El Barcelona, a la baja por una alarmante sequía goleadora de sus delanteros

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El Barcelona cayó en un bache y vive un momento preocupante que se puede achacar a la falta de gol de sus delanteros.


BARCELONA -- El Barcelona entró en "un bache", de acuerdo con las palabras de Xavi Hernández, que provocó los primeros síntomas de alarma alrededor del club, llegándose a afirmar que futbolísticamente este es el peor momento del equipo desde que el entrenador catalán, hace dos años, llegó a su banquillo.

Los resultados, en global, desmienten esta afirmación (3 empates y 2 derrotas en 16 partidos cuando en el mismo periodo del pasado curso se habían perdido 4 encuentros y empatado 2 para despedirse de la Champions) pero el juego y la falta de olfato goleador de sus delanteros sí alimentan estas malas sensaciones.

La estadística anotadora no es mucho peor que hace un año (32 goles marcados por 36 en el curso 2022-23) pero a la que ha caído la capacidad goleadora de Robert Lewandowski ha quedado al descubierto el déficit de los delanteros ante portería... Eso y constatar que 23 de los 32 goles se agruparon en siete partidos, repartiéndose los otros 9 en otros siete encuentros y quedarse dos (Getafe y Shakhtar Donetsk) a cero.

Si los números y rendimiento del artillero polaco no son brillantes, los de Ferran Torres y Raphinha (los otros dos delanteros del primer equipo) son descorazonadores. Mientras el futbolista valenciano suma 19 goles en 86 partidos oficiales, el brasileño apenas ha marcado 12 en 60 presencias. Y si se añade el último en llegar, João Félix, el escenario no es mucho más alentador: el portugués marcó tres goles en sus dos primeros partidos como titular... Y ninguno más.

Esa mediocre aportación realizadora queda fuera de plano por el peso mediático de Lewandowski, cuyo rendimiento ocupa y preocupa (aún en voz baja). El considerado líder del proyecto de Xavi Hernández acumula ya seis partidos sin ver puerta en la que es su peor racha desde comienzos de 2011 y su trascendencia empieza a ser cuestionada en el entorno de un Barça que contempla cómo sus números han entrado en barrena.

Si en sus primeros 19 partidos con el equipo azulgrana, hasta el Mundial de Qatar, anotó 18 goles, en los últimos 40 se ha quedado en 21. Y si en la segunda mitad de la pasada temporada (15 goles en 27 encuentros) su productividad ya fue discreta, en los primeros cuatro meses de la actual (6 goles en 13 partidos y ocho de ellos sin marcar) su impacto se descubre muy menor.

Trascendente en Villarreal y vital frente al Celta Vigo, a partir de entonces se ha quedado sin puntería y el juego de ataque del Barça lo ha notado. En los últimos seis partidos de Liga (tres victorias, dos empates y una derrota) el equipo de Xavi ha marcado ocho goles y solamente uno de ellos (Raphinha en Mallorca) lo anotó un delantero de la primera plantilla.

Una circunstancia que alimenta aún más la sensación de pobreza ofensiva del campeón, que después de ganar a última hora y de milagro en Anoeta, pasó como un fantasma por Hamburgo para perder su primer partido en Europa y segundo en tres partidos.

Tres partidos en los que los dos goles los marcaron Ilkay Gündogan y Ronald Araújo, mientras Lewandowski, Raphinha, Ferran o Joao Félix (además de Lamine Yamal) no solo se quedaron sin ver puerta, sino que, incluso, apenas crearon peligro.

El polaco completó tres remates, tres regates de cuatro intentos y 62 intervenciones en 176 minutos, el brasileño totalizó 93 minutos que le dieron para 85 intervenciones, tres regates de cinco intentos y tres remates; 153 minutos jugó el valenciano, que remató dos veces, completó solo un regate de dos intentos e intervino en 81 ocasiones mientras que el portugués permaneció 177 minutos en el campo para rematar una sola vez e intervenir 108 veces.

Xavi, de quien oficialmente no se duda en el seno del club azulgrana, aludió a la obligación de mejorar en todos los aspectos y recuperar tanto la presión como la limpieza en el juego... Pero, aunque no hiciera mención a ello, es plenamente consciente de la necesidad, urgente, de que sus delanteros, con Lewandowski al frente, recuperen su olfato goleador. Le va, al Barça, mucho en ello.