Perú vivió una pesadilla en su primer entrenamiento de cara a la final

RIO DE JANEIRO (Enviado especial) -- Al estilo de la antigua Copa Libertadores (y muchas veces la actual también), en la que el local le hacía la vida imposible al visitante, la selección peruana vivió una verdadera pesadilla en su primer día de trabajo en Rio de Janeiro de cara a la final de la Copa América. Además de una lluvia torrencial, problemas de todo tipo la recibieron en el campo de entrenamiento de Fluminense, donde no pudo realizar los trabajos necesarios a 48 horas del gran partido.

La primera práctica en suelo carioca estaba pautada para las diez de la mañana, pero comenzó cerca de las once. Cuando el seleccionado llegó al predio ubicado en Barra da Tijuca, a pocos kilómetros del hotel, un plantel juvenil de Fluminense se encontraba trabajando en el campo asignado por la Conmebol. A las inclemencias del tiempo se le sumó esa incomodidad, la primera de varias en una mañana muy agitada.

Tampoco pudieron utilizar las tinas de hielo ubicadas bajo techo, algo imprescindible para cualquier equipo profesional en la actualidad. Les fueron asignadas unas al aire libre, bajo la lluvia, solo después de la intervención del jefe de la organización. El gimnasio también estaba en pleno uso de los juveniles de Fluminense y tuvo que ser compartido. La "particularidad" fue que cada vez que un futbolista peruano iba a trabajar en un aparato, un jugador brasileño corría para ocuparlo.

La sala para el cuerpo técnico tampoco pudo utilizarse ni mucho menos la zona de prensa, donde iba a realizarse una atención que fue suspendida. La Federación peruana elevó una queja y pidió no ir más a esas instalaciones. El día de trabajo perdido este viernes no se puede recuperar y el sábado el entrenamiento sería a las diez de la mañana en Botafogo, un sitio más alejado del hotel de la delegación.

Algo similar vivió Argentina en Belo Horizonte, donde la noche anterior al partido de semifinales hinchas hicieron explotar pirotecnia en la puerta del hotel y empleados del propio establecimiento hicieron sonar las alarmas a las seis de la mañana para no dejar dormir a los futbolistas.

Los trabajos en campo se realizaron a medias, con quince minutos de presencia de los medios de comunicación. Es difícil saber a ciencia cierta cuánto afectaron a los planes de Ricardo Gareca estas dificultades. Lo seguro es que practicar en medio de semejantes problemas no permite llegar al partido en igualdad de condiciones, más aún cuando queda tan poco tiempo de preparación.

Desde Fluminense afirmaron que no recibieron comunicación alguna sobre la necesidad de utilizar la sala de prensa y aclararon que la organización de la Copa tiene el conocimiento de que el CT es utilizado también por las divisiones menores.

La selección peruana deberá hacerse fuerte en la adversidad y salir con todo este domingo. A los 23 hombres del Tigre les queda un entrenamiento para el que puede ser el partido de sus vidas.