Saprissa perdonó, la Liga no aceleró y dejó escapar un partido que necesitaba ganar

Alajuelense empató 1-1 ante Saprissa en un Clásico donde nunca logró imponer su urgencia y complica su camino a semifinales

El Clásico se jugó… pero nunca terminó de romperse.

Porque cuando parecía que uno iba a dar el golpe, el partido volvía a cerrarse. Y cuando el contexto pedía riesgo, la respuesta fue cautela. Así se fue el 1-1 entre Liga Deportiva Alajuelense y Deportivo Saprissa, un resultado que deja sensaciones muy distintas en cada lado.

Para la Liga, es un empate que pesa. Para Saprissa, uno que se gestiona.

El arranque tuvo ese pulso típico de clásico, medido, tenso, sin regalar espacios. La Liga intentaba construir desde la calma, con Joel Campbell como eje ofensivo, el único capaz de romper líneas y generar peligro real en el primer tiempo. De hecho, las dos acciones más claras del equipo rojinegro nacieron desde su lectura y su capacidad individual.

Pero el partido tenía una jugada marcada… y apareció. Centro desde la derecha de Jefferson Brenes, desajuste en marca y anticipo de Kendall Waston, que le ganó el viaje a Fernando Piñar y puso el 0-1 para Saprissa. Un golpe directo, en una acción que se intuía desde antes del partido.

A partir de ahí, el conjunto morado se sintió cómodo. Con el manejo de Fidel Escobar, la pausa de Mariano Torres y la intensidad de Brenes, Saprissa encontró espacios y comenzó a jugar mejor.

Sin embargo, el propio Brenes pasó de figura a protagonista negativo en cuestión de segundos. En un intento por frenar a Campbell dentro del área, cometió penal.

Desde los once pasos, Ronaldo Cisneros no falló. Definió con autoridad y puso el 1-1 antes del descanso, en un primer tiempo que se cerró con emociones y con la sensación de que el partido estaba para cualquiera.

Pero el segundo tiempo fue otra historia. El contexto era claro.

La Liga necesitaba ganar. El empate no le servía.

Y aun así, el partido se le fue haciendo plano.

Óscar Ramírez movió el banco, ingresaron Kenneth Vargas y Jeison Lucumí para darle otra dinámica al ataque, en lugar de Creichel Pérez y Anthony Hernández, ambos de rendimiento discreto. Pero el equipo nunca terminó de romper el molde.

Lo más llamativo no fue lo que hizo Saprissa… sino lo que dejó de hacer la Liga, el equipo manudo fue por el partido en los últimos minutos, con mucho ímpetu pero con poco orden, iba más en lo emocional, la salida de Joel Campbell complicó considerablemente a los rojinegros.

Del otro lado, Saprissa jugó con inteligencia. Sin desesperarse. Sin exponerse.

Buscando el golpe en transición o aprovechando espacios en el sistema planteado por la Liga.

Incluso tuvo la más clara del complemento.

Un disparo furibundo de Fidel Escobar, que obligó a una gran intervención de Washington Ortega al minuto 75, en la acción más peligrosa del segundo tiempo.

Ahí el arquero rojinegro sostuvo a su equipo.

Saprissa también movió sus piezas.

Ingresaron Gerson Torres, Ariel Rodríguez y David Guzmán. No para ir por el partido… sino para sostenerlo.

Para cerrar espacios. Para bajar revoluciones. Y lo lograron.

La Liga se salvó en el último minuto, Washigton Ortega fue ovacionado luego de una gran jugada hilvanada por Ariel Rodríguez, Orlando Sinclair y Gerson Torres; Orlando Sinclair definió terrible y no aprovechó las opciones claras que tuvo.

El pitazo final dejó una lectura clara.

La Liga dejó ir una oportunidad.

Saprissa sumó en un escenario complejo.

El 1-1 compromete seriamente las aspiraciones rojinegras de meterse en semifinales y defender su título. El margen se reduce. El calendario aprieta.

Mientras tanto, Saprissa se mantiene segundo, firme, con el panorama controlado. Solo un descalabro lo sacaría de esa posición.

Arriba, el Club Sport Herediano sigue marcando el ritmo.