Por qué legado de Guardiola superaría al de Ferguson, Wenger y Klopp

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Manchester City le pone tensión a la Premier League (1:35)

Arsenal decepcionó y ahora complica su camino al título. (1:35)

Pep Guardiola tiene la posibilidad de despedirse del City con otro título o seguir cosechando éxitos con el equipo de Manchester.


Cuando Sir Alex Ferguson dejó el Manchester United en 2013, lo hizo con una medalla de campeón de la Premier League colgada al cuello. La contrapartida fue que exprimió hasta la última gota de un equipo envejecido, y el traspaso de poderes a su sucesor, David Moyes, resultó traumático; una situación de la que el United nunca se ha recuperado realmente.

Jurgen Klopp no ​​se marchó del Liverpool como campeón cuando abandonó Anfield hace dos años, pero sí entregó a Arne Slot una plantilla en condiciones aceptables, tal como demostró la consecución del título apenas 12 meses después de su partida.

Y cuando Arsène Wenger puso fin a su etapa en el Arsenal en 2018, no dejó tras de sí ni el trofeo de la Premier League ni los jugadores necesarios para conquistarlo. Mikel Arteta ha tenido que realizar una profunda reestructuración para devolver al equipo su estatus de auténtico aspirante al título.

Resulta evidente que pasar página tras la salida de un entrenador que ha permanecido en el cargo durante mucho tiempo puede ser un proceso complejo.

Es posible que el Manchester City esté a punto de vivir la misma situación que el United, el Liverpool y el Arsenal, con dudas sobre si Pep Guardiola seguirá al mando en agosto. Pero si finalmente se marcha, se encontrará en una posición bastante singular dentro de la era de la Premier League, al tener la posibilidad de despedirse conquistando un título y dejando tras de sí una plantilla que —en teoría— no hará más que mejorar.

Aunque todavía no hay confirmación oficial, existe una sensación creciente en el entorno del City de que Guardiola, de 55 años, abandonará el club al final de la temporada. Tiene contrato vigente hasta junio de 2027; sin embargo, en su momento causó sorpresa que la renovación que firmó en noviembre de 2024 fuera por dos años y no por uno solo.

Por ello, a nadie le extrañaría lo más mínimo que no llegara a cumplir ese último año de contrato.

Es poco probable que se produzca algún tipo de anuncio formal mientras el City siga compitiendo por ganar títulos; Guardiola siempre ha procurado minimizar las distracciones en la mayor medida posible.

La victoria sobre el Arsenal este domingo ha reducido la distancia en la carrera por el título a tan solo tres puntos a falta de cinco jornadas —además de que el City cuenta con un partido pendiente—; y con una semifinal de la FA Cup por disputar este sábado ante el Southampton (equipo de la Championship), todavía existe la posibilidad de sellar un triplete nacional, tras el éxito cosechado ante los *Gunners* en la Carabao Cup el pasado mes de marzo.

Ni siquiera Ferguson se despidió de esa manera.

Ferguson también dejó al United en un momento en el que el club se encontraba al borde de una difícil transición. Su éxito en la liga durante la temporada 2012-13 se logró con una plantilla excesivamente dependiente de un núcleo de veteranos compuesto por Patrice Evra, Rio Ferdinand, Nemanja Vidic, Michael Carrick, Ryan Giggs, Paul Scholes y Robin van Persie. De todos ellos, solo Carrick continuó formando parte de la plantilla de jugadores más allá de 2015.

Giggs comentó recientemente, durante una aparición en un podcast junto a Ferdinand: "Otro indicio de un buen entrenador es el equipo que deja atrás".

El sucesor de Ferguson, Moyes, cometió numerosos errores propios, pero su tarea se vio dificultada debido a la plantilla que heredó.

Guardiola lo hizo de manera diferente. Durante los últimos 18 meses, ha supervisado la salida de varios jugadores experimentados, entre ellos Éderson, Kyle Walker, Ilkay Gündogan y Kevin De Bruyne.

En su lugar, Guardiola integró a jugadores más jóvenes como Marc Guéhi, Josko Gvardiol, Abdukodir Khusanov, Nico O'Reilly, Antoine Semenyo y Rayan Cherki.

La edad media de la plantilla del City esta temporada es de 26,1 años; la edad media del once titular que se enfrentó al Arsenal el domingo fue aún menor, situándose en 25,3 años.

Independientemente de si Guardiola se queda o se marcha, este verano habrá nuevas inversiones en la plantilla. Sin embargo, cualquier desembolso económico se destinará a cubrir necesidades específicas —un centrocampista para reemplazar al saliente Bernardo Silva y, posiblemente, un lateral derecho— en lugar de realizar cambios drásticos. Los cimientos del próximo equipo del City ya están establecidos.

Guardiola afirmó que el City será mejor la próxima temporada. Esto ha suscitado cierta esperanza entre los aficionados de que el técnico decida ser él mismo quien disfrute de esa mejora, en lugar de cederle ese "boleto dorado" a un sucesor, ya sea su exasistente Enzo Maresca (actualmente sin equipo tras dejar el Chelsea) o cualquier otra persona.

Ya ha dejado de lado sus planes de marcharse en el pasado —muy notablemente cuando firmó una segunda renovación en noviembre de 2022—, y un nuevo intento de ganar la UEFA Champions League podría resultar tentador.

El City siempre se ha mostrado tranquilo respecto al futuro de Guardiola, convencido de que su relación es tan sólida que él siempre tendrá en cuenta tanto lo que más conviene al club como lo que mejor le funciona a él mismo. Esta es una de las razones por las que no hubo inquietudes internas sobre una posible marcha suya el verano pasado —a pesar de haber completado una temporada relativamente discreta—, pues él sabía que un relevo en un verano que incluía la disputa del Mundial de Clubes de la FIFA habría resultado difícil de gestionar para la entidad.

Sea cual sea el momento en que Guardiola decida marcharse, su partida supondrá un duro golpe para el City.

El club se ha moldeado en torno a su visión desde su llegada en 2016, y ello ha dado sus frutos en forma de un sinfín de títulos. Aún podría despedirse como campeón, dejando tras de sí un equipo capaz de seguir sumando éxitos en el futuro.

Y eso es algo que ni siquiera grandes figuras de la Premier League, como Ferguson, Klopp o Wenger, lograron conseguir.