Desde una presentación llena de promesas, pasando por roces con periodistas, crisis internas en el Comité Ejecutivo, hasta llegar al fracaso más doloroso en décadas
SAN JOSÉ -- La historia de Miguel Piojo Herrera en Costa Rica nunca fue tranquila.
Desde el día uno, su llegada prometía intensidad, carácter y un estilo directo que pretendía sacudir a la Selección Nacional. Y vaya si lo hizo, pero no exactamente como esperaba.
Lo que comenzó como un proyecto ambicioso terminó convertido en una cadena de polémicas, choques internos, decisiones cuestionadas y un cierre dramático que dejó a Costa Rica fuera del Mundial 2026. Este es el repaso completo, cronológico y sin filtros, de los capítulos que marcaron el accidentado paso del Piojo por La Sele.
Llegada entre aplausos, promesas… y advertencias internas
Cuando Herrera fue presentado, se mostró seguro, carismático y frontal. Prometió una Sele ofensiva, de “mucho carácter” y con una renovación progresiva.
Sin embargo, desde los pasillos del Comité Ejecutivo ya surgían tensiones. Varios dirigentes —hoy conocidos como sus detractores— no estuvieron de acuerdo con su elección. La grieta nació antes de que dirigiera su primer entrenamiento.
Aun así, la ilusión pública era grande.
Costa Rica buscaba un golpe de autoridad tras un ciclo irregular con Gustavo Alfaro y un interinato interrumpido.
Primeras convocatorias polémicas
El Piojo comenzó hablando de juventud, recambio y nuevas oportunidades. Su discurso enamoró.
Pero lo que vino después sorprendió a todos:
Mantención de veteranos (la “Vieja Guardia”)
Llamados inesperados
Variantes sin consolidación
Experimentación constante
Su idea nunca terminó de cuajar, y cada ventana FIFA aumentaba la duda: ¿Renovación o retroceso?
Encontronazos con la prensa
Desde su primera conferencia dejó claro que venía con carácter. Pero conforme avanzaron los partidos, su relación con la prensa costarricense se fue rompiendo.
Respuestas cortantes, discusiones en vivo y hasta retos directos marcaron su estilo:
“Pregúntenle al presidente”, “No tengo por qué leerlos a ustedes”, “¿Por qué tengo que ganar todos los partidos?”
Su idea futbolística nunca conectó, y su comunicación tampoco.
Septiembre: estuvo a punto de irse
Pocas personas lo saben, pero en septiembre Herrera estuvo cerca de dejar el cargo.
ESPN pudo confirmar en su momento que una parte del Comité Ejecutivo quería removerlo tras una seguidilla irregular y el desgaste interno que ya se hacía evidente.
Sin embargo, Maroto y otro sector de la Federación apostaron por mantenerlo. Le dieron “una última ventana” para demostrar su capacidad.
Esa fue la primera llamada de atención seria.
Fuego cruzado desde dentro de la Fedefútbol
Mientras dirigía, Herrera sabía que había voces dentro de la Federación que no lo querían.
Uno de ellos incluso se negó a viajar con él meses atrás. Esa frase quedó registrada:
“No voy a viajar con él.”
Las divisiones internas se profundizaron. El ambiente en la Fedefútbol empezó a quebrarse y la confianza en el entrenador se desgastó demasiado rápido.
La Copa Oro: ilusión de engaño
Su participación en la Copa Oro dio esperanza. Costa Rica compitió, fue vertical y perdió ante Estados Unidos en penales.
El discurso cambió: “Costa Rica tiene con qué.” “Esta Sele está para soñar.”
Pero fue un espejismo. El funcionamiento era frágil y dependía de chispazos.
Eliminatoria: el principio del fin
La Eliminatoria rumbo al Mundial 2026 fue el golpe definitivo. Todo lo que se criticaba desde antes estalló:
Experimentos constantes
Jugadores fuera de posición, cambios abruptos, sistemas que variaban en plena fase eliminatoria.
Falta de una alineación titular
Nunca consolidó un once fijo. La Sele parecía empezar de cero en cada partido.
Incongruencias en su discurso
Prometió renovación, cerró con veteranos. Prometió orden, cerró con improvisación.
Derrota ante Haití: el golpe que nadie perdonó
Costa Rica cayó en Curazao ante Haití y perdió el control del grupo. Herrera explotó contra la prensa en conferencia:
“Estamos en un fracaso, pero asumo la responsabilidad.” “Tuvimos seis opciones y ellos una.”
Su discurso no calmó nada. El país ardía.
Eliminación oficial: el peor cierre de gestión
El 0-0 frente a Honduras fue la lápida. Sin Mundial. Sin repechaje. Sin identidad.
La Sele terminó con apenas 7 puntos de 18, un triunfo en seis partidos y un fútbol sin alma.
Tras el partido, Herrera dejó entrever lo inevitable:
“Me sentaré con el presidente… seguramente en estos días finiquitaremos esto.”
Se va, después de dejar informes
ESPN confirmó que Herrera tiene una reunión programada con Osael Maroto para entregar su informe final junto al cuerpo técnico.
Ahí mismo se negociará su finiquito, el cual corresponde a aproximadamente $40.000 dólares, equivalente a un mes de salario del mexicano.
Migración confirmó que aún no ha salido del país, aunque se espera su partida entre hoy y el viernes.
El ciclo más polémico de los últimos años ya terminó.
