El exseleccionado nacional dirigió a Estados Unidos ante Costa Rica en una semifinal cargada de sentimientos
CDMX -- Hay partidos que se ganan, se celebran y rápidamente pasan a formar parte de una estadística. Para Gonzalo Segares, el de este viernes difícilmente entrará en esa categoría.
El entrenador costarricense estuvo al frente de Estados Unidos en la victoria 2-0 frente a Costa Rica por las semifinales del Campeonato Sub-20 de Concacaf, un encuentro que tenía una carga especial: al otro lado estaba el país donde nació, la camiseta que defendió como futbolista y una generación que perseguía el sueño de llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Estados Unidos ganó. Costa Rica quedó eliminada.
Pero para Segares había mucho más detrás de esos 90 minutos.
“Jugar contra Costa Rica ya es la cuarta ocasión, si no me equivoco. Fue la oportunidad en el pasado Sub-20 de ser auxiliar y después jugar dos juegos contra Costa Rica, también ante la Sub-17”, recordó el estratega ante consulta de ESPN.
No era la primera vez. Eso, sin embargo, no significa que se haya convertido en algo normal.
“Para mí, la verdad, es que es un honor. Ser costarricense y representar a Costa Rica y, bueno, al mismo tiempo también representar a Estados Unidos”, explicó Segares.
Y entonces dejó una frase que probablemente resume mejor que cualquier otra lo que significa encontrarse con La Sele desde la acera contraria.
“I don't take it lightly”. No me lo tomo a la ligera.
Costa Rica nunca desapareció de su historia
Segares nació en San José el 13 de octubre de 1982 y su historia futbolística comenzó precisamente en Costa Rica.
Fue producto de las divisiones menores de Saprissa antes de marcharse a Estados Unidos para estudiar y jugar con Virginia Commonwealth University. Posteriormente, Chicago Fire lo seleccionó en el SuperDraft de la MLS de 2005 y ahí construiría prácticamente toda su carrera profesional.
Con el Fire disputó 264 encuentros oficiales durante diez temporadas, una cifra que lo colocó entre los futbolistas con mayor cantidad de apariciones en la historia de la institución cuando anunció su retiro en 2015. También tuvo una breve experiencia europea con el Apollon Limassol de Chipre antes de regresar a Chicago.
Pero entre Estados Unidos y Europa hubo espacio para algo que explica perfectamente por qué el encuentro contra Costa Rica tenía un significado diferente.
Segares también fue seleccionado nacional.
Debutó con La Sele en 2007 ante Honduras y acumuló 19 partidos internacionales con Costa Rica. Participó en eliminatorias mundialistas y en la Copa Oro de Concacaf, antes de cerrar su etapa con la Tricolor.
Es decir, mucho antes de intentar derrotarla desde un banquillo, Segares defendió esa camiseta dentro de la cancha.
Estados Unidos, también es su casa
La otra mitad de esta historia se construyó lejos de Costa Rica.
Segares desarrolló prácticamente toda su vida adulta alrededor del fútbol estadounidense. Después de retirarse en 2015 comenzó inmediatamente su preparación como entrenador dentro de la academia del Chicago Fire.
En enero de 2020 dio otro salto cuando U.S. Soccer lo nombró entrenador de la Selección Sub-15 masculina, incorporándolo formalmente a la estructura de selecciones juveniles del país. Para entonces ya contaba con licencia A de entrenador de la federación estadounidense.
Desde ahí fue creciendo dentro del proyecto.
En este 2026 quedó al frente de la Sub-19 estadounidense y condujo la preparación del equipo precisamente pensando en el Campeonato Sub-20 de Concacaf, torneo clasificatorio para el Mundial de 2027.
Y el fútbol, con sus vueltas particulares, terminó colocando a Costa Rica en su camino.
Un partido que significa muchísimo para ambos
La semifinal tampoco era un encuentro cualquiera para la Tricolor.
Costa Rica llegaba después de conseguir ante Haití uno de los resultados más importantes de sus selecciones menores durante los últimos años: el regreso a una Copa del Mundo Sub-20 después de no disputar una desde 2017.
Ian O'Rourke había sido protagonista de aquella clasificación desde los penales y la generación dirigida por Randal Row quería dar un paso más.
Ese paso significaba mantener vivo también el sueño olímpico.
Pero enfrente apareció Estados Unidos.
Rubén Ramos abrió el marcador durante la primera mitad y Chris Applewhite sentenció el 2-0 en el complemento. El resultado clasificó al conjunto estadounidense a su quinta final consecutiva del Campeonato Sub-20 de Concacaf desde 2017.
Para Costa Rica significó el final del torneo y del sueño de Los Ángeles 2028.
Para Segares, significó avanzar.
Solo que esta vez había algo distinto al otro lado.
"Es un honor"
Por eso sus palabras posteriores estuvieron lejos de cualquier provocación.
No habló desde la posición de quien acababa de eliminar al país donde nació. Habló desde el agradecimiento de alguien cuya carrera terminó construyéndose entre dos lugares que forman parte de su historia.
“Siempre muy feliz y bueno, es, como te digo, un honor poder tener la oportunidad de estar acá y representar a muchos países, entre ellos a Costa Rica”, expresó.
Segares alguna vez defendió a Costa Rica desde la cancha.
Estados Unidos posteriormente le abrió las puertas para construir una carrera profesional, establecerse durante años y comenzar prácticamente desde cero su camino como entrenador.
Este viernes esas dos historias terminaron encontrándose.
Por 90 minutos tenía que existir un ganador y un perdedor.
Ganó Estados Unidos.
Pero cuando terminó el partido, Gonzalo Segares seguía hablando de Costa Rica con el mismo orgullo de quien alguna vez llevó su camiseta.
