Atlético de Madrid consiguió una victoria trascendental al derrotar 2-1 a Real Madrid, en el estadio Metropolitano, en una nueva edición del derbi madrileño por LaLiga. El equipo de Diego Simeone se impuso gracias a los goles de Alejandro Grimaldo, de penal, y Jonathan David, en un resultado que le permitió superar a su clásico rival en la tabla y meterse de lleno en la pelea por el campeonato.
Como ocurre habitualmente, el Cholo Simeone vivió el partido con una intensidad permanente. Aunque Atlético tenía una ventaja de dos goles y jugaba con un hombre más desde el inicio del segundo tiempo por la expulsión de Dean Huijsen, el descuento de Antonio Rüdiger sobre el final volvió a llenar de incertidumbre el estadio y obligó al conjunto rojiblanco a sufrir hasta el último segundo.
El alocado festejo del Cholo Simeone por la victoria de Atlético ante Real Madrid
Desde la línea de cal, el Cholo Simeone siguió cada acción con nerviosismo. Vestido completamente de negro, levantó los brazos una y otra vez, saltó, alentó a sus futbolistas y reclamó al árbitro el final del encuentro mientras el reloj avanzaba ya en el tiempo agregado.
Cuando finalmente llegó el pitazo final, toda esa tensión acumulada explotó en un festejo tan tradicional como genuino. El Cholo Simeone inició su clásica corrida rumbo a los vestuarios, pero esta vez lo hizo de manera especialmente efusiva: dio grandes saltos, levantó los brazos al cielo y gritó la victoria mirando hacia las tribunas del Metropolitano, que respondieron con una ovación.
La imagen reflejó lo que significó el triunfo para Atlético de Madrid. Más allá de tratarse de un clásico, el equipo rojiblanco necesitaba una victoria de este calibre para consolidarse en la lucha por LaLiga. Con estos tres puntos llegó a 16 unidades, superó a Real Madrid, que quedó con 15, y se ubicó como escolta de Barcelona, líder del campeonato con 21 puntos.
En una tarde cargada de emociones, Atlético se quedó con el derbi de Madrid y Simeone volvió a regalar una postal de su personalidad: vivir cada partido como si fuera el último y celebrar cada victoria importante con la misma pasión que cuando llegó al club hace más de una década.
