Uno de los históricos del Necaxa considera que el equipo dio pasos hacia atrás y no ha podido encontrar el camino del éxito.
MÉXICO -- Ivo Basay, uno de los históricos en los 100 años del Necaxa, fue parte del equipo de la década que lo ganó todo en los 90. Esos Rayos obtuvieron títulos de todos los tamaños, siempre con un plantel de figuras, una directiva que luchó por tener planteles de lujo y un propietario que siempre respaldó al club, haciendo sentir importantes a los jugadores, “y si no fuimos los más consentidos, estuvimos a la par con el América”, afirma el ex delantero chileno.
En charla con ESPN, Ivo Basay afirma desde Chile que no sabe por qué el Necaxa no continuó con pasos ascendentes tras el éxito de los 90 y, al contrario, dio pasos atrás con varios descensos sin volver a encontrar el camino del éxito.
“Son dueños distintos, etapas diferentes. Son épocas que prácticamente son inigualables, no comparables a ningún otro proceso de la historia del club. Lo que sí es que uno siempre espera ver al Necaxa metido arriba, disputando cosas importantes; pero creo que la década de los 90 queda en la historia y es difícil de alcanzar. Es muy difícil repetir una cantidad de jugadores y con tantos seleccionados mexicano y todos los extranjeros seleccionados también. Es muy difícil que se repita un fenómeno como el de Necaxa en cualquier equipo; por algo consiguió todo y se volvió el mejor de la esa década”, agrega Ivo Basay.
Recalca Ivo Basay que todos los elementos se conjuntaron para hacer historia: “Primero que nada, la disposición absoluta de la parte directiva, en este caso Televisa, encabezada por mucha gente como Jorge Romo, Andrés Díaz Sayas, Enrique Borja. Tuvimos técnicos importantes como Roberto Saporiti y luego vino Manolo Lapuente que era técnico de primer nivel”.
Luego mencionó a compañeros como Sergio ‘Ratón’ Zárate que venía de Alemania, Luis Hernández de Monterrey, Alberto García Aspe de Pumas “y muchas más figuras como ‘Chema’ Higareda, enorme. El apoyo incondicional que tuvimos de la empresa para que el equipo se convirtiera, con todo el presupuesto que metieron para hacer un equipo competitivo que realmente peleara el título contra cualquier equipo supuestamente grande en su momento”.
Dice sin dudarlo que en ese tiempo Necaxa era grande en historia y se mencionaba a los 11 hermanos, “pero en títulos todavía le faltaba” y asegura que los dueños del club mantenía un plantel siempre de jugadores estelares “por lo menos durante los cinco años que me tocó a mí y cada año sumando refuerzos. No se vendieron jugadores, simplemente fueron reforzando en puestos extranjeros con jugadores importantes. Y se dio ese fenómeno difícil de repetir”.
Añade Ivo Basay que “no nos podemos quejar: la empresa nos dio todas las posibilidades habidas y por haber para poder competir sin ningún problema y ser un equipo que logró todo en un año: título de liga, de Copa, de la Concacaf y de Campeón de Campeones, y luego más títulos de liga. Fue un fenómeno muy raro, pues no siempre se consigue algo así”.
Había conflictos por ganar, no por lucha de egos
A pregunta expresa, Ivo Basay asegura que si bien América siempre fue el más importante de los clubes de la cadena televisiva, al Necaxa en esos años exitosos gozaron el mismo trato en cuanto a refuerzos y sueldos.
“No sé si fue tan consentido América en ese tiempo. No sé si ese año de logros fuimos más consentidos, pero sí estábamos a la par con América. Eso para mí es un detalle fundamental: el esfuerzo que hicieron la directiva por darle también al Necaxa y a su gente la posibilidad de ser protagonista absoluto de los campeonatos. Nosotros lo fuimos; la temporada anterior a que ganamos todo jugamos muy bien, éramos el equipo más goleador, el superlíder, pero no tuvimos la oportunidad de coronarnos. Nosotros también fuimos de la gente de Televisa”, subraya Ivo Basay.
Cuenta que pese a que todos eran figuras con personalidad ganadora, nunca hubo lucha de egos, aunque recuerda que “se dieron disputas fuertes dentro del camarín, dentro de la cancha, conflictos, pero todo en pos de un objetivo que era ganar”.
Y ahonda en el tema: “Todos éramos de carácter fuerte; si un entrenamiento salía mal terminábamos, perdón, a las p*teadas todos, y se agarraban todos; eso era lo que tenía que pasar. Un equipo sin eso no tiene alma, no tiene corazón. Eso hizo que se fortaleciera el grupo, no por peleas de egos o por otras cuestiones”, explicó.
Eran 18 hermanos
Parafraseando a los históricos que los precedieron comenta que “terminamos siendo no 11 hermanos, sino 18 hermanos. Algo muy importante de aquel equipo exitoso es que hoy mantenemos comunicación a través de un chat. Todos estamos al tanto de lo que pasa cada uno, de la familia, del cumpleaños. Hasta hoy tenemos los mismos bellos recuerdos y el cariño con cada uno de los que hablamos. Eso demuestra que dentro de la cancha y fuera de la cancha se formó un grupo excepcional”.
Tiene claro Ivo Basay que la temporada de los cuatro títulos a mediados de los 90 “debe ser el año más lindo que me tocó vivir en mi carrera de futbolista, a pesar de haber salido campeón en otros lados y haber salido también goleador. Ese Necaxa queda en el alma de todos los que tuvimos la posibilidad de ser partícipes de estos logros”.
Termina la plática con Ivo Basay de esta manera: “Nunca estuvo en mi cabeza irme del Necaxa a otro equipo mexicano, así fuera América. El día que dije: ‘basta, me voy’, fue porque ya no me quedaba un trofeo por ganar a nivel individual y a nivel colectivo. Había ganado todo lo que se podía ganar. Y a los 28, 29 años regresé a Chile para jugar en Colo Colo, uno de los clubes al que yo quería no para terminar, sino llegar bien a jugar. Gané tres títulos seguidos de liga, una Copa de Chile, una Supercopa y jugué dos semifinales de Libertadores. También se dio todo como yo quería”.
Por último, confiesa que los años más lindos de su carrera fueron en México, jugando para el Necaxa. Considera a México su segunda casa porque siempre recibió un gran trato de la gente, así como por el reconocimiento que necaxistas y aficionados de otros equipos le prodigan cuando viene al país. “Mi cariño es enorme con todo el pueblo mexicano”.
