Uno por uno del Barcelona en la Copa del Rey

En esta ocasión, Lio Messi no pudo echarse el equipo a la espalda. EPA

CILLESSEN. Despedido. Ni reaccionó al remate de Gameiro en el 0-1 ni respondió al centro de Soler en el 0-2. Apenas tuvo que intervenir mucho más.

SEMEDO. Agobiado. No se entendió con Sergi Roberto en la banda, aunque empezó profundo y acabó agobiado, retratado en el primer gol y cambiado en el descanso.

PIQUÉ. Entregado. No se supó dónde estaba colocado en el segundo gol, pero mostró una rabia indispensable para llevar al equipo hacia arriba en la segunda parte, en la que jugó de lo que hiciera falta.

LENGLET. Nervioso. Remató al palo en el nacimiento del 1-2… Después de quedar retratado en una primera mitad horrorosa, con fallos de colocación y de pase.

JORDI ALBA. Desconocido. Soler le ganó como quiso la carrera del 0-2 y queriendo no pudo casi nunca.

BUSQUETS. Roto. Abandonado en un centro del campo desconocido y sin acompañamiento, sufrió demasiado para encontrar líneas de pase.

RAKITIC. Incapaz. Cansado y sin capacidad de refrescarse, ni se supo a ciencia cierta su cometido en el campo hasta que fue sustituido por Aleñá.

ARTHUR. Invisible. Ni apareció. Debía acompañar a Busquets y ni supo encontrarle, buscando solo a Messi hasta que en el descanso Valverde le sacó del campo.

SERGI ROBERTO. Obligado. Incansable en la búsqueda del balón y la combinación, lo intentó más que lo consiguió.

MESSI. Líder. Goleador, rematador, líder incansable pero desafortunado. Es humano, aún siendo el número uno.

COUTINHO. Forzado. Valverde le colocó para que mostrase algo. Apenas mostró nada. Una actuación como exterior, otra, para el olvido.

VIDAL. Urgente. Entró a lo que hiciera falta, como delantero centro, como enlace y como solución de urgencia que no dio resultado futbolístico alguno.

MALCOM. Reaccionado. Le regaló profudidad y atrevimiento al equipo en la segunda mitad, mejorando mucho a lo visto en la primera.

ALEÑÁ. Mostrado. La última bala. Entró en la recta final del partido para dar claridad al juego. Poco lo consiguió.