El duelo entre Chivas y Dorados se jugó bajo aguanieve

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GUADALAJARA -- Pocas cosas no han pasado al Guadalajara en los últimos tiempos. Una de las que faltaban, era que cayera nieve en el Estadio Chivas, situación que increíblemente se dio este miércoles. Por casi 20 años, la Perla Tapatía no había visto algo similar. Sin embargo, en distintos sitios de Jalisco comenzó a caer del cielo una especie de aguanieve, y el campo del Rebaño no fue la excepción.

Las tormentas invernales que afectan a buena parte del país, hicieron su maldad justo en el momento menos indicado. Cuando Chivas y Dorados saltaron al campo para ejecutar el protocolo de la Copa MX, los pequeños trozos de hielo comenzaron a descender, primero en menor cantidad y posteriormente con fuerza severa y a gran velocidad.

Ambas escuadras rompieron filas y regresaron corriendo a sus respectivos vestidores, donde se resguardaron por cinco minutos, al tiempo de que algunos elementos aprovecharon para armarse con una camiseta de manga larga por debajo del jersey de juego, o bien un par de guantes para mitigar el frío en las manos. Valientes, los arqueros Antonio Rodríguez y Alfredo Frausto se quedaron en manga corta.

De pronto el árbitro dio la señal para que todo continuara y ambas escuadras retornaron al campo, donde se dio el silbatazo inicial con un breve retraso y sobre una cancha llena de pequeñísimos trozos de hielo. Conforme pasaron los primeros minutos, la intensidad del fenómeno creció, al tiempo que se dibujaban rayos de gran tamaño en el obscuro cielo zapopano.

Los aficionados presentes, olvidaron el motivo que los llevó hasta las tribunas y dieron la espalda a la cancha para tomar alguna fotografía que les quedara de recuerdo ante el extraño acontecimiento climatológico.

El aguanieve fue, poco a poco, ocultando el color verde del césped. Los dos peores equipos de la Liga MX, tomando en cuenta la tabla de cocientes, protagonizaron una fría lucha, digna en su imagen de un partido invernal en Inglaterra o de la NFL de los Estados Unidos. Si algo le faltaba al Guadalajara en sus casi 110 años de historia, quizá era poder contar que un día jugó en su casa mientras nevaba, como sucedió en este histórico 9 de marzo del 2016.