Sudamérica vs. Europa: ¿muy cerca o demasiado lejos?

"La Eurocopa es más difícil que el Mundial". La reciente opinión de Kylian Mbappé hizo ruido en el mundo del fútbol.

El objetivo de este texto no es salir a contradecir a quien está llamado a convertirse en el rey del deporte. Sería un acto de osadía por parte de alguien que se pone pantalones cortos solo para jugar con su hijo en una plaza. Lionel Messi y Luka Modric, dos que por cierto entienden y ejecutan bastante mejor que uno, ya se encargaron de exponer una versión contraria en exclusiva con ESPN.

En el avión camino a Berlín para cubrir la Euro 2024 que tiene a Mbappé como una de sus máximas estrellas, surgieron más preguntas que certezas: ¿con qué fútbol me voy a encontrar? ¿Cuánta ventaja lograrán sacar los '"diferentes" en un torneo de estas características? ¿Calidad mata presión? ¿En cuánto influye el ambiente y el apoyo de los hinchas? Con mayor experiencia en la Copa América, la primera incursión en el Viejo Continente abre un horizonte tan novedoso como desafiante.

En la segunda parte de su respuesta, menos viralizada por cierto, la figura de Francia argumentó con razón que gran parte de la dificultad de la Eurocopa radica en el grado de conocimiento que se tienen entre los clasificados porque tácticamente son muy parecidos.

Sudamérica, Europa y un debate tan antiguo como el fútbol

Kiki ya había dejado otra frase célebre en la víspera del Mundial 2022: "En Sudamérica el fútbol no está tan avanzado como en Europa. Y es por eso que siempre son los europeos los que ganan la Copa del Mundo”. Ya se vio cómo terminó la historia aquel inolvidable 18 de diciembre en el estadio Lusail.

Más allá de lo sucedido en Qatar o en cruces recientes entre Selecciones o equipos en Mundiales de Clubes, la inquietud persiste: ¿cuánta diferencia existe realmente entre Sudamérica y Europa? ¿Hasta qué punto no se produjo un proceso de simbiosis entre ambos?

Es difícil marcar un quiebre en los últimos 100 años de fútbol. Desde los argentinos que representaron a Italia campeón en el Mundial 1934, pasando por Alfredo Di Stéfano como leyenda de Real Madrid, la irrupción gloriosa de Diego Maradona en Napoli y la historia que escribió Lionel Messi en Barcelona, hasta el reciente rol protagónico que tuvo Vinicius Júnior en la final de la UEFA Champions League en Wembley.

Independiente, Estudiantes de La Plata, Peñarol y Santos, entre otros, se dieron el lujo de consagrarse campeones del mundo frente a potencias europeas en la década del '60 y '70. Ni hablar de lo que logró el Boca Juniors de Carlos Bianchi a principios de siglo ante el Real Madrid de los Galácticos y el Milan. Nobleza obliga: por entonces, el interés de los poderosos por la Intercontinental era proporcional a la subestimación de los adversarios de turno. Algo impensado en los tiempos que corren. El último sudamericano que logró imponerse fue Corinthians en 2012 (1-0 Chelsea). Sí, ya pasaron 12 años.

Recorriendo el camino inverso: ¿acaso no tienen Jamal Musiala y Lamine Yamal una semejanza con los llamados wines sudamericanos de tiempos lejanos? Solo teniendo en cuenta su ADN futbolero y sin caer en comparaciones que no permiten llegar a una respuesta concreta por la cantidad de variables involucradas: ¿Luka Modric, Kevin De Bruyne y Pedri no pueden tener algún vínculo en su manera de jugar del otro lado del océano Atlántico? ¿Es tan diferente el estilo de Toni Kroos al de mediocampistas centrales que brillaron en Sudamérica? ¿Federico Valverde, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister están tan lejos de sus colegas europeos con la enorme dinámica que muestran?

Por otra parte, es insoslayable el punto de inflexión que provocó Pep Guardiola desde su aparición como director técnico. Sus equipos en Barcelona, Bayern Munich y Manchester City compartieron un sello, una forma de ver el fútbol que contó con la influencia europea de Johan Cruyff, pero también tiene una raiz sudamericana, ya que eligió a César Luis Menotti entre sus grandes referentes. Al Flaco lo calificó, entre otras cosas, de "revolucionario".

La brecha económica y la capacidad de generar cracks

El mundo cambió y el fútbol, lógicamente también. La Ley Bosman abrió las fronteras y el salto al Viejo Continente se transformó en moneda corriente. La globalización trajo consigo mayor visibilidad del deporte y brindó un mejor acceso a la información. Por citar algunos datos, la UEFA informó que la Euro será transmitida en más de 200 territorios, a través de 130 socios, y se estima una audiencia de más de 5 billones de personas, con otros millones que seguirán el certamen de forma online.

Al mismo tiempo, el crecimiento del negocio expuso la cada vez más creciente brecha económica entre los mercados que contienen a todos los campeones del mundo.

Lo que mantiene vivo al fútbol sudamericano es esa inmensa capacidad de sacar cracks. De cada baldosa que se levanta, sale un chico haciendo jueguitos. El fútbol es un fenómeno social, inclusivo y al mismo tiempo, el trampolín que buscan muchos hacia una vida mejor. Más allá de las complejidades del día a día, los clubes mantienen una cruel batalla por evitar perder muy temprano a sus perlas. Y salvo por contadas excepciones, están resignados a la derrota.

Hoy por hoy existe otro fenómeno a tener en cuenta: debido a la importante inmigración, cada vez son más las jóvenes figuras del fútbol sudamericano que nacen y se crían en Europa. Gracias al valioso trabajo de scouting, se identifican los talentos de padres sudamericanos y comienza el plan seducción. El imán Messi es clave en el caso de los argentinos que están fuera del país. ¿Qué pasará cuando Leo ya no esté?

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Como quedó expuesto, son más preguntas que respuestas. Me cuesta creer que haya alguien capaz de arrogarse el derecho a la verdad en esta cuestión.

Mientras tanto, solo nos queda disfrutar tanto de la Euro como de la Copa América. Del "último baile" de Kroos y del comienzo de la despedida (todavía sin fecha) del inoxidable Cristiano Ronaldo. De los pincelazos de Messi y lo que le quede por jugar a Luis Suárez.

Básicamente, disfrutar del fútbol. De Europa y de Sudamérica. De Sudamérica y Europa. Porque pese a las aparentes diferencias, no parecen estar tan lejos.