ASUNCIÓN (Enviada especial) – Lanús jugará la final de la CONMEBOL Sudamericana ante Atlético Mineiro en el estadio Defensores del Chaco y hasta aquí se está movilizando una masa granate. En ese aluvión de fanáticos está Mariel Bruno, que viajó más de 10 mil kilómetros para alentar al club de su vida.
El orgullo de abrir caminos: el día en que Mariel se enamoró de Lanús
Su papá era de Lanús, pero fue su hermano el que la metió en una institución que se transformaría en su casa, su escuela y su orgullo. “A mitad de los años ’90, él era joven, pero trabajaba en Relaciones Institucionales y hacía falta alguien que vaya a los palcos a servirle la gaseosa a los directivos. Me rogó muchísimo que fuera, le hice el favor para ayudarle ese día…y no me fui nunca más”.
Mariel arrancó como moza y terminó convirtiéndose en la primera mujer Secretaria General desde 2003 hasta 2009. También fue la primera y única mujer tesorera en la historia de la institución, en el periodo 2012-2015.
Su carrera dirigencial arrancó en 1996, en el Departamento de Relaciones Públicas, y se extendió hasta 2018. En 2020 su madre se enfermó y tuvo que viajar a España, donde estaba su familia, y no pudo regresar por la propagación del COVID-19. “Vuelos de repatriación cancelados, historias de pandemia, viviendo muy lejos, pero acá estoy en Paraguay, fiel a Lanús”, le explica a ESPN.com.
Lanús, un club con participación y “socios de servicio”
Cuando Mariel habla de Lanús, la voz se le acelera. Es contagioso el entusiasmo con el que se apresura para contar todo lo que se le cruza por la cabeza cuando quiere explicar por qué el Granate le parece un lugar increíble.
“Tengo una historia preciosa con el club, la verdad que siempre me sentí muy muy a gusto con todas las personas con las que compartí. Hay un equipo de trabajo bárbaro y con mucha participación activa de los socios, qué es lo que más me enorgullece. Es una institución que de verdad está abierta a la comunidad”, señala.
Y sigue: “Por parte de todas las autoridades, Lanús siempre abre las puertas a sus socios, para que puedan hacer las ‘inferiores dentro del club’, unas inferiores de dirigentes: empezar a militar en pequeños lugares que se van transformando. Eso fue mi vida: haber estado en el club en relaciones públicas, en relación institucionales en el departamento de mercadotecnia, etc. Hasta que en un día me convocó el actual presidente del club Nicolás Russo para ser Secretaría General, la primera en la historia del club, que para mí es un logro maravilloso poder contarlo”.
Además de recordar cómo se involucró activamente en el funcionamiento de la institución, Mariel se mostró orgullosa por el trabajo que hacen muchas otras mujeres. “La actual secretaria del club, Cecilia Minissale, luego Soledad Bernachea, Cecilia Vásquez. En Lanús no nos sentimos discriminadas, pero son todas mujeres en un mundo de hombres que hacen un laburo hermoso. Cada vez son más las que se van sumando a esa tarea tan linda. Nosotras crecimos juntas adentro del club y a mí me enorgullece”, se entusiasma al contar.
Para Mariel, es destacable el esfuerzo del Granate en una Argentina económicamente muy volátil. “Lanús tiene el concepto de no perder nunca de vista el crecimiento. El club ha tenido un crecimiento exponencial, por lo menos de la década del ‘90 a esta, y lo ha sostenido en el tiempo, con vaivenes, obviamente, porque Lanús no está exento del mundo, sino que acompaña un ritmo de un país y un montón de situaciones, pero ha sabido sortear las dificultades”.
Y profundiza: “Estamos llamados a ser el club de barrio más grande del mundo y es en lo social. Porque no se puede perder de vista el compromiso de los padres con el club, que traccionan a los chicos. Lanús es un club que tiene muchos socios de servicio: es el padre, la madre o la gente que vive en el barrio y que es hincha de otro club, pero que tiene emplazado en el medio de la ciudad el mejor complejo polideportivo y decide venir. Entonces la masa societaria crece, porque los chicos que van al cole Lanús terminan traccionando a los padres y cada vez tenemos más hinchas estos que son traccionados por sus propios hijos, eso es maravilloso”.
“Son chicos que van militando desde lo lindo que es estar ahí adentro. Lanús es una familia, te lo garantizo”, resalta.
Para Mariel, se vienen épocas promisorias porque las nuevas generaciones han vivido una realidad que invita a la ilusión. “Yo tengo 53 años y cuando yo era chica, te preguntaban en el cole de quién sos hincha y si decías de Lanús, te preguntaban de qué club de Primera. Y vos respondías que eras de Lanús, no importa en qué categoría esté. Esto está cambiando, hay chicos que nacieron en los años 2000, que lo conocen solo en Primera, no han visto a su club descender jamás”.
De Mallorca a Asunción, pero siempre en Lanús
Desde Europa, Mariel estuvo muy pendiente de la campaña que realizó Lanús para que la mayor cantidad de hinchas pudieran viajar a Paraguay. “Esto que se está haciendo, se viene haciendo sostenido en el tiempo, toda la gente que está ahí tratando de ordenar el laburo son todos dirigentes o familiares de los dirigentes o socios del club, que lo único que quieren es que la gente vaya y que cuantos más seamos mejor".
“Desde la buena predisposición hacerlo en cuotas, armar opciones (en micro común, en coche), la gente se puso a hacer rifas, o sea, el club es maravilloso porque une todas estas cosas buenas. Esta unión y comunión que tiene el club y que tienen los hinchas se percibe a 12.000 km de distancia. Me emociona y me ilusiona inmensamente”.
En Asunción, Mariel tiene pensado encontrarse con todos sus seres queridos, a quienes extraña por las distancias, pero con los que también comparte este sentimiento granate. En el Defensores del Chaco, estará cantando como una hincha para alentar a Lanús ante Atlético Mineiro, este sábado en la final de la CONMEBOL Sudamericana.
