Rezago defensivo

Algunos entrenadores nacieron siendo estrategas, con una firme convicción que la táctica y la estrategia son la base del juego. Otros actuales entrenadores tienen alma de futbolistas, para ellos el disfrute diario de la actividad misma, como los entrenamientos, hacer buen grupo y en general hacer lo posible por que sus dirigidos estén cómodos es lo primordial para obtener resultados. Por último, tenemos a los DT´s que antes que nada fueron aficionados al deporte, esta categoría se caracteriza por entrenadores que normalmente corren demasiados riesgos (algunas veces innecesarios), son soñadores (suelen pecar de ambiciosos), pero en ocasiones, simplemente por cuestionarse situaciones “comunes” para los que desde temprana edad han vivido el fútbol como profesión, encuentran respuestas y hacen pequeñas-grandes innovaciones al deporte.

En lo personal, yo me considero un entrenador 100% con espíritu de aficionado, mis mayores éxitos, así como mis principales errores (los cuales “la gente de fútbol” no perdona...porque nunca entendería), han sido por vivir la profesión basado en sensaciones propias del amateurismo que tanto tienen que aportar al fútbol profesional ya que ahí está la esencia del juego. Propio de esta visión apasionada es común prestarles mucho mayor atención a los aspectos ofensivos que a los conceptos cuando no se tiene balón, en un juego en el que gana quien más goles haga es normal que despierten mayores (en número e intensidad) emociones todas aquellas acciones que acerquen al tan anhelado objetivo final: el gol.

Contrario a lo que expongo en tan larga pero necesaria introducción, no me queda claro debido a qué motivos, de algunos meses al día de hoy me llama mucho la atención el rezago y la gran cantidad de errores que se cometen al defender. No me considero para nada un experto en el famoso arte de defender, seguramente porque no lo entiendo o no me contagia ni una sensación agradable, pero si puedo fácilmente identificar cuando una opción de gol fue mérito del/los jugador/es atacante/s o error defensivo. Entendamos la acción de defender como todas aquellas conductas, individuales o grupales, que se ejercen cerca de la propia portería, en zonas desde donde cualquier jugador promedio podría hacernos gol.

Me encanta la idea que se siga invirtiendo tiempo y conocimientos en el desarrollo de modelos, sistemas, acciones y jugadores ofensivos, por que como lo mencioné esa es la esencia del juego, pero creo que no se debe dejar tan lejana y olvidado el desarrollo de los conceptos y especialistas en impedir el gol. No confundamos la acción de recuperar (buscar hacerse de la posesión en zonas lejanas a la portería, donde cometer un error o hacer una falta no tiene consecuencias “fatales”) con la de defender. Defender, tomando los conceptos de César Luis Menotti, es simplemente reducir el tiempo y el espacio para que al rival le resulte más complejo encontrar los caminos hacia tu portería. Defender es dominar el achique, los cierres, los relevos, la marca, el quite, y algunos (no muchos más) otros conceptos, los cuales perecerían sencillos y naturales para cualquier jugador profesional, pero basta ver un par de partidos el fin de semana para contar la infinidad de errores que se cometen en esta fase de juego.

No sé el por qué me esté llamando tanto la atención este fenómeno donde escasean los defensores centrales en el fútbol mundial. Probablemente algo tenga que ver el ser un poco negativo y siempre querer estar encontrando “el negro en el arroz”, otra posibilidad es que las metodologías modernas estén mucho más enfocadas en el desarrollo de jugadores ofensivos que defensivos, o simplemente es la evolución propia del deporte donde cada vez el defender es sinónimo de amontonar mayor número de jugadores lo más cercano a tu portería, algo que sin duda atenta contra el espectáculo.

Con mi espíritu de aficionado; ¿con qué sueño? Sin duda considero primordial evitar el rezago en las acciones y los jugadores en defensa, fortalecer la contraparte es la mejor forma en la cual el fútbol ofensivo, con toda la creatividad que aun queda por ser expuesta, puede seguir desarrollándose y llevarse al siguiente nivel.