El mexicano Guardado ya tiene su copa

Al cabo de diez años llegó el nuevo trofeo con sabor azteca. Getty Images

El Betis campeón. Buscó la victoria durante 105 minutos y la encontró en la tanda de penalties, después de una final eterna en la que Giorgi Mamardashvili, el portero georgiano del Valencia, se catapultó como gran protagonista salvando a su equipo de una derrota que debió llegar mucho antes y que se decidió de madrugada. Por 5-4 venció el Betis en la tanda definitiva, con el único falló del joven Musah, que lanzó su penalti, el cuarto, fuera.

No se decidía una final de Copa desde 1998, cuando el Barcelona de Van Gaal igualó 1-1 en Mestalla con el Mallorca de Héctor Cúper y se proclamó campeón venciendo en la tanda definitiva por 5-4. Un calco a lo sucedido al cabo de 24 años. La tercera del Betis, campeón por última vez en 2005 al vencer en la prórroga al Osasuna de Javier Aguirre por 2-1, llegó tal como la primera, la de 1977 que ganó en Madrid al Athletic de Bilbao en la tanda de penalties (8-7) después de acabar los 120 minutos de partido con 2-2.

Venció el Betis y volvió a reinar México en el futbol español, convirtiéndose Andrés Guardado, protagonista de excepción en la prórroga y también anotando su lanzamiento desde los once metros (el tercero) en campeón, el quinto del futbol azteca en el torneo sumando a Diego Lainez, que vio todo el partido desde el banquillo.

Los dos mexicanos heredaron el trofeo que en su día conquistaron Hugo Sánchez (repartiendo sus dos ocasiones con Atlético y Real Madrid) y Rafa Márquez y Jonathan dos Santos con el Barcelona, éste, el último, en 2012. Al cabo de diez años llegó el nuevo trofeo con sabor azteca en una final que también colocó en la historia a Joaquín Sánchez, el veteranísimo delantero bético que logró su tercer galardón, segundo de verdiblanco y al cabo de 17 años que ganase el primero.

Se mantuvo el Valencia en pie casi de casualidad. Por dos veces escupió el poste los remates de Canales y Juanmi y hasta en cuatro oportunidades salvó Mamardashvili ocasiones claras de gol, con atajadas magníficas que evitaron que la final se acabase, con lógica, durante los 90 minutos.

El dominio del Betis fue, durante casi todo el partido, absoluto. El equipo de Pellegrini quiso jugar y movió la pelota con soltura, rapidez y acierto por medio de Canales, Carvalho y Fekir y provocó auténticas pesadillas a la zaga che con la movilidad y pelea de Borja Iglesias, autor del 1-0 a poco de comenzar el partido.

Sobrevivió el Valencia, no sin problemas, hasta que a la media hora una asistencia fantástica de Ilaix Moriba la resolvió con magnificencia Hugo Duro. El empate dejó tocado al Betis y le dio aire al equipo de Bordalás, más calmado y tranquilo hasta el descanso, esperando la que se le vendría encima en la segunda mitad.

Porque fue una repetición de aquella primera media hora, aún más aumentada, de un Betis convencido de que ir a buscar la victoria era la mejor manera de encontrarla, mientras a cada minuto que pasaba el Valencia achicaba como buenamente podía, cortando el ritmo con faltas, perdiendo tiempo y buscando una contra milagrosa... O llevar la final al tiempo extra.

Lo logró porque en el último minuto Mamardashvili rechazó milagrosamente un remate franco a Borja Iglesias y debió pensar que entonces, en la prórroga, la suerte le sonreiría. Cansado y agobiado, el Betis quiso pero no pudo hasta que Pellegrini solventó dar entrada a Guardado para reforzar el centro del campo y recuperar el tono. El entrenador chileno empezó de alguna manera a ganar ahí la final. Aunque no lo imaginase.

A la entrada del mexicano se unieron poco después Juan Miranda y Cristian Tello y aunque el Valencia tuvo más frescura en la segunda parte de la prórroga, apenas si llegó con peligro a la portería de Claudio Bravo, adivinándose ya que la final se acabaría por decidir desde el punto de penalti.

Ahí no fallaron Soler, William José, Racic, Joaquín, Guedes y Guardado. Llegó a rozar Mamardashvili el lanzamiento de Joaquín pero se llegó al cuarto lanzamiento valencianista... que Musah lanzó fuera. Respondió Cristian Tello marcando el 4-3, evitó el final anticipado Gayá transformando el suyo... Pero el joven Juan Miranda no erró el suyo, el definitivo, engañando al meta georgiano y sentenciando la final más larga que se recuerda.

Gloria al Betis, campeón de la Copa del Rey ,17 años después de su último título.