André-Pierre Gignac se perfila para ser el jugador del torneo, de nuevo

MÉXICO -- La crítica especializada lo consideró el mejor jugador del torneo pasado (y qué decir de la afición) y ahora en el Clausura 2016 se encamina a repetir el respectivo título.

André-Pierre Gignac sigue siendo el delantero peligroso que sorprendió a todo México desde el torneo de su debut, el año pasado cuando se coronó por vez primera fuera de su país de origen, con Tigres.

Aunque pronto cumplirá 12 meses en tierra azteca, las defensas enemigas todavía no encuentran la fórmula para frenar a este torbellino de habilidad y gol. Sus especiales características como futbolista le convierten en una complicada especie a la que casi nadie puede vencer en la cancha.

Si en el Apertura 2015 anidó 15 veces el balón en la portería contraria, con la 'agravante' de haber faltado las dos primeras fechas, esta vez su marca podría ser mayor, si continúa tan peligroso como se ha mostrado hasta hoy.

Ha concluido la novena jornada el talentoso francés va a paso firme por el título de goleo en ocho partidos jugados, pues hay que recordar que estuvo ausente en la Jornada 3 en el empate 2-2 contra las Chivas.

Hoy suma ocho anotaciones y amenaza con seguir aumentando la cifra para bien de su adorado Tigres. En el mismo número de juegos, en el Apertura 2015 llevaba siete tantos, uno menos que en el actual torneo; es decir, va en serio Gignac en la liga.

De los ocho goles, tres marcó en el mismo encuentro; sucedió en la quinta jornada, en aquel 4-1 sobre Chiapas, que fue su tercer partido. En este año ha hecho otra vez la tripleta también en su tercer juego disputado, pero ahora a León, cuando los universitarios se impusieron 3-1.

En cuestión disciplinaria, Gignac suele ir marcando el paso. No es de cometer muchas faltas, pues las amonestaciones que se gana es más por hacer reclamos, pues muchas veces tu temperamento le gana.

Hasta ahora lleva dos tarjetas amarillas, mientras que en la Jornada 9 del anterior torneo solo una y finalizó con cinco, una de ellas conseguida en la final contra Pumas.

Por el lado humano, el atacante europeo irradia buena vibra; a la distancia denota simpatía y más de una vez se ha revelado como una persona de sangre liviana. ¿Prueba de ello?: lo bien que se lleva con sus compañeros y en especial con su técnico Ricardo Ferretti, no obstante su diferente idiosincrasia. Por su desenfadada forma de ser se ha ganado el apreció del gruñón 'Tuca', quien le acepta bromas pesadas y doblega su orgullo.

Todos fueron testigos de sus confianzudas actitudes con el estratega la temporada pasada y recientemente en el partido de las 400 victorias del brasileño, las cuales cumplió en el duelo frente a América (4-1). Gignac, de 30 años de edad, fue el promotor del festejo que los jugadores le hicieron a 'Tuca': en cuestión de segundos fue levantado y lanzado al aire una y otra vez.

La personalidad de Gingac no pasa desapercibida nunca en un terreno de juego, mucho menos cuando se trata de anotar.