Futbol y política, relación peligrosa en el balompié mexicano

Mazatlán FC parece ser otro capítulo en el que la política se ve inmiscuida en el futbol mexicano, pues el gobierno de Sinaloa, encabezado por Quirino Ordaz, pactó con la directiva, que antes administró a Morelia, un comodato de cinco años por el estadio e instalaciones para que la franquicia se pudiera mudar a partir del Apertura 2020.

No es la primera vez que un político tiene reflectores por contar con un equipo de Primera División en su estado, anteriormente lo había hecho Fidel Herrera y Fidel Kuri con Veracruz, club que finalmente fue desafiliado, casos que Samuel Martínez, investigador de la IBERO, rememoró, además de otros eventos deportivos que han sido apoyados por el gobierno.

“Si recordamos los casos de lo que ha pasado en Veracruz con los equipos de futbol o en otros estados con equipos de béisbol y otros deportes, incluso el Gran Premio de la Fórmula Uno, si juzgamos las decisiones políticas que se tomaron para favorecer a esos eventos, podemos evaluar y a lo mejor llegar a la conclusión de que la mayor parte de las ocasiones en que los gobiernos estatales o a nivel federal, se han metido en cuestiones de deportes, espectáculo y particularmente en el futbol-entretenimiento, han sido equivocadas y desastrosas, han sido derramas económicas que han generado ciertas ganancias solo a ciertos grupos, que han favorecido el acceso de la gente a través de pagar un boleto a ciertos partidos profesionales en su zona, pero más allá de eso no ha habido otro beneficio para las entidades”.

“La sociedad moderna se caracteriza por ser una sociedad que está funcionalmente diferenciada, se le llama desde la sociología, ¿qué quiere decir esto?, que la sociedad moderna como tal se caracteriza y se distingue de la Edad Media y otras épocas, otras sociedades, en que, en esta sociedad, en la modernidad, la sociedad divide funciones. Por ejemplo, la política es todo un campo, un área, un universo propio, el deporte es otro universo propio, entonces, partiendo de esta idea de que la sociedad está funcionalmente diferenciada, hay una clara diferencia en lo que es política y lo que es deporte”.

Por lo tanto, Martínez externa que el hecho de que un equipo de futbol se mude a una nueva sede no es un acto deportivo, más bien se trata de un acto político, pues el hecho conllevará consecuencias, favorables o no, para población y estado de la nueva plaza, pues el tema del balompié entre en los resultados o funcionamiento de la escuadra.

“La función de los políticos en la sociedad moderna, es tomar decisiones que beneficien a la sociedad y aquí entramos en el terreno del debate, ¿hasta qué punto es bueno que un político invierta dinero público, nuestros impuestos o de los impuestos de los ciudadanos de un estado en particular, como es el caso de Sinaloa, para llevar un equipo profesional que es de futbol, espectáculo, entretenimiento a la población?, eso puede tener muchas lecturas”.

“A nivel internacional hay muchas lecturas sobre esto. Algunos consideran que es buen que el gobierno favorezca porque el entretenimiento, la diversión, el ocio, es una función del estado, el estado también apoya al ocio, apoya las funciones del entrenamiento, la diversión para la población, así que, desde ese punto de vista, no está mal que el gobierno invierta en proyectos privados. El problema está cuando no hay transparencia en el uso de los recursos, cuando no se justifica cuáles van a ser los beneficios concretos de todas las personas que vivan en esa zona del país, ahí es donde entramos a detalles más de interpretación y análisis más fino, donde tenemos que ir revisando cuáles son sus consecuencias”.

Martínez considera que Mazatlán FC favorecerá a la imagen de Quirino Ordaz, pues además de ser una de las imágenes principales de la mudanza, también será un personaje que constantemente aparecerá en el estadio, lo que hará que el gobernador salga continuamente en los medios de comunicación.

“Todas las decisiones que tomen los políticos, son decisiones de tipo político, que obviamente tienen una lectura desde la relación de poder, ¿por qué le interesa a los gobernadores siempre, en los estados, tener equipos de Primera División?, por una razón muy sencilla. Los equipos, las ciudades que tienen equipos de Primera División, tienen más visibilidad en términos mediáticos, a los políticos les encanta hacerse visibles, por lo tanto, ir a los palcos de los estadios, no dudes que va a tener su propio palco el gobernador al haber invertido dinero para llevar al equipo para allá, y eso le va a dar una proyección personal, a su familia y a la gente que aparezca en las fotografías cada 15 días que haya partidos, entonces los políticos saben eso y saben que eso favorece a su imagen. Ahora, aquí el gran tema es este, ¿hasta qué punto se justifica que, con dinero público de toda la ciudadanía, una persona, en este caso un gobernador, beneficie su imagen?, por supuesto que ellos tratan de hacer propaganda, el problema es el tema de la transparencia y cómo esto ira corriendo con el tiempo y los meses”.