La pandemia genera un nuevo problema para la Copa de la Liga inglesa

El partido de Copa de la Liga de este martes entre el Tottenham Hotspur y el Leyton Orient fue suspendido por varios positivos en coronavirus en el club de Cuarta división.

Esto ha sido un inconveniente importante para mucha gente, no solo para los espabilados que, aprovechando que era un partido a puerta cerrada, alquilaron una de las habitaciones contiguas al pequeño estadio del Leyton, Brisbane Road, para poder ver el encuentro desde las ventanas.

Esta ristra de positivos ha abierto un dilema en Inglaterra sobre la obligatoriedad o no de que los clubes de la EFL (las divisiones menores del fútbol inglés) hagan el test a los jugadores.

La Premier League, como empresa privada, se los suministra a los clubes, pero el problema surge en estas categorías donde ni las autoridades ni, por supuesto, los clubes tiene el capital económico para afrontar el coste de hacer pruebas a todos los jugadores y empleados una vez a la semana.

Como gesto de buena voluntad, el Tottenham se ofreció a pagarle los test al modesto Leyton, ya que ellos, como preparación para este partido copero, probablemente uno de los más importantes de la temporada para este equipo de League Two, solo se podía permitir hacer un cuestionario médico cada mañana a sus jugadores.

Como consecuencia, el partido de este martes fue suspendido apenas unas horas antes de que comenzase.

"No nos pueden sancionar por esto", expuso en la BBC Mart Tavis, presidente del Leyton.

"Deberían incentivarnos a que nos hagamos el test, especialmente cuando los clubes de la Premier League, con los recursos que tienen, dan la oportunidad de que todos los jugadores se sometan a ello", apuntó

De momento, se baraja la posibilidad de que el partido se dispute en otra fecha, en lugar de dar directamente el pase al Tottenham. El problema surge porque la siguiente ronda de la competición se disputa ya la semana que viene y el Tottenham tiene un partido de clasificación para la Europa League este jueves y, si lo supera, otro en siete días.

Si José Mourinho se quejaba del apretado calendario de comienzo de temporada hace unos días, alegando que sus jugadores aún no están en forma para aguantar tal esfuerzo, esta suspensión no habrá hecho sino caldear aún más sus ánimos.

Esta situación abre una incógnita en la Premier League y en sus clubes por el miedo a que los equipos fuera de la máxima división puedan tener positivos en sus filas. La EFL, en conjunción con el resto de organismos, ha empezado a trabajar en una solución, que puede incluir la financiación de los grandes clubes para evitar más situaciones de este estilo.