Los momentos más icónicos de la Eurocopa: de la final de Ronaldo, el festejo de Balotelli y la sorpresa de Dinamarca al Panenka original

Como un adelanto a la Eurocopa, que se inaugura este viernes, los expertos de ESPN han elegido los momentos más simbólicos de torneos anteriores, mientras nos aprestamos a disfrutar lo que nos deparará su edición 2021.

La final de Cristiano Ronaldo (2016)

La leyenda de la selección de Portugal cargó con su equipo hasta clasificarlo a la final en la que se enfrentó a Francia; sin embargo, en el minuto 17, Cristiano se vio perjudicado por un torpe quite de Dimitri Payet. La cámara ignoró el desarrollo de la jugada para concentrarse en él, mientras se tambaleaba y caminaba en un intento por quitarse el dolor. El delantero cayó al piso (y fue atacado por una polilla gigante) para salir cojeando, admitiendo finalmente en el minuto 22 que no podía mantenerse en la cancha y pidiendo una camilla.

Posteriormente, presenciamos una extraña experiencia que dividía nuestra atención. Teníamos el drama sobre la cancha, enfrascado en un empate sin goles tras una final sumamente atroz; aunque la cámara se concentraba constantemente en un Ronaldo cada vez más inquieto. Una vez que Eder marcara el que terminó siendo el gol de la victoria en el minuto 109, Cristiano se puso en modo de técnico de facto, gritando instrucciones desde la línea de banda, junto con el entrenador Fernando Santos. Luego del pitazo final, Ronaldo se tiró al suelo y abrazó a todo lo que se moviera con una camiseta color carmesí.

Fue una actuación increíble y con ribetes teatrales por parte de Cristiano, quien mostró un nivel excepcional durante todo el torneo, para luego verse obligado a ejercer el rol de espectador en el encuentro crucial. Alzar el trofeo solo ayudó a acrecentar su leyenda, redimiendo al combinado luso tras su angustiosa derrota a manos de Grecia ocurrida 12 años antes. “Llevo mucho tiempo buscando esto, desde 2004”, expresó Ronaldo. “Le pedí a Dios otra oportunidad para esto, porque nos la merecíamos. Hoy tuve mala suerte, me lesioné; pero siempre he creído que estos jugadores, junto a la estrategia, serían lo suficientemente fuertes para ganarle a Francia. Éste es uno de los momentos más felices de mi carrera”. – Tom Hamilton

España gana su tercer título consecutivo (2012)

El título del combinado de España en la Eurocopa 2012 fue histórico, por todas las razones imaginables. Ninguna otra selección había ganado dos Campeonatos de Europa de forma consecutiva, mucho menos tres torneos internacionales al hilo. El triplete de La Roja en las ediciones 2008/2010/2012 se completó con el margen de ventaja más abultado visto en la final de esta competición, demoliendo a Italia 4-0 y acallando cualquier crítica anterior que catalogaba de “aburrido” a su característico estilo futbolístico basado en la posesión.

Ninguna persona que haya presenciado aquella final (en la que David Silva, Jordi Alba, Fernando Torres y Juan Mata convirtieron goles) se quejó por la falta de entretenimiento. España ejerció férreo dominio a pesar de jugar sin un centrodelantero nato. Por el contrario, Andrés Iniesta, David Silva y Cesc Fábregas formaron un tridente ofensivo muy fluido. El oponente también fue perfecto. Italia siempre había sido el rival más temido por España; y si La Roja exorcizó los fantasmas con una victoria de infarto sobre la Azzurra en tanda de penales en cuartos de final de la Eurocopa 2008, en esta ocasión los enterraron definitivamente.

España llegó al torneo bajo una presión enorme para satisfacer las expectativas generadas por su condición de grandes favoritos. Experimentaron algunos baches en el camino (un empate 1-1 en su encuentro inaugural con Italia, una victoria tardía 1-0 en fase de grupos sobre Croacia, la tanda de penales necesaria para imponerse a Portugal en semifinales); sin embargo, el carácter enfático de su actuación en la final no dio espacio a debates. Fue la gran era de la selección de España, y la final de la Eurocopa 2012 representó su cúspide y su final. – Alex Kirkland

Balotelli destruye a Alemania con dos grandes goles y una celebración inolvidable (2012)

La selección de Alemania avanzó sin inconvenientes a semifinales, imponiéndose en la totalidad de sus cuatro compromisos. Italia apenas sumaba un triunfo y necesitó imponerse en tanda de penales para superar a Inglaterra en cuartos de final. Sin embargo, hablamos de una de las rivalidades clásicas del futbol europeo y había la percepción de que cualquier cosa podía ocurrir.

Italia tomó ventaja cuando el centro de Antonio Cassano sirvió para que Mario Balotelli convirtiera con cabezazo tras 20 minutos de acción. No obstante, Alemania seguía presionando, apretando tuercas hasta el final del primer tiempo. De repente, Riccardo Montolivo aprovechó un balón suelto, se percató de que Philip Lahm jugaba con Balotelli en posición de fuera de juego y despachó un balón sobre la portería, con rumbo al centrodelantero italiano.

Balotelli deja que el balón rebote, se gira, toca y remata desde la frontal del área, directamente hacia la esquina superior. Manuel Neuer, encargado de custodiar el arco de Alemania, queda petrificado. No se mueve, salvo por su brazo izquierdo extendido con resignación, como si llamara discretamente a un camarero.

Balotelli se arranca la camiseta y flexiona sus músculos, con los brazos abajo, bíceps hinchados, el ceño fruncido. Tenía 21 años, el siciliano era la primera superestrella de raza negra del conjunto Azzurro, tenía el mundo a sus pies. Conscientes de lo que ahora conocemos, ese momento se hace aún más conmovedor. Balotelli nunca satisfizo su potencial por distintas razones, desde las lesiones hasta las complicaciones de su vida personal. Sin embargo, cuando decida retirarse, lo hará en posesión de tres títulos de Serie A, una corona de Champions League y consciente de que asistió a Sergio ‘Kun’ Agüero cuando el cronómetro marcaba 93:20 para sellar el histórico primer título de Premier League del Manchester City.

La celebración fue icónica, el escenario era especial y los adversarios también. Posiblemente, Neuer era el mejor guardameta del mundo en aquel momento; podemos argumentar que Lahm es uno de los defensores más cerebrales de todos los tiempos. Ver al primero lleno de impotencia y al segundo cometer el error mental que redundó en el gol lo hizo más especial. Claro, a menos que seas hincha de Alemania... -- Gab Marcotti

Grecia estremece al mundo (2004)<7h2>

La selección de Grecia, a las ordenes de Otto Rehhagel, llegó a la competición con probabilidades en contra de 80-1; sin embargo, hizo una de las más grandes demostraciones de astucia futbolística para tomar por asalto la Eurocopa 2004 y proclamarse campeones.

La plantilla se preparó para mostrar un futbol defensivo y beligerante; aunque la filosofía táctica rindió sus frutos. El combinado helénico tuvo precisión quirúrgica frente al arco contrario y hermetismo a la zaga. Desde la ronda de cuartos de final hasta la final, marcaron tres goles por la vía del cabezazo y se impusieron en todos por marcador 1-0.

Tras iniciar su participación en el torneo con victoria 2-0 sobre la anfitriona Portugal (siendo su primer triunfo en una competición importante), firmaron un peleado empate 1-1 con España y vencieron 2-1 a Rusia. Sin embargo, sumaron cuatro puntos para clasificar, tras haber convertido dos tantos más que España, dueña del tercer puesto. Posteriormente, vencieron 1-0 a Francia gracias al cabezazo de Andreas Charisteas, el “gol de plata” de Trainos Dallas en tiempo extra (el único en la historia de la Eurocopa) contra la República Checa en semifinales, y el tanto de cabeza de Charisteas en la final contra la selección portuguesa de Luiz Felipe Scolari, con una plantilla que incluía figuras de la talla de Cristiano Ronaldo, Luis Figo, Deco y Rui Costa.

Los entendidos en futbol detestaban el “Catenaccio” desplegado por Grecia. Sin embargo, fue toda una demostración magistral de táctica por parte de Rehhagel. “Fue un logro inusual para el futbol griego, y especialmente para el fútbol europeo”, afirmó Rehhagel poco después de la final. “El rival estuvo técnicamente mejor que nosotros; sin embargo, aprovechamos bien nuestras oportunidades. Los griegos hicieron historia del futbol. Es una sensación”. – Hamilton

El gol de oro de Trezeguet (2000)

Francia era campeona del mundo cuando se aprestaba a disputar el Campeonato de Europa en el año 2000; sin embargo, la plantilla que acudió a la Eurocopa era muy superior a la que se impuso a Brasil en la final de París. Su trofeo de 1998 fue obtenido gracias a su fortaleza defensiva; en el caso de la Eurocopa 2000, los galos lograron el título con su control en el mediocampo y elegancia en el ataque. Sin embargo, también requirieron de un milagro en la final para vencer a Italia.

Primero se produjo el tanto de Sylvain Wiltord que igualó el marcador bien entrado el alargue, para quitar la ventaja generada por la definición de Marco Delvecchio en el segundo tiempo. Posteriormente, David Trezeguet dio una clase magistral, similar a un concierto de Vivaldi o una obra maestra de Miguel Ángel.

El centro de Robert Pires fue milimétricamente perfecto y Trezeguet remató la más dulce de las medias voleas con la zurda, haciendo que el balón volara hacia la esquina superior derecha del arco de Francesco Toldo. Los italianos defendieron tan bien durante la totalidad del partido, que siempre se necesitaría que los franceses tuvieran algo muy especial para obtener el triunfo. Tras ingresar como suplente (tal como lo hicieron Pires y Wiltord), Trezeguet aportó ese momento mágico. – Julien Laurens

El gol de Paul Gascoigne, Inglaterra-Escocia (1996)

Fue el momento en el que Inglaterra volvió a atreverse a soñar. Con el torneo disputado en su patio y una previa enfocada en conseguir su primer título internacional desde el Mundial 1966. Los preparativos del combinado inglés distaron mucho de ser ideales, enmarcados dentro de la controversia surgida tras su viaje a Hong Kong (enmarcado como una excursión hecha con la intención de “forjar un fuerte espíritu colectivo”), motivada por la publicación de fotografías de los jugadores participando en un juego de bebidas denominado “la silla del dentista”. De cierta forma, ver jugar a la plantilla del seleccionador Terry Venables generaba sensaciones que evocaban una extracción dental: el artillero estrella Alan Shearer sumó 12 partidos a nivel internacional sin convertir goles, antes de marcar en el empate 1-1 con Suiza en el encuentro inaugural.

El encuentro contra el combinado de Escocia también estuvo lleno de peligro. La ventaja 1-0 de Inglaterra solo fue preservada por David Seaman, cuando atajó el penal cobrado por Gary McAllister. Luego, Gascoigne recibió el balón en el minuto 78. Una delicada vaselina sobre el defensa Colin Hendry precedió una suntuosa volea que desbordó a Andy Goram. Pocos goles mejoran con la celebración posterior, y este fue uno de esos casos: Gascoigne se tumbó sobre el césped para recrear la pose de “la silla del dentista”, mientras sus compañeros rociaban agua a su boca.

La victoria quedó sellada, Inglaterra marchaba a todo vapor, el Britpop acababa de conquistar al mundo... ¿quizás esta selección inglesa también podía lograrlo? Por un minuto, todo hacía sentir que, de verdad, el fútbol volvía a casa. – James Olley

Dinamarca logra lo imposible (1992)

La selección de Dinamarca ni siquiera debía haber participado en la Eurocopa 1992 disputada en la vecina Suecia, tras haber quedado segunda en su grupo eliminatorio, por debajo de la antigua Yugoslavia. Sin embargo, ante las sanciones impuestas por las Naciones Unidas, que vetaban a todos los atletas yugoslavos de participar en competiciones internacionales debido al conflicto que se acrecentaba en los Balcanes, se convocó al combinado danés apenas a nueve días de jugarse el encuentro inaugural debido a la expulsión de Yugoslavia. Menos de un mes después, Dinamarca volvía a casa coronada campeona de Europa, tras un excepcional torneo en el que la plantilla de Richard Moller-Nielsen venció en la final a la selección de Alemania, campeona del mundo en 1990.

Tras un inicio poco espectacular, firmando empate 1-0 con Inglaterra y perdiendo 1-0 ante Suecia; los daneses clasificaron a semifinales venciendo 2-1 a Francia, la gran favorita antes del torneo, en su último cotejo de fase de grupos. La atajada del portero Peter Schmeichel de un remate de Marco van Basten selló la victoria 5-4 en tanda de penales ante la selección de Holanda, campeona defensora, tras un empate 2-2 en semifinales; antes de vencer 2-0 a los germanos en la final, con tantos de Jim Vilfort y John Jensen.

El éxito de Dinamarca fue aún más increíble, considerando que lo lograron sin la presencia de su mejor jugador, el centrocampista Michael Laudrup, tras su disputa con el técnico Moller-Nielsen. Sin embargo, Schmeichel, ex portero del Manchester United insiste que, a pesar de la leyenda, los daneses no tomaban el sol de vacaciones cuando fueron llamados a reemplazar a Yugoslavia.

“El mito dice que nos encontrábamos en la playa”, afirmó Schmeichel a UEFA.com “No estábamos de vacaciones, pero creo que todos y cada uno de nosotros habíamos apagado el interruptor. Teníamos nivel, físicamente hablando; aunque teníamos mucho trabajo mental por hacer, con la finalidad de competir en un campeonato de dicho calibre. Ganarlo fue algo mágico e inesperado”. – Mark Ogden

La icónica volea de Marco van Basten (1988)

Es un gol que desafía a la creencia, incluso 33 años después de ser marcado. Solo imagínense qué bien se vería la volea de Marco van Basten, vistiendo la camiseta de los Países Bajos, convirtiendo contra la Unión Soviética en la final de la Eurocopa 1988, si hubiese sido filmada por la multitud de cámaras que actualmente nos permiten disfrutar de los goles desde cualquier ángulo posible.

Antes de la final disputada en el Olympiastadion de Munich, Van Basten ya había surgido como una de las grandes figuras del torneo. Con apenas 23 años, Van Basten llegó al torneo luego de una primera temporada con el AC Milan marcada por las lesiones, despertando dudas en Italia con respecto a su capacidad para tener éxito en la Serie A. No obstante, un hat trick marcado en la victoria 3-1 sobre Inglaterra, en fase de grupos en partido disputado en Dusseldorf, sirvió de vitrina para el talento futbolístico integral del delantero holandés. Posteriormente, Van Basten sumó tantos a su conteo goleador, convirtiendo el tanto del triunfo contra Alemania Occidental en el minuto 88 en Hamburgo. Sin embargo, Van Basten guardó su mejor actuación para la final. Su tanto, convertido después del gol de cabezazo de Ruud Gullit que abrió el marcador, sigue siendo uno de los mejores de la historia del Campeonato de Europa. Un centro arqueado desde la izquierda de Arnold Muhren encontró a Van Basten en lo más profundo del área penal contraria, acercándose al lado derecho. Sin embargo, Van Basten remató una volea con su diestra desde un ángulo que parecía imposible para desbordar al portero Rinat Dasáyev (uno de los mejores del mundo en aquella época) enviando el balón dentro de la portería.

El seleccionador holandés Rinus Michels reaccionó llevándose la palma de la mano al rostro, riendo incrédulo, mientras Van Basten corría para celebrar el gol que definiría una carrera, lamentablemente truncada de forma cruel por una lesión a los 28 años. – Ogden

Houghton sella la victoria de Irlanda sobre Inglaterra (1988)

Algunos goles y victorias tienen un significado que trasciende a los puntos otorgados luego de 90 minutos. El cabezazo de Ray Houghton que selló el triunfo de la República de Irlanda sobre Inglaterra en la Eurocopa ’88 es considerado un punto de inflexión en lo cultural para los irlandeses, como selección de fútbol y como nación.

El combinado irlandés, entrenado por Jack Charlton, quien formó parte del conjunto inglés que alzó la Copa del Mundo en Inglaterra 1966, llegó a Alemania considerado como poco favorito con miras a su primer torneo internacional de renombre. Solo habían vencido a Inglaterra en una ocasión, específicamente en 1949; y con la finalidad de hacer de Irlanda una selección competitiva en el fútbol, Charlton aprovechó al máximo la denominada “regla de la abuela”, convocando para reforzar su plantilla a jugadores nacidos en Inglaterra y Escocia de ascendencia irlandesa. En el partido contra Inglaterra, Charlton puso en la cancha a seis futbolistas oriundos de Inglaterra y uno (Houghton) nacido y criado en Glasgow, Escocia. El encuentro fue promovido como un choque entre David y Goliat. No obstante, luego de que Houghton cabeceó para darle ventaja a Irlanda en el sexto minuto, Inglaterra intentó en vano igualar el marcador para salvar el resultado.

En definitiva, Inglaterra e Irlanda fracasaron en su intento de avanzar más allá de fase de grupos. No obstante, el tanto convertido por Houghton en Stuttgart ha sido reconocido dentro de Irlanda como uno de los factores que impulsó el crecimiento futbolístico del país en la década de 1990. Asimismo, el gol ayudó a convertir a una nación de juegos gaélicos en un país obsesionado por el fútbol. Lo más importante para los “Chicos de verde” fue que Irlanda se impuso a Inglaterra en el deporte creado por estos últimos. – Ogden

Platini contra Portugal (1984)

Los residentes en el área de Marsella siguen afirmando que en aquella noche (del 23 de junio de 1984), se podía escuchar a cien millas de distancia a la multitud que celebraba el gol de Michel Platini contra Portugal. Así fue el ruido y bullicio que estallaron aquella noche en el Stade Velodrome.

Acercándose al final del tiempo extra contra una talentosa selección de Portugal, jugando la semifinal de Eurocopa en suelo patrio, el marcador se mantenía bloqueado en un empate 2-2. Primero fueron la increíble carrera y centro de Jean Tigana, el incansable N’Golo Kanté de los ’80, chico de la localidad que creció en Marsella. Posteriormente, la definición de Platini. Su primer toque es perfecto, como siempre, para llevar su remate hasta lo más profundo del arco, dándole a Francia el triunfo y un cupo en la final de la Eurocopa.

No muchos jugadores han ejercido dominio en una competición importante como lo hizo Platini en 1984. Con sus nueve goles (generados en la forma de tres hat-tricks “perfectos”, goles marcados con la zurda, diestra y de cabeza) en cinco partidos, el francés se unió a jugadores de la talla de Diego Armando Maradona en 1986, Ronaldo en 2002 y Pelé en 1958, como parte del selecto listado de futbolistas que se adueñaron de un torneo de gran jerarquía.

Platini fue el rey de los goles decisivos para el combinado de Francia, y su tanto contra Portugal permanecerá por siempre en las mentes y corazones de los seguidores de Les Bleus. – Laurens

El gol de Panenka original (1976)

Alemania Occidental era campeona del mundo y de Europa en aquel momento, y el Bayern Munich había alzado tres Copas de Europa de forma consecutiva; sin embargo, fue Checoslovaquia la que aceleró para tomar ventaja 2-0 en la final de 1976. Posteriormente, como ocurre tan frecuentemente, los alemanes se replegaron, acortaron distancias y convirtieron un tanto dramático para igualar el marcador, faltando un minuto para terminar el segundo tiempo. Cuando el partido inició el tiempo extra, se podía sentir que el impulso había cambiado: parecía que los menos favoritos, tras haber llegado tan cerca, eran resistidos por los súper favoritos. Sin embargo, Checoslovaquia resistió hasta llegar a tanda de penales: la primera vez en la que una final de Eurocopa o Mundial de Fútbol había alcanzado dicha instancia.

Los siete primeros tantos desde el punto de pena máxima fueron convertidos. Uli Hoeness, líder emocional de la selección de Alemania, sorprendió a todos al enviar el balón por encima del travesaño. Esto le dio la oportunidad a Antonin Panenka (de pelo largo, bigote y ligeramente corpulento; con comportamiento despreocupado y bohemio) de sellar el triunfo de Checoslovaquia.

Panenka se quedó mirando fijamente a Sepp Meier, el legendario portero alemán, e inició su carrera en línea recta y a toda velocidad. Su lenguaje corporal y abordaje sugerían que dispararía a un lado o hacia el otro: el arquero tendría que adivinar hacia dónde remataría y lanzarse en consecuencia. Al final, no importaba qué lado había elegido; sólo importaba que eligiera un lado porque, en vez de lanzar el balón hacia la izquierda o la derecha, Panenka envió el balón con suavidad por todo el centro de la portería, obligando a un Maier inmóvil a resignarse a ver cómo entraba en el arco.

Fue un momento de despiste. Fue un momento de creatividad poco común. Fue la obra de un genio, y un movimiento que ha sido imitado, de forma tanto brillante como horrible, en años posteriores. -- Marcotti