El primer día de febrero de 1980 los hinchas de Nacional colmaron el Estadio Centenario con la ilusión de dar la vuelta olímpica ante Defensor en la final de la Liguilla.
Sin embargo, la Viola les aplicó un golpe de nocaut y con un solitario gol de Rodolfo Rodríguez se quedaron con el título y obligaron a los tricolores a tener que definir con Peñarol el segundo representante de Uruguay en la Copa Libertadores.
La derrota en la final de la Liguilla fue dura de asimilar y determinó la salida del técnico argentino Pedro Dellacha. Los presididos por Dante Iocco tenían escaso margen de maniobra ya que el partido contra Peñarol estaba fijado para el 4 de febrero. Ante esto, designaron al debutante Juan Martín Mugica.
El debut del nuevo DT fue alentador, y con dos goles de Julio César Morales, Nacional venció 2-0 a Peñarol y se clasificó a la Copa.
Para jugar la Libertadores, el plantel se reforzó con Víctor Espárrago, Washington González y José Rosauro Cabrera.
Tres meses después los tricolores iniciaron el camino en el máximo torneo de clubes a nivel continental, en una serie que compartieron con Defensor y los bolivianos Oriente Petrolero y The Strongest.
A pesar de la derrota con The Strongest en La Paz, que fue la única que sufrió en aquella Copa, Nacional pasó la serie sin inconvenientes.
La forma de disputa del torneo marcaba que los clasificados jugaban una Segunda fase (semifinales) para llegar a la final del torneo. A Nacional le tocaron O’ Higgins de Chile y Olimpia de Paraguay como rivales.
Nacional y la revolución
A esa altura, los dirigidos por Juan Martín Mugica habían revolucionado el continente con un inusual sistema de juego que consistía en la marcación al hombre.
“La metodología de juego sorprendió un poco y cuando quisieron agarrar el ritmo de lo que se venía jugando y lo que estábamos haciendo fue un poco tarde para lo demás. Por supuesto que para eso debías tener un gran desempeño físico y mucha concentración en el trabajo que teníamos que hacer cada uno en la zona que nos correspondía”, comentó Alberto Bica a ESPN el 6 de agosto de 2020.
Bica explicó que, en su caso que era puntero, debía bajar hasta la mitad de la cancha: “Siempre hacíamos un poco más, si bien los relevos estaban y se trabajaba para eso, hubo partidos donde llegaba a bajar hasta mi área”.
Y concluyó diciendo: “Empezamos a tomar conciencia de lo que había que hacer, a entrenar cada día más, los resultados nos fueron acompañando semana a semana. Pasábamos gran parte de nuestro día en Los Céspedes hablando y conociéndonos mucho más, conociendo la idea del entrenador avalado por los jugadores experimentados, eso nos ayudó mucho”.
El Bolso arrancó las semifinales jugando los dos primeros partidos de visitante donde ganó 1 a 0 tanto en Santiago como en Asunción. En ambos juegos los goles fueron convertidos por Dardo Pérez.
Nacional confirmó su clasificación a la final venciendo 2-0 a Olimpia en el Centenario y por el mismo marcador a O’ Higgins en el Parque Central.
Las finales de la Libertadores
Nacional e Inter de Porto Alegre fueron los finalistas de la Copa Libertadores de 1980.
El primer encuentro quedó en el recuerdo por el denominado “Éxodo del pueblo tricolor”, ya que 20 mil hinchas de Nacional viajaron a Porto Alegre para alentar al equipo.
El partido se jugó en el estadio Beira Rio y terminó 0 a 0.
La noche del 6 de agosto de 1980 se jugó la revancha en el Estadio Centenario. Día frío, lluvioso, y marcado por una intensa niebla que dificultó la visibilidad.
Nacional salió a la cancha con Rodolfo Rodríguez; José Hermes Moreira, Juan Carlos Blanco, Hugo De León y Washington González; Eduardo De La Peña, Víctor Espárrago y Arsenio Luzardo; Alberto Bica, Waldemar Victorino y Julio César Morales.
Inter lo hizo con Gasperín, Pastor, Mauro Galvao, Toninho, Falcao, Mineiro, Chico Espina, Batista, Adilson, Jair y Mauro Sergio.
El partido fue duro, sufrido, y Rodolfo Rodríguez salvó el arco de Nacional ante un tiro libre de Jair.
Pero a los 34 minutos llegó un tiro libre para Nacional. Julio César Morales se paró detrás del balón y por la posición parecía que iba a levantar un centro directo. Sin embargo, sorprendió abriendo la pelota a la derecha donde José Hermes Moreira lanzó un centro de primera al segundo palo donde apareció Waldemar Victorino recordando un viejo consejo de Ondino Viera…
“Don Ondino una vez me dijo: 'Yo no quiero que usted ande con la pelota; juégueme en el área. Los defensas, aunque sea una vez, se equivocan, usted tiene que estar ahí y meterla. ¿Sabe quién va a ser el mejor jugador de la cancha? Usted, aunque no la haya tocado más'”.
“Victorino, Victorino, guardó los goles para las bravas…”, narró Víctor Hugo Morales en su emocionado relato del gol que le dio a Nacional por segunda vez la Copa Libertadores de América.
