Nueva normalidad

ESPN

Para la nación azul, la “Nueva normalidad” se refiere a victorias, a triunfos, a saber cerrar partidos y a festejar en lugar de lamentarse cuando pita el árbitro

Palabras que al menos en lo particular yo leo, y me siguen generando incertidumbre y pánico. Es más hasta incluiría 'frustración' a la lista, porque francamente sigo sin entender a qué nos referimos cuando las mencionamos. De momento suena a una vida con cubre bocas en lugares cerrados y desinfectante de manos antes de ingresar a un nuevo sitio. Esperemos que eso termine pronto. Anhelo que esta normalidad además de nueva, sea también temporal.

La vida ha traído consigo significativos y lamentables cambios a lo largo de los eternos y tumultuosos últimos 16 meses, sin embargo existe un ente, existe un elemento que definitivamente está mejor parado hoy, que cuando el mundo se detuvo en marzo del 2020. Y no, no son las industrias que venden artículos de limpieza, ni el tema farmacéutico. Es Cruz Azul.

No se enojen aficionados celestes, no pretendo hacer alguna broma de que el curso del mundo tuvo que encaminarse hacia la desgracia, para que ustedes vivieran momentos de alegría. El motivo de esta columna dista bastante de eso. Mi idea inicial era escribir sobre el juego del Tri ante El Salvador, pero antes de que siquiera arrancara este duelo, veía a su Máquina jugar ante el León y el vocabulario que se emplea ahora para hablar de su equipo es totalmente diferente al que se usaba antes. No solo eso, la actitud es distinta, la expectativa no es fatalista y el festejo se está volviendo una costumbre. Mientras que para el mundo entero la “Nueva normalidad” es sinónimo de resignación, para la nación azul, SU “Nueva normalidad” se refiere a victorias, a triunfos, a saber cerrar partidos y a festejar en lugar de lamentarse cuando pita el árbitro.

Y así como no podemos dejar de pensar en lo diferente que pudiera ser el mundo si no aparecía el mentado virus...pensaría que en La Noria también se abren líneas alternativas de tiempo cuando reflexionan en lo distinto que todo pudo haber sido. Porque hoy es imposible imaginar a La Máquina sin Reynoso comandando las acciones, pero la intención original era otra (o incluso puedo decir otras). De haberse salido con la suya o de haber elegido el “Plan A”, esa paz, esa alegría, esa estabilidad que hoy finalmente parece haber llegado...podría no estar ahí. Francamente creo que después de que la vida les había arrebatado tantas, ya les debía esta.

Sigan festejando porque lo merecen. A días de que arranque el torneo, Cruz Azul tiene que ser el candidato número 1 de llevarse el título. Y no lo digo para simplemente colocar presión sobre el equipo, además...mucho mejor esa carga de responsabilidad, a la carga de años y años de lamentos y tormentos que antes se llevaban a cuesta y que terminaban explotando en momentos clave. Hoy es un peso que inclusive me atrevo a decir, se disfruta. Con la novena finalmente bordada en el pecho, con la losa levantada y con un afición que no teme pedir más, porque no teme ser desilusionada, la nueva normalidad celeste es una que estoy seguro los suyos no querrán que termine nunca.