Chivas, entre el fracasototote de 2020 y el milagro en 2021

LOS ÁNGELES -- Sólo hay algo más colosal que el fracaso de Chivas en el año 2020: su historia, su grandeza, su afición, su compromiso. Pero, ¿está el Guadalajara, su dueño y sus empleados a la altura del reclamo que les aguarda en 2021? Hay cimientos más endebles que sus ruinas.

Al menos, hay dos cabezas que saben de futbol: Víctor Manuel Vucetich y Ricardo Peláez. No es una garantía, porque no lo fue en 2020. Iban a ser parte de la solución y terminaron siendo parte del problema. El poder se usa o se desperdicia.

A Chivas lo arrastró el entorno poderoso de su propia grandeza. Es parte de su historia cíclica y clínica, ante la cínica respuesta de muchos que llegan sin merecerlo. De esos, está lleno el camposanto rojiblanco, un cementerio de charlatanes y pusilánimes. Y es tiempo de que los muertos entierren a sus muertos.

Fue evidente que hubo jugadores que llegaron a cobrar todos los beneficios de jugar en Chivas, pero pocos o ninguno, de esos refuerzos, llegó dispuesto a desquitar y restituir el privilegio de jugar en Chivas. Se sacaron la lotería y después no quisieron pagar por el boleto.

Y ahí, en ese abuso, con esos parásitos, carroñeros implacables, empezó a desmoronarse el que parecía un sólido castillo de Peláez, para terminar siendo una hoza de arena, de esa arena fina, blanca, resplandeciente, alucinante, pero inútil para armar fortalezas.

Afortunadamente para Chivas, a fuerza de latigazos—o chicotazos--, la fauna de El Rebaño fue regresando al redil, pero el daño estaba hecho. El Guadalajara se convirtió en un patético burdel, con casquivanas de oficio, vestidas de futbolistas, y el desfile de los pecaminosos comenzó temprano en este año 2020.

LOS JUDAS…

1.- Víctor Guzmán, quien hoy, ante la alcahuetería de Pachuca, la FMF, y la Liga MX, no ha demostrado su inocencia, fue el primer embaucador contra Chivas, y curiosamente el aficionado rojiblanco hoy lo pide de refuerzo. Ojo: fue el primero en mentir, en engañar, en hacer trampa y en traicionar la confianza del club. Su adicción fue descubierta, no confesa. E insisto, el papelito donde se comprueba su inocencia no ha sido expedido, y la Prueba B nunca se abrió. ¿Por qué? Para que no se hiciera pública la sustancia ingerida.

2.- Tenía un cáncer arraigado, terminal. Bobaliconamente, muchos creían que era un cáncer benigno, tratable. Pero, no era así. La Chofis López, otro por quienes suspiran tontorrones aficionados rojiblancos, ratificó su irredenta vocación a todos los pecados posibles que atentan contra la vida de un futbolista profesional. Aquí erró Peláez, porque debió extirparlo desde 2019. La Chofis lo embaucó y el dirigente casi se une al trenecito del jacuzzi que le rinde pleitesía.

3.- Cristian Calderón resurgió de entre las cenizas. Pero sólo lo hizo por unos minutos, con tres salvajes chicotazos, al grito de “¡chin… a su ma… a ver qué sale!”, para desplumar unas gallinas disfrazadas de Águilas, y meter al Guadalajara en semifinales. Tras su noche de cantante frustrado con La Inolvidable Banda Agua de la Llave, se disculpó, se redimió, pero ¡ojo!, aún no purga su condena. Su contrato no se remite a estrictamente espectaculares minutos ante el América, sino a 24/7 los 365 días.

4.- Primero, a Uriel Antuna lo batean directo al jardín central de la #FriendZone. Una tal Paola Villalobos, lo poquiteó en un video que se hizo viral. Para sacarse la pena, el castrado Don Juan eligió a Alexis Vega, y ambos, con una intoxicante bebida, que ya había intoxicado las propiedades curativas del tamarindo, se consagran en un video en plena juerga. Y dieron con sus costosísimos e inútiles huesos al purgatorio de la congeladora. La vapuleada los redimió. Cerraron siendo de lo más rescatable de Chivas, al lado del veteranazo Jesús Molina.

5.- Y después, los neandertales, los ejemplares de cromañón. Dieter Villalpando al frente de la caterva compuesta por Gallito Vázquez, Alexis Peña, y claro, como cochambre infaltable, La Chofis López, en torno a una denuncia por delito sexual en una fiesta en Tepatitlán, Jalisco. Esta vez no hubo tolerancia. Todos fueron segregados y jamás indultados. Pero el daño estaba hecho en Chivas. Después, quedaría claro que ese tipo de comportamientos venía siendo y seguía siendo habitual en el equipo, desde hacía años. Diferentes entrenadores y directivos, callaron de manera cómplice.

TRAS LA PURGA Y EL PURGATORIO…

Sin embargo, no todo está perdido. 2021 debe ser la gran revancha para el Guadalajara y para sus jugadores. El mismo entrenador Víctor Manuel Vucetich ya reconoció que buscan al menos tres refuerzos, y eso significa que aún podría haber una limpia mayor en el plantel, la cual aparentemente ya encabeza el portero Toño Rodríguez.

¿Qué necesita el Guadalajara? Al llenar varias posiciones, rescatará a otros jugadores en el efecto dominó. Necesita un futbolista pensante, como ése que La Chofis ha decidido que no quiere ser. No hay muchos entre los mexicanos. Luis Montes encajaría perfectamente, pero a los 35 años, ¿cuánta turbosina le queda en el tanque?

La afición, ciega ya no enceguecida por la frustración, castiga a José Juan Macías. Lo hace responsable del fracaso. ¿Tiene acaso en Chivas aliados como Montes, Ángel Mena, Fernando Navarro o Jean Meneses? Absolutamente no. Lo más cercano son Alexis Vega y Uriel Antuna, y, estando mejor posicionados en la cancha, tal vez El Chicote y El Canelo Angulo.

También requiere de un defensa central. Hace un año, tuvo en la papeleta a Johan Vázquez y a la versatilidad de Luis Romo. Los desdeñó y hoy son inalcanzables, en especial el cruzazulino, mientras que el Monterrey difícilmente dejará salir al Cachorro Montes. Ante León, en la vuelta, quedó claro que el Pollo Briseño tendrá muchos espolones, pero es de cero inteligencia táctica, y se desubica, se obnubila, y termina perjudicando al equipo.

También será una desempolvada oportunidad para Vucetich. Ha sido un desafío nuevo – y una nueva oportunidad--, dirigir a una plantilla sólo con mexicanos, y sin poder contratar un bombero en el futbol extranjero. Veremos si las manos del Rey Midas hacen del barro, arcilla, y de la arcilla, porcelana.

Ante el León, o jugó mal al ajedrez, o las fichas se revelaron y se rebelaron, y dejaron de rendir lo que él ordenaba y necesitaba. Un caso alarmante fue el Chicote Calderón. Lo asfixió en la ubicación en la cancha. Lo tiró contra el muro defensivo y las dos únicas jugadas relevantes que hizo, fueron volviendo a esa posición con más aire y espacio. Y el ex Rey Midas confirmó que la desesperación es mala consejera: terminó jugando como si quisiera proteger el marcador, porque mejoró la posesión en media cancha, pero ya no había jugadores sorpresa.

Afortunadamente, el cierre del torneo, confirma que Ricardo Peláez no se equivocó en los jugadores elegidos, aunque sí en los seres humanos que denigran el oficio de esos buenos futbolistas. Pero, a los Antuna, Vega, Calderón y Angulo, les llega un tope de exigencia para 2021. No pueden dar menos de lo que dieron en los últimos juegos, al menos, en responsabilidad y esfuerzo.

Ciertamente, el Guadalajara debe revisar el uso de las finanzas. A los cuatro repudiados (Gallito, Peña, Chofis y Villalpando), difícilmente les podrá sacar unos centavos porque terminaron aún más devaluados por sus denigrantes acciones fuera de la cancha, que por lo que dejaron de hacer dentro de ella. Y no tiene demasiado en el devaluado corral para vender, porque sólo le quedarán jugadores chatarra en la lista de transferibles.

Perdió millones de dólares por el parón, con los estadios cerrados, con las reducciones de los patrocinadores, y rescató para 2020 las transmisiones, aunque también, los ratings en repechaje y Liguilla reiteran que es el más rentable del futbol mexicano, después de la Selección Mexicana, y eso lo debe saber capitalizar en 2021 al cerrar nuevos acuerdos.

Así, Chivas, no puede negar que el 2020 tiene el estigma del fracasototote, por la dimensión de inversiones, de expectativas creadas, de expectaciones generadas, y de nuevas decepciones consumadas. La buena noticia es que el penosísimo aprendizaje de 2020, le fortalece para equivocarse menos y tal vez aspirar a más en el 2021.