Por mucho esfuerzo que se haga para frenarlo, el tiempo avanza y, como alguna vez dictaminó el inmortal Julio Grondona, todo pasa. Que lo cuenten si no en Manchester City, donde habían establecido una relación con Pep Guardiola que parecía destinada a durar hasta que la muerte los separara, como bien comentó el catalán en su despedida: "Nada es eterno. Lo que sí será eterno es el sentimiento, la gente, los recuerdos, el amor que siento por mi Manchester City". Y ahí están los Ciudadanos, un poco desconcertados ante el nuevo escenario y tratando de acomodarse a una realidad que por tanto tiempo fue inimaginable. Con un entrenador diferente aunque -picardía del destino- se parezca bastante físicamente a Pep. Esa similitud es un buen auspicio para el italiano Enzo Maresca, que de todos modos deberá trabajar mucho para lograr que lo acepten tanto como lo hicieron con su antecesor.
"Alguien me preguntó si era imposible sucederlo. Puede ser, aunque al mismo tiempo es un privilegio: estamos hablando del mejor entrenador del mundo de los últimos 15 o 20 años", declaró Maresca en un intercambio con periodistas durante la gira por Asia en la pretemporada del City. Lejos de ese espíritu levemente optimista, la primera prueba importante que tuvo que afrontar terminó en un tropezón. El 0-3 por la Community Shield ante Arsenal, último campeón de la Premier, marcó el nivel de dificultad con el que se encontrará el nuevo ocupante del banco de suplentes del City. Y, sobre todo, lo mucho que falta para rearmar un equipo con el que otra vez la obligación será pelear en todos los frentes.
Tal vez Maresca pueda en este inicio, como le pasará seguramente en otros casos, inspirarse en el ejemplo de Pep. Porque aunque hoy muchos no lo recuerden, al catalán no le fue sencillo hacer pie luego de su llegada desde Bayern Munich, al punto de que en su debut en la Premier (2016/17) terminó tercero y completó la que fue su primera temporada sin lograr títulos como entrenador. Los oportunistas y los que querían verlo fracasar aseguraron que se había demostrado que su receta no iba a funcionar en Inglaterra. Necesitaba tiempo, tanto como quizás lo precise ahora Maresca.
De Guardiola a Maresca, parecidos pero diferentes
Manchester City eligió traer a Maresca desde Chelsea para preservar la identidad que forjó Guardiola en el equipo. Y resulta difícil pensar en alguien más apropiado para cuidar ese legado: uno de los primeros trabajos del italiano fue en la Sub-23 del club entre 2020 y 2021, y en 2022 regresó ya para trabajar como asistente de Guardiola. Ocupó durante un año ese cargo hasta que se marchó a Leicester City, donde consiguió en la primera temporada el que hasta ahora, como cabeza de un cuerpo técnico, es uno de los mayores logros de su carrera: el primer puesto en el durísimo Championship y el ascenso a la Premier League.
Pero ningún entrenador es igual a otro, por muchas ideas en común que puedan tener. Ya en los primeros días de la era Maresca, los jugadores de Manchester City empezaron a notar algunos cambios a la hora de plantar el equipo, en la que parece que el esquema no saldrá de los tradicionales 4-3-3 o 4-2-3-1. “Sabemos que trabajaron juntos y aprendió muchas cosas de Pep, pero hay una gran diferencia en la estructura táctica. La de ahora está muy firme, sin grandes variantes. Y esa es la mayor diferencia, porque con Pep solíamos modificar muchas cosas, como jugar a veces con dos centrales y a veces con tres”, precisó el español Nico González.
Más allá de lo que ocurra dentro del campo, también asoma un perfil levemente distinto para el plantel. Con un técnico más orientado a la formación de jugadores que Guardiola, se puede esperar a un equipo más joven y con mayores posibilidades a la hora de ejercer la presión alta sobre el rival, aspecto fundamental para defender lo más lejos posible del arquero. Así la aplicaba el Chelsea de Maresca, con un ejemplo sublime en la final del Mundial de Clubes de 2025, en la que borró del campo de juego a PSG y le ganó 3-0. Una herramienta que usaba también el City de Pep y que, es de prever, tendrá continuidad en esta nueva etapa aunque con sangre más fresca.
Manchester City, un plantel patas arriba
El espíritu que viene para Manchester City parece apuntar menos a la política de incorporaciones ruidosas de jugadores ya probados y más al desarrollo de juveniles, o al menos de futbolistas que todavía están terminando de moldear su estilo. En ese sentido Maresca, nueve años menor que Pep, parece más adecuado para el tiempo nuevo que viene.
Esa renovación ya se dio en los hechos con la partida de referentes de mucho peso en los últimos años del club. Más allá de nombres muy relevantes como el portugués Bernardo Silva, que partió hacia Real Madrid, el inglés John Stones (Inter) y los neerlandeses Tijjani Reijnders (Al-Qadsiah) y Nathan Aké (Fenerbahce), una de las salidas simboliza como ninguna el cambio de era: la de Rodri a Barcelona. No sólo por tratarse del pilar de la España campeona del Mundial, elegido como mejor jugador de ese torneo, sino porque fue durante estos años un emblema del guardiolismo dentro del campo de juego. Tanto que hasta fue un gol suyo -justamente él, que no marca tan habitualmente- el que le dio en 2023 ante Inter la anhelada Champions, el título más importante de toda la era de Pep en el club. Ahora el City y Rodri -¿y el guardiolismo?- seguirán por caminos diferentes.
Las desvinculaciones tienen un detalle en común: se trata en todos los casos de jugadores de alrededor de 30 años. En el camino inverso, las incorporaciones apuntaron a un perfil de jugador joven, incluida una que, como para no perder del todo la sintonía con años anteriores, se metió entre las más rutilantes del mercado de pases en la Premier: la de Elliot Anderson, protagonista junto a Declan Rice del doble 5 que empujó desde el mediocampo a la Inglaterra que se subió al podio en el Mundial. Costó 158 millones de dólares y fue el pase récord para un inglés a la vez que una inversión, porque se trata de un futbolista de 23 años.
A él se sumó la compra a Lille, en cerca de 111 millones de dolares, de otra enorme promesa como Ayyoub Bouaddi, de tan sólo 18 años y fundamental en el Marruecos que llegó hasta cuartos en la Copa del Mundo. Será más energía para ese mediocampo intenso que pretende Maresca.
También sobresale como apuesta a futuro el extremo británico Jeremy Monga, con 17 años recién cumplidos, llegado desde Leicester por algo menos de 14 millones de dólares. La misma idea aplica para el francés Mathys Detourbet (19), comprado al Troyes por US$ 29 millones aunque luego cedido a Mónaco. Y como no todo es el mediano o largo plazo, también llegó el argentino dos veces mundialista Gerónimo Rulli para cuidar las espaldas de Donnarumma en el arco.
Lo que sigue para el Manchester City de Maresca
Por mucha renovación que haya habido, Maresca sigue contando con un equipo de estrellas que permite soñar. Erling Haaland, Jeremy Doku, Phil Foden, Antoine Semenyo, Josko Gvardiol, Ruben Días y Gigi Donnarumma son una multinacional de talento que además sabe lo que es jugar para un candidato natural a pelear todo como Manchester City.
Con ese momento especial del plantel tendrá que lidiar Maresca, a quien le toca este desafío a los 46 años, edad muy similar a los 45 que tenía Guardiola cuando se hizo cargo del City. A esa similitud se opone una diferencia sustancial. Pep en aquel entonces ya había dirigido a Barcelona y Bayern Munich. Llevaba ganadas seis de las siete ligas que había disputado con sus equipos en Primera División (además de una en Tercera con Barcelona B). Por si fuera poco, tenía dos títulos de Champions, en 2009 y 2011, en el equipo catalán.
Es probable que Maresca se conforme con conseguir, en esta primera etapa, una porción de lo mucho que logró su laureado antecesor. Mientras tanto en Manchester City, entre la curiosidad y el temor por lo nuevo, esperan conocer el sabor de este nuevo tiempo sin el que para muchos es el mejor entrenador del mundo.
