El uruguayo Martín Satriano fue líder, asistente y goleador de la reacción en la segunda parte de Getafe, combinado con el turco Enes Unal, para levantar el 0 a 1 en contra y derribar por 3 a 1 a Sevilla, que se conformó demasiado pronto con una ventaja mínima, acusó falta de ambición y fue doblegado entre las protestas del 2 a 1 de su rival.
La polémica se centra en el gol decisivo, en el minuto 74. Una hipotética falta revelada por la bandera arriba del juez de línea, pero no señalada por el árbitro principal, Víctor García Verdura, admitió las interpretaciones divergentes en uno y otro lado. Contacto hubo, no pareció para falta. Algunos jugadores de Sevilla se pararon, la acción siguió, Enes Unal centró al área y Satriano remató con un bonito taconazo el gol.
La revisión del VAR, con el colegiado frente al monitor, validó el tanto y la victoria de Getafe, con un nombre por encima de todos. Satriano estuvo en todo en ataque en la segunda parte. En cada una de las ocasiones de su equipo y en los dos goles, el primero como asistente y el segundo como definidor. Al final, incluso, fue el objeto de falta en la expulsión como último hombre de Manu Bueno. Tres puntos fundamentales. Y una advertencia para Sevilla.
Porque hay demérito también de Sevilla, que sólo ha ganado en una de las últimas cinco jornadas. Su segundo tiempo fue deficiente. Antes, fue pura pegada para tomar ventaja en el marcador. No había rematado ni fuera ni al arco, cuando el partido se adentraba en el minuto 19. El saque de esquina lo tiró Félix Correira, de dentro hacia afuera, nada cerrado, fuera del foco de David Soria, para la entrada de Kike Salas. Su cabezazo fue imponente, perfecto, también solitario. Djené perdió la marca.
En los tiempos actuales, aún advertido y sofocado por su sobresfuerzo tensionado en la Copa del Rey ante la Lebrijana el jueves, ubicado en puestos de descenso al inicio de su encuentro por primera vez desde la primera jornada de esta Liga y goleado por el Lugano en su última aparición en casa, el gol fue aún más duro para el conjunto azulón, el único que había propuesto algo hasta entonces.
Pero el fútbol es el gol. La diferencia entonces estaba ahí. El cabezazo de Boselli en una irrupción en el área, por los primeros minutos, se fue afuera. El de Kike Salas fue incontestable, más allá de desatenciones defensivas en el área. Y el 0-1, una carga más pesada en la confianza que en el marcador, apagó al Getafe, muy lejos del 1 a 1.
Trompicado, nada clarividente, aplacado por un Sevilla firme en su terreno, pero también en la presión hacia arriba, el Getafe decayó con el paso de los minutos, entre el murmullo del público del Coliseum y los detalles de un futbolista que le ha hecho mucho bien al equipo de Luis García Plaza desde su llegada a última hora del mercado de fichajes: el medio Youssouf Fofana. Lo maneja todo bien en el medio campo.
La sensación era aún peor para Getafe. Se sentía expuesto atrás, con cada aparición de Sevilla más y más inquietante. Dos remates de Stassin, más allá de su fallida ejecución, fueron una muestra inequívoca de que el 2 a 0 era mucho más posible entonces que el 1 a 1, cuando el descanso asomaba inminente.
Su reacción fue total en el segundo tiempo. Al inicio ya intervino Vlachodimos en el aire y con acierto, puesto a prueba por Andrés García en la mejor combinación ofensiva de Getafe hasta entonces, conducida por Satriano, continuidad por Terrats y rematada por el extremo que ha venido este verano de Aston Villa. El arquero le negó el empate.
Pero crecía y creía el Getafe, ya asumido el gol en contra y descargado del peso que había supuesto el 0-1 en el primer tiempo. Otro partido, más competido, mucho menos claro para el Sevilla, que encajó el 1-1 en el minuto 68. El gol fue de Enes Unal, pero casi todo lo hizo Satriano, quien desbordó a todos, Kike Salas especialmente, para centrar el 1 a 1.
El atacante uruguayo de 25 años ya había creado también la ocasión anterior. Es básico en el ataque y la transición ofensiva del conjunto de Bordalás, que entonces sí hizo dudar del todo a Sevilla. Debe también hacer una reflexión el conjunto andaluz, por su desempeño y su plan en el segundo tiempo. La defensa única no fue el camino.
Una polémica falta previa, no señalada inicialmente por el árbitro, puso suspense al 2 a 1 del Getafe. Levantada la bandera por el juez de línea, aparentemente sin el silbido del colegiado, con algunos jugadores del Sevilla dando por hecha la infracción, la acción terminó después en el gol de Satriano a centro de Unal. Lo revisó en el Var.Lo validó. Aún hubo tiempo para el 3 a 1 de Orel Mangala. La sentencia en el minuto 94.
