Christian Foster, exárbitro de Costa Rica necesitó ayuda psicológica para sobrepasar amenazas de muerte

Christian Foster Fedefutbol

Christian Foster es un exarbitro asistente costarricense que llegó a contabilizar 16 años de trayectoria, pasó por ligas menores hasta llegar a Primera División y el único sueño que no consiguió fue portar el gafete internacional, pero su pasión por referato no la cambiaría.

Sin embargo, tener puestos los botines de un árbitro no es una tarea sencilla, razón por la que, después de un año y medio de su retiro, Christian Foster confesó a ESPN lo difícil que fue ejercer esa disciplina, expresó sus sentimientos más profundos, donde tuvo que lidiar con amenazas de muerte, el desprecio de algunos allegados y fue asesorado por un psicólogo.

“El arbitraje significa sacrificar todo: familia, amigos y trabajo. En mi caso, cuando nació la pasión por esto, yo trabajaba en una compañía privada durante doce horas. Cuando tenía entrenamientos, iba a las 5:00 a.m. porque en las tardes se me dificultaba. El arbitraje en Costa Rica es realmente difícil, pero el amor que le nace a uno por esto hace dejar atrás muchas cosas”, comentó.

“Lo feo del arbitraje es la afición, porque ahí dentro hay compañeros de trabajo, familiares, vecinos. Muchas veces, cuando cometía un error y me dirigía hacia mi casa o a mi trabajo, recibía insultos, amenazas de muerte de personas que conseguían mi contacto, tuve que cerrar mis redes sociales y estuve a punto de retirarme antes de lo que pensaba, pero gracias a mi madre y al psicólogo que tuve, que gastó horas conmigo, seguí adelante”, agregó.

Su error más recordado aconteció el 13 de diciembre de 2015, una fecha que para Foster será difícil exterminar de su memoria, ya que ese día le tocó ser el asistente arbitral en la semifinal entre Saprissa ante Herediano y se le arremetió por validar un gol 'fantasma' a favor del equipo saprissista.

“El día que no se me olvida fue el 13 de diciembre de 2015 por ese error que cometí. Eso me llevó a seis meses de suspensión donde escuché fuertes ofensas hacia mi persona por parte de dirigentes arbitrales y del fútbol, así como de compañeros de trabajo que me hicieron amenazas muy pasadas de tono y tuve que desaparecer de donde vivo. Fueron días demasiado complicados, para ser sincero”, contó.

Han pasado casi cinco años desde esa fecha y Foster manifestó que muchas personas aún se lo siguen reprochando. Es por eso por lo que, aunque no tenga a su padre con vida, siempre trata de recordar los valores que le inculcó y eso es como una dosis de motivación que le permite mantenerse fortalecido, aunado a su fe en Dios.

“Mi inspiración era mi padre, por eso, cuando me tocaba ir a algún partido, yo se lo comentaba y él me daba los mejores consejos, que traté de recordarlos cada vez que pasaba algo lamentable. Mi señora madre también me ayudó demasiado. Ellos fueron mis bastiones. Soy una persona muy creyente de Dios, entonces al tener esa fe me servía para levantarme de esos golpes que me llevaba”; mencionó.

Una nueva vida después del arbitraje

Oriundo de Corales II, un barrio ubicado en el centro de Limón, Christian Foster dejó claro que el trabajo siempre será una bendición para él, por eso, disfruta todos los días sus labores en la Municipalidad de Tibás, San José, en donde desempeña funciones como aseando calles, recolectando basura o manteniendo los parques.

“Logré conseguir un trabajo en la Municipalidad de Tibás, es una bendición muy grande. Hoy aseo vías, barro caños, le doy mantenimiento a los parques, ya sea podando los árboles o cortando zacate. El barrer un caño o recolectar basura, me ha enseñado a ser culto y ordenado. Trabajar siempre me ha gustado, incluso hace muchos años ayudaba a un amigo en una pulpería y vendía frutas en la calle”, concluyó.