gol inaugural de Papa Bouba Diop llegarán al Mundial con una expectativa alta, en un país que se transformó en uno de los semilleros más importantes del planeta.