Al Maestro Galindo, con cariño...

"Sólo posee el poder aquel que
se inclina para recogerlo".

Fiódor Dostoyevski.

La noticia nos cimbró: Benjamín Galindo Marentes, el "Maestro", había sufrido un accidente cerebrovascular en Guadalajara, donde pasaba con su familia una parte de esta larguísima cuarentena por el coronavirus.

Este jueves se sintió mal por la mañana, tuvo alguna convulsión y su familia decidió llevarlo a una urgente revisión médica. Se le hicieron los exámenes correspondientes y se decidió que era necesaria una cirugía. Fue operado por el neurocirujano Alejandro Fonseca en el hospital Country 2000, en una cirugía de casi 4 horas en la que le extrajeron dos coágulos del cerebro. Los médicos informaron que la operación fue exitosa y que estará sedado las 72 horas que se mantenga en terapia intensiva para observar su evolución.

Deportista de toda la vida, con apenas 59 años, auxiliar de Matías Almeyda en el equipo San José Earthquakes de la MLS, pareciera increíble que alguien como él fuese potencial víctima de un derrame cerebral. Pero bien me dijo ayer un doctor: los genes son los genes, y una enfermedad puede estar ahí y no la encuentras hasta que aparece.

Quizá por su carácter, nada ostentoso, por su perfil bajo, por alejarse instintivamente de los reflectores o porque tiene bien domado su ego, el "Maestro" Galindo nunca ha hecho alarde de su gran calidad. Es uno de los futbolistas históricos de México, quizá del top ten, pero nunca hace alarde, ni presume, ni se vanagloria, ni pide aplausos. Lo que tenía que hacer, lo dejó junto con su sudor, en la cancha.

Si usted analiza bien sus números se dará cuenta que Benjamín no ha recibido el reconocimiento que se merece su brillantísima carrera. Pocos jugadores en la historia de México han sido tan capaces para pegarle a una pelota con la misma calidad y precisión con la pierna derecha, como con la izquierda. Dependiendo de la posición de un tiro libre, él decidía si lo hacía con una o con otra pierna. Igual le vimos cobrar decenas de penales, unas veces con la pierna diestra y otras veces con la zurda.

Ambidiestros como él, con esa clase, pueden contarse con los dedos de una mano.

Benjamín cruzó cuatro décadas jugando futbol profesional (empezó en 1979 y terminó en el 2001) y como futbolista consiguió todo: cuatro ligas (con Chivas, Santos, Cruz Azul y Pachuca), una Copa (con Cruz Azul), además de que con la Selección Nacional jugó el Mundial de Estados Unidos 94, la Confederaciones de 1995 en Arabia Saudita, las Copas América de 1993 y 1995 y la Copa Oro 1991.

Con clubes jugó 700 partidos (sólo superado en juegos por Oswaldo Sánchez y el "Conejo" Pérez) y marcó 150 goles. Con la Selección Mexicana disputó 65 partidos y anotó 28 veces.

La noticia de su enfermedad conmovió a la opinión pública y a la comunidad del futbol, que se ha expresado de distintas maneras. Su hijo pide respetar la privacidad de la familia y su derecho a no dar declaraciones en estas 72 horas cruciales para la recuperación. Es prudente y razonable la petición y a nosotros sólo nos queda acatar y respetar.

Pero también es una brillante oportunidad para reconocer al "Maestro" Galindo, campeón como entrenador con Santos, subcampeón con Cruz Azul y considerado por la Liga como mejor jugador del torneo 1986-87 y mejor entrenador en el Clausura 2012.

Como futbolista dejó una huella indeleble por su clase. Calidad, claridad, facilidad para quitarse rivales de encima, precisión en sus disparos, sus goles, sus asistencias, todos esos atributos le merecieron salir muchas veces ovacionado de un estadio.

Como entrenador ha tenido momentos de picos altos y bajos, como todos, pero siempre manteniendo una línea de conducta.

Pero en donde es Maestro es en el difícil arte de vivir la vida con respeto a los demás. De lo contrario, no se hubiera expresado este jueves, como eco gigantesco, tanto la afición como la comunidad futbolística del país, pidiendo a todos rezar por la recuperación la recuperación de Benjamín Galindo Marentes.

Vamos, "Maestro", esta batalla también la vas a ganar.

Tus admiradores haremos fila para esperarte y darte un fuerte abrazo.