México: ¿Qué pasó con los campeones Sub-17 que no debutaron?

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Selección Mexicana Sub17 2005, la generación sin límites (3:27)

El proyecto de Jesús Ramírez que transformó y marcó un antes y un después al futbol mexicano. (3:27)

Sólo cuatro de los 21 campeones del Mundo Sub-17 no debutaron en Primera División, pero a 20 años de Perú, Pedro Valverde y Cristian Flores comparten con ESPN la trascendencia del título


La Selección Mexicana Sub-17 campeona en Perú 2005 comenzó a fraguarse dos años antes, con una labor de visoría que incluyó visitar los 32 estados de la República Mexicana. Jesús Ramírez conformó 32 selecciones nacionales, una en cada estado; después, redujo al equipo en cuatro conjuntos y finalmente 21 jugadores formaron parte de la lista final para la Copa del Mundo.

"El jugar bien no te alcanza, yo ya lo he comprobado. El filtro se va haciendo diferente. El que puso más de lo que tenía que poner en la parte personal, te lleva a un desarrollo. Por eso digo que es una historia hermosa, porque no solo es entrenar y jugar", dice el entrenador campeón del Mundo Sub-17.

Pedro Valverde fue el ‘camaleón’ de Jesús Ramírez. El canterano de Cruz Azul jugó tres posiciones diferentes, tocó el cielo a temprana edad, pero tardó en poner los pies en la tierra y se retiró prematuramente sin debutar en Liga MX, al igual que Cristian Flores, Sergio Arias, Heriberto Beltrán y Mario Gallegos, campeones Sub-17 en Perú.

A 20 años de ese capítulo histórico, Pedro Valverde tiene una empresa de transporte, en la que ha sido víctima de la delincuencia, aunque anhela volver al balompié como entrenador. En tanto, Cristian Flores se abre paso como entrenador en El Salvador.

Pedro Valverde: Creímos que ya habíamos logrado todo... y no

Pedro Valverde se forjó en las fuerzas básicas Cruz Azul como lateral derecho, pero en el Mundial Sub-17 del 2005 fue un jugador clave para Jesús Ramírez, quien también lo colocó como carrilero por izquierda y cerró aquel episodio histórico en el futbol mexicano como central por izquierda, tras ingresar por Héctor Moreno en los últimos 15 minutos de la final ante Brasil, momento que marcó la vida del ahora ex futbolista de 37 años.

“Creímos que ya habíamos logrado todo y no, realmente era principio de todo. Yo creo que realmente eso fue lo que nos hizo un poquito más de falta, estabilidad emocional para aguantar todo ese tipo de cosas nuevas”, recuerda Pedro Valverde en entrevista para ESPN.

La vida de Pedro Valverde cambió ese 2 de octubre del 2005. De inmediato fue removido al primer equipo de Cruz Azul, algo que no había vivido, incluso se perdió parte de las celebraciones en México porque tuvo que viajar con la plantilla estelar de la Máquina a Estados Unidos.

“(El campeonato) te da un plus, te da que te vean diferente, es un extra que nos ayudó bastante a cortar esos tiempos de los llamados procesos”, señala.

Pedro Valverde, ya cerca del primer equipo, vivió los debuts de César Villaluz y Edgar Andrade, los otros canteranos de Cruz Azul campeones en el 2005, pero también vio pasar el tiempo sin que se le presentará la oportunidad de jugar en el máximo circuito, misma que no llegó.

“Me faltó realmente poner un poquito más los pies en la tierra. A los 17 años que te llegue todo de un golpe, es complicado, siento que no tenía la madurez para tener los pies en la tierra en ese momento”, menciona el ex defensor.

El campeonato del mundo es lo mejor que le ha pasado a Pedro Valverde, pero el ahora ex jugador acepta que perdió hambre, que dejó de entrenar al cien por ciento y que se descuidó físicamente, situación que lo rezagó de la competencia que tenía con otros canteranos o jugadores de Cruz Azul.

“Ya uno se da cuenta realmente hasta que estás fuera o hasta que ya no te toman en cuenta, hasta que vas perdiendo esas oportunidades que eran tuyas, entonces es complicado ese golpe de realidad, pero bueno, lo vivido, las experiencias, no lo cambias por nada. Yo me di cuenta, pero ya no podía competir, por más que ya había aterrizado, ya la competencia me había rebasado”.

El campeón del Mundo que ahora es transportista

Pedro Valverde decidió colgar los botines en el 2014, a los 26 años, después de pasar dos años por las filas de Delfines del Carmen. Estudió en la Escuela Nacional de Directores Técnicos (ENDIT) la carrera de entrenador para seguir ligado al futbol, pero también cursó la licenciatura de administración de empresas, misma de la que se apoya actualmente en el negocio de transportes que montó junto con su hermano.

“También es complicado, como están las cosas en México. Tener tu propio negocio, y más en el negocio del transporte, que es pesado, es complicado, y es desgastante también”.

Hace 20 años, Pedro Valverde dormía con el sueño de ser campeón del mundo, pero ahora las noches son diferentes, se desvela por la preocupación de saber si los chóferes que manejan la flotilla de la empresa llegan con bien a su destino, pues ya ha sido víctima de la delincuencia.

“Ya nos tocó una mala experiencia, nos tocó que nos robaran un tráiler en Tehuacán, Puebla, en abril. Ya fuimos parte de esos números rojos que tenemos en el país. Ya no apareció ese tráiler”, dice.

El plan de un cuerpo técnico con campeones del mundo mexicanos

Pedro Valverde se mantiene cerca del futbol a través de un campamento que imparte en Nueva York, con duración de dos o tres semanas, una vez al año, pero planea junto con Edgar Andrade, otro canterano de Cruz Azul campeón del Mundo Sub-17 en Perú 2005, hacer un cuerpo técnico para volver a la Liga MX.

“(Con Edgar Andrade) tenemos también ahí el gusanito de ya involucrarnos un poquito más en el tema del futbol otra vez. Podemos tener otros negocios y eso, pero el futbol es lo que nos mueve, nos motiva. Nos sigue apasionando, lo que te hace sentir vivo. Porque toda nuestra vida está ligada al futbol y sí tenemos ese gusanito de empezar juntos”.

Cristian Flores, un abismo entre ser campeón Sub-17 y la Selección Mayor

Hay una pregunta que es recurrente para los campeones mexicanos Sub-17. Cristian Flores, portero en Perú 2005, señala que no fallaron los jugadores, pero el camino desde la categoría infantil a un Mundial Mayor lleva varios años.

"Por más que hayamos quedado campeones del Mundo, para llegar a la Selección Mexicana, todavía falta mucho trecho, es un abismo de tiempo, creo que en porcentaje fue muy bueno los jugadores que lograron destacar en esa selección. Era demasiado tiempo el que había desde los 17 años hasta llegar a la Selección Mayor”.

El ex portero hace cuentas y dice que el 25 por ciento de los campeones en 2005 llegó a consolidarse con la categoría mayor, aunque los únicos campeones mundiales en jugar una Copa del Mundo son Héctor Moreno, Efraín Juárez, Carlos Vela y Javier Hernández.

Cristian Flores no debutó en Primera División, tuvo un largo recorrido por Liga Expansión y ahora es entrenador del FAS de El Salvador. "A algunos de nosotros sí nos faltó un empujoncito de algún técnico, no sólo a mí, sino a varios compañeros que tenían el potencial para estar en el primer equipo. Hay técnicos que no le dan esa apertura al primer equipo, cuando hay un técnico que confía en ti y te lleva por un buen camino, hubiera sido de gran provecho, nos hubiera permitido consolidarnos en Primera División. Faltó algún técnico que decidiera ponerme y tuviera la confianza de seguir manteniéndote ahí".

El regaño a Carlos Vela que ayudó a ser campeón del Mundo

A Carlos Vela lo bajaron del camión para ponerlo a correr. Eran los tiempos en que el trabajo y la modestia, estaban por encima de la vanidad, arrogancia y chulería que ahora se pregona en redes sociales.

“El profe Espona paró el camión, porque Carlos Vela se había subido y no corrió el circuito completo en el Ajusco”, recuerda Cristian Flores.

El equipo tenía que levantarse a las siete de la mañana para entrenar a las 07:30 en la cancha del CAR, después salir corriendo a bañarse, desayunar y reportarse a medio día a hacer trabajo de gimnasio. Otra vez echar la carrera para probar bocado y ducharse, y subir al camión para ir a correr al Ajusco, en la Ciudad de México.

“El camión se iba hasta la punta del Ajusco, hacíamos una entrada a calor y comenzábamos a bajar, por grupos, toda la carretera, hasta un punto. Eran entre siete y nueve kilómetros, diarios, en la tarde, para estar listos en la altura del Ajusco, ir bajando, con los ritmos que el profe tenía, él iba decidiendo los grupos, con base a los tiempos de cada uno, esa fue una etapa pesada, que rindió frutos”, recuerda Cristian Flores.

El encargado de tomar los tiempos en el Ajusco era Enrique Espona, un preparador físico con experiencia en Boca Juniors y la selección de Argentina. A él se le escondió Carlos Vela, que cansado de correr diario entre siete y nueve kilómetros, se subió al camión de la Selección Mexicana para ahorrarse el trayecto.

Carlos paró el camión y se subió, dijo que no iba a correr más, dijo que estoy muerto. Cuando llegamos a la meta, donde el profe Espona traía los tiempos de jugadores, se dio cuenta que el de Vela no estaba. Empezó a preguntar por Carlitos, lo buscó, fue al autobús, lo bajó de las greñas, y le dijo: 'el día que seas campeón del mundo me vas a agradecer, y vas a saber por qué te hago correr tanto'”, confiesa el ahora entrenador del FAS de El Salvador.

Vela acató las ordenes y mantuvo la disciplina al igual que el resto de sus compañeros. El 2 de octubre del 2005, el ‘Bombardero’ le ganó la carrera a la defensa de Brasil para anotar el primero de los tres goles que le dieron el campeonato del Mundo Sub-17 a México.

“El día de la final, que Carlos Vela le anota a Brasil, va y abraza al profe Espona, es una anécdota muy bonita, porque representa muchas cosas, porque el profe sabía lo que necesitabamos para ir a la altura de Perú y jugar como si nada, eso representa para mí mucho, todo lo que corrimos, luchamos, el trabajo de dos años previos, esa anécdota engloba mucho de lo que pasaba con nosotros ahí. El profe era estricto, Carlos se quería salir de esa disciplina, el profe le hizo pagar, le explicó el por qué y le dijo que cuando fuera campeón del mundo se lo iba a agradecer. Cuando Vela anota el gol, él va corriendo a abrazarlo y lo reconoce. El profe fue exigente y Vela acató, obtuvimos una recompensa grande”, recuerda Cristian Flores.

José Reyes, el campeón anónimo

José Reyes superó todos los filtros para llegar a la convocatoria final de Jesús Ramírez para la Copa del Mundo Sub-17 de 2005. Sin embargo, a dos noches de debutar en el certamen, la selección mexicana intentó registrar a Carlos Vela como portero. La FIFA detuvo el plan del Tricolor, por lo que tuvieron que dar de baja al zaguero, forjado en Atlas, para sustituirlo por Cristian Flores, un cancerbero nominal.

El último recorte de Jesús Ramírez se dio en Aguascalientes, en las instalaciones de Necaxa. José Reyes lo libró y fue incluido en la lista de 20 jugadores que representarían a México Sub-17 en la Copa del Mundo Perú 2005, pero todo cambió dos noches antes del debut contra Uruguay.

Durante la cena, frente al resto de sus compañeros, Jesús Ramírez le notificó que no sería parte del equipo que jugaría la Copa del Mundo Perú 2005. El motivo fue que no pudieron registrar a Carlos Vela como portero, a pesar de que jugaría en campo. Esta situación obligó a dar de baja a José Reyes y a llamar de emergencia a Cristian Flores.

“Fue demasiado duro, muy triste, porque dentro de todo ya estaba ahí, ya estaba cumpliendo un sueño que era jugar un mundial. Fue una noche demasiado triste”, recuerda José Reyes sobre aquel momento que superó gracias a sus compañeros y a Jesús Ramírez.

Tiene su medalla de campeón

A pesar de que quedó fuera de la convocatoria a dos noches del debut en la Copa del Mundo, José Reyes, a petición de Jesús Ramírez, se mantuvo con el resto del grupo hasta el final del torneo. El canterano de Atlas fue tratado como un seleccionado más, con la única diferencia de que tuvo que vivir los partidos desde los palcos.

“Fue muy rápido que se me pasara la tristeza por asimilar que, pues no voy a poder jugar, pero voy a intentar hacer lo único que puedo hacer, que va a ser dar apoyo, estar ahí, platicar, disfrutarlo”.

El 2 de octubre de 2005, Reyes vio la final entre México y Brasil desde uno de los palcos del Estadio Nacional de Perú. Al final bajó a la cancha a celebrar con el resto de sus compañeros, de quienes se alejó al momento en el que comenzó la ceremonia de premiación. No obstante, Jesús Ramírez le pidió que se acercara a recibir su medalla.

“Los que se la habían ganado eran mis compañeros, eran los que se habían matado en la cancha, eran los que habían hecho todo esto. Entonces, de alguna manera yo me empezaba a ir para atrás y como resignado a no recibir esto. Chucho me dijo que tenía que pasar a recoger la medalla, que era parte del equipo y que no tenía por qué sentirse así”.

Tardó en sentirse campeón del mundo

Reyes fue considerado para todas las celebraciones posteriores al campeonato del mundo e incluso recibió reconocimientos por parte de la Federación Mexicana de Fútbol y de Atlas. Sin embargo, le costó trabajo asimilar que, aunque no había sido oficialmente inscrito, también fue parte de ese equipo histórico.

“Decía ‘qué padre’, pero pues yo, o sea, no jugué. O cuando se tocaba el tema de los campeones del mundo, era como, o sea, sí, pero no. Entonces, ya hoy en día es como ‘sí estuve ahí, lo disfruté mucho, no jugué, no pasa nada, soy parte del equipo’”.

Ahora, José puede decir sin problema que es campeón del mundo. En su armario guarda las playeras que le habían dado para jugar ese Mundial, con el ‘19’ en la espalda, aunque finalmente no las usó, así como la medalla y los reconocimientos que recibió.

Su retiro y alejamiento del futbol

Después del campeonato del mundo, José Reyes, al igual que el resto de sus compañeros que fueron parte de ese logro, comenzó a entrenar con el primer equipo del Atlas. Esto duró solo unos meses, pues posteriormente fueron relegados a su respectiva categoría, hasta que en 2008 salió a Atlético Cihuatlán. Después pasó por Loros de Colima, Dorados Mochis y Tampico Madero, hasta regresar a los rojinegros en una Segunda División en 2013, momento en el que decide colgar los botines a sus 25 años.

“Yo creo que es de las partes más difíciles: el asimilar o entender que realmente una carrera futbolística o una carrera profesional dentro de este deporte se termina o no podría rendir tantos frutos en lo personal. En ese momento podía retomar mi vida normal fuera de esta burbuja que es el futbol”.

Después del retiro, José Reyes revela que cayó en depresión durante seis meses hasta que un amigo lo invitó a trabajar como asesor financiero en un banco. De ahí saltó a convertirse en agente de seguros, oficio al que se dedica desde hace 10 años.

“Buscamos el éxito de alguna u otra manera y simplemente a veces cambia el vehículo para poder llegar ahí. Entonces, tratamos de seguir por la misma línea, pero ahora desde otro campo. Recordarlo con mucha alegría, recordarlo de una manera bonita, se lo transmito a mis hijos, a mi familia, como algo que para mí es muy padre y que entiendo que es histórico”.