Foyth sobre las críticas para Argentina: "El wifi del hotel no anda muy bien..."

RÍO DE JANEIRO (Enviado especial) -- El rendimiento de la Selección Argentina en la primera fase de la Copa América generó más críticas que halagos. Aunque se entiende que se encuentra en una etapa de transición, el nivel del equipo estuvo por debajo de lo que puede llegar a generar por la calidad de la mayoría de sus integrantes.

Tanto antes como después del decisivo duelo frente a Qatar, el técnico Lionel Scaloni reclamó más apoyo. Le apuntó a la prensa por generar una presión extra, al considerar que los futbolistas van a la “guerra” o que disputan partidos “de vida o muerte”. Lo cierto es que muchos jugadores admitieron la mochila que se sacaron con la clasificación a cuartos de final y le quitaron dramatismo a los cuestionamientos.

“El wifi del hotel no anda muy bien, así que no nos enteramos”, le respondió Juan Marcos Foyth con frescura a ESPN.com en la zona mixta del Arena do Gremio.

“Ojalá podamos darle una alegría a la gente y a Leo (Messi), el Kun (Agüero), Nico (Otamendi) y Fide (Di María). Algunas cosas que se dicen no se las merecen, pero siguen viniendo y aportando lo suyo”, declaró Rodrigo De Paul sobre los sobrevivientes de gran parte de la generación que se despidió en Rusia 2018.

A esta altura del partido parece extraño tener que aclarar que el rol de los periodistas es tener un sentido crítico, tratar de alejarse lo máximo posible del fanatismo y la inevitable subjetividad, destacar lo que está bien y cuestionar lo que está mal. Con equilibrio, mesura, responsabilidad. Existen casos de falta de respeto que pueden causar enojos y son repudiables. Pero no corresponde exigir un mensaje de unanimidad en el que solo se brinde la visión positiva del asunto.

¿Cómo se puede pensar que los periodistas le desean el mal a la Selección?

Tampoco es saludable poner a la prensa en la vereda de enfrente, como si fuera el enemigo. Aunque se recurre a esa estrategia en la política, en el fútbol y en otros ámbitos para fortalecer a los propios, se provoca un desgaste innecesario que nunca llega a buen puerto.

Más allá del recambio y la poca experiencia que tienen muchos con la celeste y blanca, Argentina fue cambiando nombres y sistema durante el torneo. Encontró su mejor versión con tres delanteros recién en el cierre de la fase de grupos. Sigue sin definir una línea de juego ni tiene aceitados los movimientos como equipo.

De la presión, la mochila y el miedo que se tenía habló más Scaloni que los propios futbolistas. Seguramente a partir de ahora jueguen más liberados en la fase final del torneo. Los elogios y los aplausos dependerán de la conexión que se muestre adentro de la cancha.