El día que el Barcelona fichó a Zlatan Ibrahimovic

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Sin jugar todavía, Griezmann ya causa furor en Japón (0:13)

El francés fue aclamado por los hinchas japoneses a su llegada a la pretemporada. (0:13)

BARCELONA -- Zlatan Ibrahimovic es hoy la estrella más rutilante de la MLS, competición en la que repite exhibiciones y goles para demostrar que a sus 37 años mantiene, como líder del LA Galaxy, la personalidad que le convirtió en un futbolista descomunal desde que se catapultó en el Ajax… y que le llevó, un 22 de julio de 2009, hace ahora diez años, a fichar por el FC Barcelona.

La aventura azulgrana del delantero sueco fue tan breve como intensa. Presentado una semana después en el Camp Nou ante más de 60 mil aficionados rendidos a su imagen, debutó frente al Manchester City con ocasión del trofeo Gamper el 19 de agosto y se estrenó oficialmente en la Supercopa de España ante el Athletic de Bilbao… Para redondear un magnífico comienzo de temporada: cinco goles en las primeras cinco jornadas de Liga, a gol por partido frente a Sporting, Getafe, Atlético, Racing y Málaga.

No marcó en el siguiente encuentro ante el Almería, pero tras un doblete al Zaragoza enlazó otros cuatro partidos goleando y mostrando una adaptación a los sistemas de Pep Guardiola que sorprendió a todo el mundo, considerándose un éxito indiscutible su llegada en lugar de Samuel Eto’o.

Ibrahimovic, sin embargo, comenzó a dar señales de descontento a mitad de temporada. Se quejó amargamente de las faltas que sufría por su forma de jugar y que no señalaban los árbitros y comenzó a rumorearse que su entendimiento dentro del terreno de juego con Leo Messi no era el ideal, especulándose con que el crack argentino (algo que nunca hizo público) no se sentía cómodo al lado del sueco.

La titularidad de Zlatan comenzó a tambalearse a partir del mes de marzo de 2010 y las desavenencias con Guardiola aparecieron en el escenario ya de manera indisimulada le dejó primero en el banquillo en el derbi frente al Espanyol (solo jugó 8 minutos) y después le cambió en San Siro, en la ida de las semifinales de la Champions, justó cuando el Inter de Mourinho marcó el 3-1 y le sustituyó por Abidal.

El divorcio ya fue de dominio público cuando en la vuelta, necesitando remontar y con 0-0 en el marcador, el entrenador le sacó del campo en el minuto 63 dando entrada a Bojan y recolocando a Piqué de delantero centro. De los seis últimos partidos de la temporada solo fue titular en tres y en uno de ellos, ante el Sevilla en el Pizjuán, no jugó ni un minuto… Y se acabó la etapa de Ibra en el Barça

“Los primeros seis meses fueron perfectos, luego el técnico cambió el sistema, las tácticas y no funcionó para mí”, explicó años después en una de tantas entrevistas concedidas para recordar su paso por el Camp Nou. “Le dije a Guardiola que estaba sacrificando a algunos jugadores por uno en particular (Messi) y él me tranquilizó diciéndome que no me preocupase… Y al siguiente partido me dejó en el banquillo”.

“Guardiola dejó de hablarme y de mirarme. Es el entrenador más inmaduro con el que trabajé”, afirmó, guardándose toda su munición contra el entrenador para las páginas de su biografía ‘Yo soy Zlatan’ en la que escribió que el técnico “es un cobarde” y que llegó a gritarle “No tienes huevos, te cagas delante de Mourinho”.

Fichado al Inter de Milán en una operación en la que entró Eto’o y que contablemente le significó al Barça un desembolso de 71 millones de euros (record en su momento para el club azulgrana), Ibrahimovic sumó 21 goles en 45 partidos oficiales, de los que fue titular en 37 y solo completó 22.

Comenzó la siguiente pretemporada… Marcó un gol en Sevilla en la ida de la Supercopa de España el 14 de agosto y dos semanas después se concretó su cesión al Milan por 6 millones de euros, a los que se sumaron otros 24 cuando el club italiano, en 2011, cerró su fichaje definitivo.

Ocho años después y tras haber pasado por PSG y Manchester United, Ibrahimovic es la estrella más rutilante en la MLS. Al cabo de una década de un fichaje por el Barça que prometía convertirse en histórico y que acabó siendo el más polémico en la etapa, legendaria, de Guardiola.