Después de un año alejado de la escuadra tica, el guardameta costarricense vuelve con ilusión, fe y liderazgo para enfrentar a Cataluña
Keylor Navas vuelve al lugar donde su corazón ha pertenecido en grandes momentos de su carrera: la selección nacional de Costa Rica.
Luego de un año fuera del equipo patrio, el arquero tico dice regresar con energías renovadas, fe inquebrantable y la ilusión intacta de aportar a un grupo que busca resurgir en el escenario internacional.
“Me siento muy feliz y agradecido con Dios por esta oportunidad. Es un sueño estar aquí y vamos a aprovecharlo”, expresó Navas en una entrevista difundida por el departamento de prensa de la Federación Costarricense de Fútbol, en la antesala del partido ante Cataluña que se disputará este miércoles a las 11 a. m., hora costarricense.
El regreso del histórico portero no fue casualidad. Fue una decisión tomada desde lo más profundo de su proceso personal y familiar.
“Hubo una etapa de mi vida en la que necesitaba un espacio, reencontrarme conmigo mismo y compartir más con mi familia. Estábamos pasando por situaciones que requerían unión”, confesó con la transparencia que lo caracteriza.
Navas se alejó del fútbol competitivo durante varios meses, incluso rechazando ofertas para enfocarse en lo que realmente importaba en ese momento: su bienestar espiritual, emocional y familiar.
“Muchas veces las cosas pasan y no entendemos por qué, pero Dios sabe. Al final, cuando uno ve el recorrido, se da cuenta de que lo necesitaba”, reflexionó.
Ahora, con un nuevo aire y jugando nuevamente en Newell's Old Boys de Argentina, el arquero vuelve a la selección no solo como figura, sino como líder.
“Estoy a disposición del equipo para aportar todo lo que he aprendido durante estos años. Este es un grupo con talento y con ganas de crecer”, señaló.
Sobre el duelo ante Cataluña, Navas lo ve como una excelente oportunidad para consolidar el trabajo del cuerpo técnico liderado por Miguel Herrera.
“Es un partido bonito, cada minuto será importante para fortalecer la idea del entrenador. La eliminatoria es dura y este fogueo será clave para llegar más sólidos”.
Más allá del presente inmediato, el portero nacional también mira hacia adelante con optimismo. “Queremos hacer un buen papel en la Copa Oro. ¿Por qué no pensar en ganarla? Estamos enfocados, con hambre y con la ilusión de representar bien a nuestro país”.
Finalmente, Navas dejó claro que su regreso no solo es emocional, sino profundamente comprometido: “Ser un profesional, entrenar fuerte, ayudar a mis compañeros y tratar de ser mejor cada día. Si cada uno se enfoca en mejorar individualmente, colectivamente seremos una mejor selección. Ojalá que podamos escribir una muy linda historia”.
Este miércoles, en el estadio Johan Cruyff de Barcelona, Navas volverá a vestir la camisa de la Sele. No solo como el portero estelar que siempre fue, sino como el símbolo de una nueva etapa que empieza con esperanza, trabajo y fe.
