¿Liverpool debería despedir a Slot? Los argumentos a favor y en contra

Y así, el ciclo vuelve a comenzar. Apenas había sonado el pitazo final en Old Trafford el domingo por la tarde cuando en las redes sociales se puso en marcha otra autopsia más de los problemas de Liverpool.

Teniendo en cuenta que la última derrota del club —un 3-2 frente a Manchester United— fue la número 19 de la temporada en todas las competiciones, a esta altura se trata de una danza ya conocida. El análisis forense de cada tropiezo suele arrojar los mismos puntos de discusión: delanteros sin gol, un mediocampo lento y una defensa desarticulada, todos factores que contribuyen a una defensa del título de la Premier League profundamente decepcionante.

Pero si bien la combinación de varios problemas ha dado forma a esta campaña convulsionada, es el entrenador Arne Slot quien, la mayoría de las veces, aparece señalado como el principal villano.

“¿Cómo pueden quienes lo apoyan seguir defendiéndolo?”, preguntó una cuenta prominente de hinchas de Liverpool a sus 144.000 seguidores en X, junto con un listado de las estadísticas más condenatorias de la temporada.

Perder dos veces en la liga ante el eterno rival United por primera vez en una década es uno de los cargos, al igual que haber sufrido dos derrotas en la máxima categoría ante Manchester City por primera vez desde la temporada 1936-37.

Para Slot, los hechos fríos y duros no ofrecen una lectura agradable, aunque la publicación citada no menciona que condujo a Liverpool al título de la Premier League la temporada pasada, ni destaca ninguno de los atenuantes —que han sido muchos— de la campaña turbulenta de los Reds.

Ambos factores resonarán en los propietarios, Fenway Sports Group (FSG), que han mantenido su respaldo a Slot a lo largo de los numerosos obstáculos de los últimos nueve meses y quisieran darle la oportunidad de demostrar que sigue siendo el hombre indicado para liderar a Liverpool en el futuro.

Pero con cada mal resultado —y cada actuación tambaleante correspondiente— alimentando un creciente descontento en la hinchada, ¿están en lo cierto los responsables de la toma de decisiones en Liverpool al insistir con el neerlandés más allá de esta temporada?

ESPN analiza los argumentos a favor y en contra de la continuidad de Slot en su cargo.

A FAVOR: Slot es campeón de liga

El argumento más contundente para que Slot continúe como entrenador de Liverpool es bastante simple: ganó la Premier League la temporada pasada. Con las especulaciones sobre el futuro del técnico de City, Pep Guardiola, ganando fuerza, existe la posibilidad de que Slot sea el único entrenador campeón de la Premier League que quede en la división cuando la temporada 2026-27 comience en agosto.

Si bien los detractores de Slot, incluidos algunos dentro de su propia hinchada, pueden intentar minimizar la magnitud de ese logro, ganar el título no es nada sencillo. Liverpool solo lo ha conseguido dos veces en los últimos 36 años, y el hecho de que Arsenal haya tenido dificultades para sacarse de encima a City en la lucha por el trofeo de esta temporada —tras terminar segundo en cada una de las últimas tres campañas— es prueba de lo difícil que resulta cruzar la línea final.

Quienes desestiman la conquista más reciente del título por parte de Liverpool pueden argumentar que los Reds apenas sumaron 84 puntos —el total más bajo para un campeón desde los 81 de Leicester City en 2015-16—, pero tenían el campeonato asegurado con cuatro fechas de antelación. ¿No podrían haber acumulado un puntaje mayor de no haber levantado el pie del acelerador en esos partidos finales?

El argumento de que Slot ganó el título con el equipo de Jürgen Klopp tampoco resiste un análisis riguroso, dado que el consenso general era que Liverpool estaba destinado a un declive inmediato tras la salida de Klopp en el verano de 2024.

La temporada pasada, Slot demostró ser capaz de sacar lo mejor de varios jugadores que habían perdido protagonismo con su antecesor —como Ryan Gravenberch, Ibrahima Konaté y Cody Gakpo— en el camino hacia el título. Incluso Mohamed Salah, cuya brillantez individual contribuyó enormemente al éxito de los Reds, describió recientemente la temporada pasada como la mejor suya en el club, y su agente, Ramy Abas Issa, el año pasado recurrió a las redes sociales para calificar a Slot como “excelente en su trabajo”.

Aunque el neerlandés no ha logrado llevar a su plantel a niveles similares esta campaña, su historial en el desarrollo de jugadores es, en líneas generales, muy bueno.

EN CONTRA: La defensa del título ha sido desastrosa

De nuevo, se trata de un argumento bastante directo: Liverpool ha perdido 18 partidos en todas las competiciones esta temporada.

Incluso con todo el contexto adicional, es una cifra impactante para un equipo que ganó el título por 10 puntos de diferencia la temporada pasada y que en algunos sectores era señalado como candidato a repetir un dominio similar.

Es la mayor cantidad de derrotas de Liverpool en una sola campaña desde 2014-15, tras la cual FSG respaldó al entrenador Brendan Rodgers, solo para despedirlo dos meses después, cuando el rendimiento no mejoró. Las inevitables similitudes con los últimos días de la era Rodgers no ayudan en nada a la causa de Slot.

Si bien históricamente Liverpool no suele actuar con precipitación a la hora de contratar o despedir entrenadores, existe un precedente en la Premier League de técnicos que fueron cesados poco después de ganar el título.

Claudio Ranieri fue despedido en 2016-17, apenas nueve meses después de su improbable conquista con Leicester, candidato al descenso, mientras que tanto Jose Mourinho como Roberto Mancini fueron echados de Chelsea y Manchester City, respectivamente, tras no haber construido defensas convincentes del campeonato.

También cabe destacar que, antes de esta temporada, Slot nunca había perdido dos partidos de liga consecutivos en su carrera como entrenador. Si bien eso habla de sus éxitos en otros contextos, también significa que nunca se había encontrado en una situación como esta, con una presión enorme para revertir la tendencia.

Los distintos entrenadores tienen distintas especialidades, y Slot todavía no ha demostrado ser el tipo de técnico capaz de cambiar el rumbo cuando las cosas vienen mal.

A FAVOR: Slot puede señalar muchos atenuantes

Cuando se difundieron las alineaciones en Old Trafford el domingo, hubo un ausente llamativo. Alexander Isak había recordado a todos su calidad con un gol intuitivo ante Crystal Palace el fin de semana anterior, pero no viajó a Manchester debido a una molestia menor en la ingle sufrida en un entrenamiento.

Refleja lo turbulenta que ha sido la temporada de debut del sueco en Anfield que bastaran apenas ocho días para que un raro destello de optimismo se extinguiera de manera contundente. Isak ha tenido problemas tanto de forma como de estado físico desde su traspaso récord desde Newcastle United el verano pasado, y recién había regresado en abril tras casi cuatro meses de baja por una fractura de peroné.

Su ausencia ante United quizá no se habría sentido tanto si otro refuerzo del verano, Hugo Ekitike, no hubiera estado también fuera por una lesión en el tendón de Aquiles que se espera lo mantenga al margen durante al menos nueve meses, mientras que Salah aún se recupera del problema muscular que sufrió contra Palace.

En el otro extremo del campo, las lesiones tanto de Alisson Becker como de Giorgi Mamardashvili le dieron la titularidad al tercer arquero, Freddie Woodman, mientras que el mediocampista Curtis Jones ocupó el lateral derecho.

De manera comprensible, se ha hablado mucho del gasto de 450 millones de libras de Liverpool en el mercado de pases del verano pasado, pero el hecho de que los tres fichajes principales —Isak, Ekitike y Florian Wirtz— solo hayan compartido el campo 119 minutos esta temporada ilustra la persistente mala fortuna de los Reds con las lesiones.

Como entrenador, la última palabra en materia de incorporaciones no recae en Slot y, por lo tanto, no puede ser considerado el principal responsable de las carencias evidentes del plantel, en particular por las bandas tras la salida de Luis Díaz a Bayern Munich el verano pasado.

Con Liverpool buscando cubrir algunos de esos huecos en el próximo mercado, existe un escenario en el que Slot pueda tener éxito la próxima temporada con un plantel más equilibrado.

Más allá de lo futbolístico, el mayor atenuante de las dificultades de esta temporada es la tragedia insondable del verano pasado, cuando el delantero Diogo Jota murió en un accidente automovilístico en julio junto a su hermano, André Silva.

El impacto de la pérdida de Jota es incalculable y de ningún modo exime a Slot ni a sus jugadores de algunas actuaciones calamitosas de esta campaña. Slot siempre ha sido rápido en señalar, con razón, que la pérdida de Jota será sentida de manera más profunda por su familia, pero en una temporada en la que las fragilidades psicológicas de Liverpool han sido cuestionadas con frecuencia, sería deshonesto sugerir que la tragedia no ha afectado en absoluto al neerlandés y a su plantel.

EN CONTRA: Liverpool no aprende de sus errores

La definición de locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes, o eso dice el refrán. Ciertamente, Liverpool ha caído repetidamente en la misma trampa esta temporada, con problemas conocidos que reaparecen con demasiada frecuencia.

Slot ha hablado en semanas recientes sobre el progreso logrado a lo largo de la campaña y el futuro prometedor que le espera a su equipo. Sin embargo, esa afirmación no termina de coincidir con la realidad.

Ante United el domingo, Liverpool por momentos se vio tan ingenuo, confundido tácticamente y mal preparado como en el partido de ida en Anfield en octubre, que los Reds perdieron 2-1.

Era evidente que United buscaría empezar fuerte en Old Trafford y tratar de explotar las debilidades de Liverpool en la defensa de las pelotas paradas y en las transiciones. Resulta alarmante, entonces, que el equipo de Slot pareciera no tener ninguna estrategia para contrarrestar ese plan de juego durante un inicio caótico, en el que concedió dos goles en el lapso de 14 minutos por ambas vías.

Es imposible definir la identidad actual de Liverpool sin describir simplemente a un equipo que de manera constante rinde menos que la suma de sus partes.

La derrota ante United implica que los Reds solo han sumado dos puntos de 24 posibles como visitantes frente a equipos de la mitad superior de la tabla. Tal vez a los hinchas les resultaría más fácil aceptar resultados tan pobres si hubiera señales de que el equipo de Slot aprende de sus errores, pero hasta ahora ha habido muy pocos motivos para el optimismo.

A FAVOR: La paciencia a veces es una virtud

Cuando Chelsea venció a Wolves en febrero, Liam Rosenior se convirtió apenas en el segundo entrenador inglés en la historia en ganar sus primeros cuatro partidos de Premier League al mando. Los beneficios de aportar una mirada fresca a un equipo con bajo rendimiento eran evidentes… hasta que dejaron de serlo.

En abril, Rosenior había recibido la notificación de su despido, a menos de cuatro meses de haber firmado un contrato de cinco años y medio, tras encadenar cinco derrotas consecutivas en la liga. La situación de Chelsea da sustento a la idea de que los cambios de entrenador no siempre garantizan un éxito sostenido.

Si bien Michael Carrick ha hecho un trabajo excelente en Old Trafford desde que asumió —con 10 victorias en 14 partidos—, United conoce bien las dificultades de reemplazar a un técnico icónico, tras haber pasado por seis entrenadores permanentes en los 13 años posteriores a la salida de Sir Alex Ferguson.

Si se vuelve a la temporada 2021-22, Mikel Arteta —quien esta campaña podría llevar a Arsenal a un doblete histórico— se encontró bajo una intensa presión tras comenzar el curso con tres derrotas consecutivas, mientras que Klopp necesitó hasta su cuarta temporada al mando para que Liverpool compitiera de manera convincente por el título.

En ambos casos, la perseverancia resultó ser el camino correcto. Con Slot camino a acompañar el título de la Premier League de la temporada pasada con una clasificación a la Champions League en las próximas semanas, podría argumentarse que al menos merece la oportunidad de cumplir el último año de su contrato en Anfield.

EN CONTRA: No es Klopp… ni Xabi Alonso

Como entrenador, Slot tiene poder para influir en muchas cosas en Liverpool. Lamentablemente para él, la variable que no puede controlar es, quizás, la que más complica su tarea.

Dicho de manera simple, no es Jürgen Klopp. Su antecesor fijó una vara imposible de alcanzar durante sus nueve años en el banco, no solo en términos de resultados, sino también en la relación que construyó con los hinchas.

Frontal y carismático como pocos, el superpoder de Klopp era su capacidad para unir a la hinchada en tiempos de adversidad, un don que, a su vez, le valía indulgencia cuando las cosas se ponían difíciles.

Slot fue elogiado por su perfil más bajo cuando Liverpool tuvo éxito la temporada pasada, pero a ojos de algunos su conexión emocional con los hinchas carece de la profundidad suficiente como para inspirar ahora una lealtad inquebrantable. Que el neerlandés haya bromeado la semana pasada con los periodistas en el centro de entrenamiento AXA preguntando si también debía ser considerado responsable del cierre del estrecho de Ormuz es indicativo de las críticas extremas —y en algunos casos, virulentas— que ha recibido esta temporada.

Ha habido mucho debate externo sobre el lugar de Slot dentro del vestuario, alimentado en gran medida por la incendiaria entrevista de Salah en diciembre, en la que admitió un quiebre en su relación con el entrenador. Es pertinente señalar que Salah también tuvo reparos con Klopp al final de su ciclo —lo que derivó en un estallido célebre al borde del campo ante West Ham United—, pero nunca se sintió con la libertad de expresarlos públicamente, quizá disuadido por la certeza de que era una batalla que no ganaría.

Pero si Klopp es un fantasma del pasado de Liverpool, es el regreso de Xabi Alonso al mercado de entrenadores lo que más ha perseguido a Slot en los últimos meses. El favorito de los hinchas para reemplazar a Klopp en 2024, los lazos emocionales de Alonso con Liverpool —tras haber ganado la UEFA Champions League como jugador en 2005— lo convertirían en una designación enormemente popular, con algunos hinchas presentes en los estadios incluso cantando su nombre tras la derrota ante Manchester City en la FA Cup en el Etihad el mes pasado.

En definitiva, el fútbol moderno deja poco espacio para los matices y mucho para la exageración. Todo entrenador está preso de sus resultados más recientes, caminando por una cuerda floja permanente entre el fraude y el genio.

El currículum de Slot indica que se encuentra mucho más cerca de este último grupo que del primero, aunque eso no significa que su continuidad no deba ser cuestionada. Ha perdido apoyos a lo largo de esta campaña tortuosa y, aunque la próxima temporada podría ofrecer un borrón y cuenta nueva, el riesgo de que el clima se vuelva tóxico sigue latente.

Por ejemplo, ¿qué ocurriría si Liverpool, como en la primera temporada de Slot, pierde de local ante Nottingham Forest en la cuarta fecha? ¿Estarían los hinchas dispuestos a darle la misma indulgencia que se le concedió en los primeros meses de su etapa en Anfield? Parece poco probable.

Por supuesto, la decisión final no está en manos de los hinchas, sino del director deportivo Richard Hughes y sus superiores. Hasta ahora, han demostrado estar dispuestos a darle a Slot una oportunidad justa.

Pero con las probabilidades en contra del entrenador de Liverpool, ahora deben considerar si la decisión justa es también la correcta.