Liverpool es una de las tres ciudades más importantes del fútbol inglés y una de las más pasionales del mundo. Allí, el fútbol se vive en cada rincón y tiene dos colores: el azul de Everton y el rojo de Liverpool FC. Menos de un kilómetro separa a Goodison Park de Anfield Road, una distancia que se puede recorrer a pie cruzando el Stanley Park. Sin embargo, en ese breve trayecto se divide la identidad de una de las ciudades más futboleras del planeta. El Derby de Merseyside es el clásico más antiguo de la primera división inglesa, una batalla que ha definido el destino de la región desde finales del siglo XIX. Este domingo 19 de abril se vivirá una nueva edición en la Premier League y se podrá ver por Disney+.
El origen del Derby de Merseyside: una disputa por el alquiler
A diferencia de otros clásicos que nacen por fracturas sociales o políticas, el clásico entre Everton y Liverpool nació de un conflicto inmobiliario. Everton, fundado en 1878, jugaba originalmente en Anfield. En 1892, tras una disputa interna por el aumento del alquiler del estadio, una parte de la dirigencia decidió mudarse al otro lado del parque para construir Goodison Park. John Houlding, el dueño de Anfield, se quedó con un estadio vacío y decidió fundar un nuevo club para ocuparlo: Liverpool. Así nació una rivalidad vecinal que dura ya más de 130 años.
Liverpool vs. Everton: ocho décadas de paridad y un quiebre en los 70
Existe un mito moderno que sugiere una superioridad histórica de Anfield, pero los libros de estadística cuentan una historia de equilibrio absoluto durante la mayor parte de la existencia de ambos clubes. Al inicio de la década de 1970, el Derby de Merseyside era un duelo de potencias en igualdad de condiciones: tanto Everton como Liverpool ostentaban 7 títulos de liga cada uno. En aquel momento, ambos miraban desde arriba al resto del país, igualando en palmarés a otros colosos como Arsenal o Manchester United.
Durante 80 años, Liverpool fue la capital indiscutida del fútbol inglés con dos proyectos que caminaban a la par. La gran divergencia comenzó a inicios de los setenta, cuando la hegemonía de Liverpool en Europa y el plano doméstico despegó de forma definitiva. Mientras el equipo rojo iniciaba una cosecha de títulos sin precedentes, Everton entró en un ciclo de irregularidad que solo lograría romper en los ochenta, cuando logró su último título de liga.
Los años ochenta: cuando el fútbol inglés fue propiedad de una sola ciudad
Durante gran parte de la década de 1980, el Derby de Merseyside dejó de ser un clásico regional para convertirse en el partido que decidía el destino de Inglaterra. No había espacio para nadie más: entre 1982 y 1988, todos los títulos de liga terminaron en las vitrinas de Liverpool (4) o Everton (2). Fue una era de superioridad total donde la ciudad monopolizó el éxito, incluyendo el histórico 1985, cuando ambos clubes finalizaron como campeón y subcampeón del torneo, y 1986, cuando repitieron la fórmula sumando además una final de FA Cup disputada entre vecinos.
Aquella rivalidad no se basaba solo en la cercanía, sino en la excelencia táctica. Mientras Everton construía bajo el mando de Howard Kendall un equipo granítico y vertical, capaz de ganar la Recopa de Europa, Liverpool perfeccionaba su juego de posesión y jerarquía internacional. El derbi era, en la práctica, un duelo por la supremacía mundial; cruzar el Stanley Park significaba enfrentar al único rival que realmente podía discutirle el trono al otro. En esos años, la ciudad de Liverpool no solo era el epicentro del fútbol británico, sino la capital indiscutida del fútbol europeo.
Identidad y diferencia: el puerto contra la tradición
Históricamente, la diferencia entre ambos ha sido más sutil que en otros clásicos. Durante décadas, Everton fue conocido como "The School of Science" (la escuela de la ciencia) por su juego técnico y elegante, mientras que Liverpool se asociaba a una eficacia arrolladora y un bloque colectivo indestructible.
Socialmente, ambos clubes comparten la base obrera y portuaria de la ciudad. Es común ver familias divididas donde el padre es de Everton y el hijo de Liverpool, lo que durante años le valió el apodo de "derbi amistoso". Sin embargo, esa etiqueta ha desaparecido en el césped: es el partido que más expulsados ha registrado en la historia de la liga, reflejando una tensión competitiva que no entiende de lazos de sangre.
Everton vs Liverpool, el "Friendly Derby": la rivalidad que comparte el ADN
El Derby de Merseyside se ganó el apodo de "el clásico amistoso", algo que no suele ser común en los clásicos regionales. Esta etiqueta no nació de una falta de intensidad en el campo, sino de la composición sociológica de las tribunas. En Liverpool, la división entre el color rojo y el azul no sigue líneas geográficas ni religiosas; es una elección puramente personal que suele partir a las familias por la mitad. Durante décadas, fue el único derbi de Inglaterra donde no existía la segregación de hinchadas, permitiendo que padres de Everton e hijos de Liverpool compartieran el mismo escalón de la grada vistiendo sus colores con naturalidad.
Esa fraternidad alcanzó su punto máximo en momentos de tragedia. Tras los sucesos de Hillsborough en 1989, la ciudad respondió con una unión inquebrantable: una cadena humana de bufandas rojas y azules unió Anfield con Goodison Park a través de Stanley Park, demostrando que la identidad local prevalecía sobre cualquier resultado. Aunque en el césped la agresividad es la norma —siendo el duelo con más expulsiones en la historia de la Premier League—, fuera de él se mantiene un respeto cimentado en la clase obrera y el orgullo portuario. Ganar es vital, pero en Merseyside, el rival nunca es un enemigo, sino un vecino con el que se comparte el mismo código de vida.
El historial del clásico Everton vs Liverpool
Aquí sí se ve una gran diferencia en favor del equipo rojo. En total, disputaron 247 partidos, con 101 triunfos de Liverpool, 78 empates y 68 victorias de Everton. En la era Premier League se vio la mayor diferencia: 30 triunfos del cuadro de Anfield Road contra 11 del de Goodison Park.
